El MUNDO DE CELSA:
Conversaciones con una Campesina Mexicana

Thomas C. Tirado, Ph.D.
Departamento de Historia
Universidad de Millersville
Millersville, PA 17551-0302


"Yo he experimentado demasiada tristeza en mi vida, mucha muerte y muchas pérdidas. Se me desgarra el corazón cuando pienso sobre eso y hablo sobre eso. Simplemente mire a su alrededor. ¿Cuántas personas conoce usted que sean tan pobres como nosotros, que vivan en una casa de cañas con un suelo de tierra? En un sentido, sin embargo, yo soy muy afortunada; tengo mi familia. Y yo soy rica más allá de cualquier comparación; cualquier persona cuyos padres estén vivos es rica." Celsa
San Antonio, Tepoztlán
Enero, l980


Reconocimientos

Quizás haya alguna verdad en la idea de que las mejores cosas en la vida son imprevistas. Por lo menos es así lo que siento respecto a mi primer viaje a Tepoztlán, Morelos con el Dr. Oscar Lewis. Fue uno de esos eventos extraordinarios que todos nosotros experimentamos por lo menos una vez en nuestra vida que no tan sólo altera nuestro estilo de vida sino que influeye tan profundamente el resto de nuestra vida que no podemos ni siquiera imaginar como podríamos ser algo diferente a lo que somos. Yo soy lo que hoy soy debido en mucho a lo que me sucedió en el verano de 1961; el Dr. Lewis me invitó a integrarme a un grupo de estudiantes graduados que se dirigía a México en un viaje de investigación etnográfica patrocinado por la Universidad de Illinois. Yo quisiera que el Dr. Lewis hubiera vivido para ver la realización de este trabajo, porque fue él quién me hizo conocer a Celsa y al pueblo de San Antonio. Me gustaría, sin embargo, agradecer a la Universidad de Illinois los fondos económicos que hicieron posible mi primer verano en San Antonio.

Más recientemente me gustaría agradecer al Comité de Concesiones de la Facultad, al Comité de Licencias Sabáticas y a la administración de Universidad de Millersville por haber ayudado mis proyectos de investigación.Sin su ayuda financiera mis actividades de investigación durante la última década habrían sido considerablemente más difíciles.

Entre mis colegas en la Universidad de Millersville a quienes debo una deuda incalculable están el Dr. Samuel Casselberry quien, además de revisar el manuscrito para su exactitud y contenido antropológicos, compartió conmigo muchas experiencias similares que él ha tenido en otros pueblos remotos de campesinos mexicanos; el Dr. Frank Bremer quien, como la persona más responsable de animarme a que yo completara este trabajo, dio su considerable pericia en el área de estudios de historia de vida y la corrección histórica. También, me gustaría agradecer a la Dra. Kathryn Gregoire quien, como trabajadora social ha trabajado con mujeres en los Estados Unidos cuyas situaciones no son muy disímiles de aquéllas de Celsa, ofreciéndome inestimables interiorizaciones en el funcionamiento de la mente de la mujer. Y gracias a Joy Allen, Asistente Graduada del Departamento de Historia que cuidadosamente leyó y corrigió mi estilo de escribir y las mecánicas del idioma inglés.

T.C.T.
Marzo, 1990


Un Prefacio

La Escena:

El Mundo de Celsa es una recopilación de los recuerdos orales de una abuela de 57 años de edad, matriarca de una familia grande, y residente por toda la vida en San Antonio, un pueblo en el centro de México, en la municipalidad de Tepoztlán.(1)

Que el personaje principal de esta narrativa haya transcurrido su vida entera en medio de la pobreza rural, enfrentando penalidades increíbles y sobreviviéndolas es, de por suyo, una historia notable.Considerando los obstáculos casi insuperables que confrontan las mujeres del campesinado, el forcejeo de Celsa por la supervivencia ha sido punto menos que heroico. Aunque abundantemente rica en esos beneficios no materiales que son reconocidos universalmente como una gran ventaja que otorga la pertenencia a una compacta unidad familiar campesina, Celsa y su familia han logrado recientemente un entorno de comodidad personal y un cierto grado de seguridad económica como resultado del trabajo duro y el fuerte liderato familiar de Celsa, la jefa, la cabeza de la familia.

El Mundo de Celsa es una narrativa personal e individual, un relato de primera mano de la vida en una comunidad indígena campesina de 2500 personas. El lector contemplará el mundo de Celsa a través de sus ojos, observando cambios culturales cuando se relacionan con ella, y llegando a entender lo que el cambio ha significado para ella, su familia, y su comunidad. También, a través de ella el lector experimentará la comunión personal de Celsa con las fuerzas vitales de la Naturaleza-- muchas de la cuales se han tornado en antropomórficas. Es, de hecho, este último punto el que es tan importante para cualquier persona que intente entender el México rural. De una manera muy importante, Celsa vive en un mundo muy diferente a aquello que se conoce como el mundo moderno-industrial occidental. La más acusada condicionante que distingue su mundo del moderno son la íntima y, en momentos, delicada relación que existe entre el Hombre y la Naturaleza. El respeto hacia la Naturaleza y las leyes de ésta son esenciales para la supervivencia, como siempre lo ha sido; y es una lección que el mundo industrializado apenas está ahora aprendiendo. Al ver un grupo de especialistas del gobierno que entraba en el pueblo un día mientras yo estaba entrevistándola, Celsa se volvió hacia mí y dijo, "Ellos vienen aquí con sus títulos elegantes y sus nuevas ideas pero la Naturaleza es el único economista que realmente vale."Casi nada se dilapida; casi todo se reusa o se recicla, o se "pasa" a otro miembro de la familia.

Hoy San Antonio existe más como una cultura campesina que como una indígena, aunque casi todos los ancianos del pueblo hablan todavía fluídamente su idioma náhuatl nativo,(2) la mayoría tiene rasgos indígenas notables, y casi todos están orgullosos de su herencia indígena. De hecho, ellos encuentran deleite en contar historias sobre los dioses y diosas de la preconquista así como de los héroes autóctonos. Por mucho, sus favoritas mito-historias "memorables" son aquéllas que giran alrededor del Tepozteco, un personaje, héroe autóctono del valle cercano que fue deificado por actos tan valientes como lograr salvar el valle de los dragones come-hombres, fundar ciudades, aliviar flagelos, y, más o menos, hacer esas cosas que los héroes vernáculos acostumbran hacer mismas que les acarrean fama e inmortalidad.Al alcance de la vista del pueblo, a lo alto de la montaña más alta en el valle, uno puede ver las ruinas antiguas de una pirámide construida en honor del Tepozteco, mucho antes de la Conquista española, y cada septiembre hay una celebración impresionante que tiene lugar en la base de la montaña en las afueras de la cercana ciudad de Tepoztlán.

Hasta hace poco San Antonio era un sitio ideal para recoger recuerdos orales del pasado; una de las últimas tradiciones indígenas todavía practicadas activamente por los viejos del pueblo es el recuento de la historia oral.Es de dudar, sin embargo, que esta tradición continúe por más tiempo; en 1979 la comunidad fue conectada a una carretera principal por un camino de grava; y durante los años siguientes éste fue pavimentado.

El impacto de este cambio en el pueblo fue dramático. Pueden hacerse tres observaciones inmediatas: primero, San Antonio es ahora fácilmente accesible a todo tipo de vehículos de rodaje y está a sólo dos horas del centro de la Ciudad de México. Segundo, todos los niños de la escuela son llevados fuera del pueblo diariamente por autobuses a las escuelas municipales en Tepoztlán, a 10 kilómetros de distancia. Y tercero, debido a la presión de grupo en la escuela, casi todos los niños del pueblo han abandonado su idioma indígena a favor del castellano. Conforme un idioma desaparece lo mismo sucede con muchas de las tradiciones que en él subyacen. Por ejemplo, pocos niños saben los nombres en náhuatl de los lugares de su rumbo. Aunque los ancianos lugareños ya no conocen la razón original de un nombre o su significado antiguo, ellos continúan usando los términos nativos y no los nombres castellanizados.

Como en otras innumerables comunidades mexicanas, el proceso modernizador que barre todo el país con sus cambios irreversibles e incontenibles está obligando a la cultura campesina y las tradiciones indígenas residuales de San Antonio a diluirse en la cultura mucho más potente del México moderno.Los años medios de la década de los setenta fueron un tiempo de gran expectativa y el principio del cambio rápido, y había la promesa de un futuro luminoso debido a las reservas de petróleo recientemente descubiertas.

Celsa junto con otros lugareños con quienes este autor habló, creyó que las vidas de sus hijos serían menos agobiadas por el tipo de penalidades que ellos habían conocido en las suyas. Pero la riqueza material proveniente de los mantos de petróleo demostró ser ilusoria para México. Al principio, los precios mundiales del petróleo trajeron grandes ingresos que llevó a una salvaje especulación y a tremendas inversiones a todo lo ancho del país en toda clase de programas sociales, ej., la electrificación rural, escuelas, caminos, clínicas de salud, etc. Era como si el río de dinero no fuera a conocer final. De pronto, el derrumbe; el principio de los ochenta trajo la desesperación. Los nuevos y más bajos precios del petróleo trajeron como resultado que México apenas podría pagar su deuda externa, y el gobierno tenía que forzar una reducción en los servicios que se daban a la población. Esto significó el desplazamiento económico hacia abajo para la mayoría de los mexicanos y problemas de crédito internacional para el país. Todos esto sucedía en el momento en que la población de México estaba creciendo en una proporción más allá de su capacidad para alimentarse a sí mismo, una condición que no se ha alterado en la década siguiente.

El cambio no es un fenómeno social reservado exclusivamente para México. Es un fenómeno mundial el cual ha traído el mundo donde éste hoy se encuentra. En el caso de San Antonio, sin embargo, aunque el tiempos ha reducido las tradiciones campesinas e indígenas a ser un mero reflejo de lo que eran hace 50 años, casi todos los cambios previos fueron ya sea absorbidos o adoptados hasta cierto punto o integrados en la vida tradicional del pueblo; al menos, aquellos no han destruido la vida del pueblo.Por la razón que fuere--seguridad, resignación o falta de fe en el futuro--había razones de peso para que los campesinos se aferraran al pasado. Las tradiciones antiguas, por lo menos, garantizaban su supervivencia. Incluso la Revolución mexicana de 1910-1917 había obtenido sólo un éxito parcial para modificar la vida rural de un pueblo que había sido íntimamente tocado por el héroe del campesinado, el General Emiliano Zapata, nativo del estado de Morelos. Se recuerda que él y sus hombres incursionaban a menudo en el pueblo y en las colinas que rodean el valle. Muchas cuevas grandes en el área han sido usadas por los lugareños durante siglos.

Lamentablemente, el proceso modernizador ha sido una fuerza destructiva que amenazó la misma existencia del pueblo.Aunque los lugareños habían conseguido resistirse a esos cambios que habrían alterado drásticamente las características campesinas de vida, no hay ninguna garantía de que éste será el caso ahora que la comunidad se ha unido al México moderno por un camino pavimentado.Lo que ha sucedido es que la magnitud del cambio se ha acelerado dramáticamente, y es irreversible. Aunque la mayoría de las personas con quienes hablé no quisieran regresar al pasado, ellos revelaron ambivalencia en sus contestaciones. Por un lado, reconocen el valor de las mejoras que se han introducido en el pueblo, ej., agua potable, el camino pavimentado, letrinas, electricidad, etc, pero por otro lado, los lugareños lamentan la pérdida de las instituciones tradicionales, la seguridad de sus familias, y esas cosas intangibles como son la tranquilidad de vida, su intimidad, e, incluso, la inocencia que ellos creen que poseían antes de todos los recientes cambios.

Por siglos los lugareños fueron, en general, poco receptivos a la novedad y vacilaban para aceptar los cambios. Por lo regular, el gobierno federal prestaba poca atención al campesino y/o a las comunidades indígenas a excepción de cuando se les necesitaba con fines electoreros, y las clases pudientes terratenientes se aprovecharon de pueblos como San Antonio durante décadas. Los campesinos entendieron claramente que incluso la alteración más ligera de maneras probadas a través el tiempo o cualquier desviación de las tradiciones del pasado traería resultados desastrosos o, cuando menos, les llevaría a nuevas e imprevistas penalidades. Es por esta misma razón que los científicos sociales denominan a comunidades como San Antonio "sociedades tradicionales."

En los setenta, sin embargo, un nuevo espíritu llegó a esta comunidad rural; era una creencia en que el futuro sería más luminoso que el pasado. La mejora material en la década de los setenta junto con la televisión trajo aparejadas imágenes de una "buena vida" en casas de los lugareños. Tales imágenes eran difíciles de resistir, y la demanda para el cambio aumentó. Aún más, el gobierno federal animó estas creencias y comenzó una amplia gama de programas sociales para el campo. Desgraciadamente, una vez introducido, el cambio no puede detenerse. Lo que no se entendió generalmente en el momento era que estos cambios crearían un México totalmente "nuevo", un México alienado del "viejo". Ya no fue más una "sociedad paralela" como el pueblo había sido durante siglos. Por lo menos para San Antonio, el México tradicional estaba volviéndose rápidamente una cosa del pasado.

Visto en retrospectiva está claro que no había ningún precedente para el proceso modernizador; ni había allí ninguna seguridad dada en ese tiempo de que una vez que se hubiera permitido a aquél entrar en la comunidad, pudiese ser controlado por los lugareños.La demolición de esta comunidad indígenocampesina, la cual ha existido durante siglos, es casi cierta. Pero aún asi, la preocupación de que el "viejo" deba dar lugar al "nuevo" simplemente no es razón suficiente para negar a San Antonio su participación justa en la riqueza futura de México. El dilema que enfrenta la comunidad es cómo armonizar demandas para una mejoría en la calidad de vida y un aumento en el nivel de vida por una parte, con la necesidad de conservar la integridad de la vida local y la unidad familiar por la otra.

Un deterioro de la unidad familiar así como de los lazos de consanguineidad ha empezado ya a ocurrir. Al antropólogo familiarizado con el México rural le es difícil de imaginar San Antonio u otras sociedades tradicionales similares sin sus herencias ancestrales. Por ejemplo, la familia de Celsa suma catorce integrantes; hasta cierto punto, todos se reparten el trabajo, viven en la misma casa, comen juntos por lo menos una vez al día, y reconocen a Celsa como la cabeza de su familia extendida--y la suya no es una familia totalmente singular en la comunidad.Dentro de la cultura del Morelos rural, de las varias instituciones que garantizan la supervivencia del individuo y, por consiguiente, de la sociedad, la institución de la familia extendida es la más importante y duradera.Desde tiempos de la preconquista ha sido la unidad más básica en la que la sociedad podría ser dividida y la unidad más importante en el sistema de seguridad social que los lugareños han conocido o necesitado. Aún así, y en esto muchos científicos sociales podrían estar de acuerdo, la unidad familiar es a menudo la primera víctima de las presiones del industrialismo moderno. Una vez destruida, es la institución cuya ausencia sea la más probable de causar una alteración catastrófica de la sociedad en su conjunto y la deshumanización del individuo.

Metodología:

El método de campo usado en la recopilación de datos fue el de entrevistas personales extensas e intensivas. Aunque los objetivos de ambas disciplinas son necesariamente diferentes, historiadores y antropólogos por igual pueden usar el mismo acercamiento metodológico con éxito al estudiar y preservar recuerdos orales e historias de vidas.Yo fui entrenado en San Antonio como antropólogo cultural por Oscar Lewis, uno de los etnógrafos americanos más conocidos que haya trabajado en México, y usé el método de investigación de campo desarrollado, elaborado, y verificado repetidamente por él, porque estaba en esta misma municipalidad en Tepoztlán en la que Lewis hizo la investigación para sus trabajos más tempranos.

Al igual que los trabajos de Lewis, el Mundo de Celsa es una narrativa dicha por una persona íntimamente involucrada en lo que ella está describiendo. En lugar de un estudio de instituciones, relaciones sociales y costumbres basadas en la observación, este estudio es una narrativa autobiográfica que relaciona episodios de la vida de un individuo al mismo tiempo que nos aporta viñetas de la historia no escrita de su pueblo.

Fundamental para nuestra comprensión de cualquier cultura, sea rural o urbana, tradicional o moderna, es la apreciación del papel del individuo en la sociedad. En el análisis final, una cultura es la suma total de sus partes una de los cuales son las personas y su entendimiento idiosincrásico del mundo en el que viven. Por su misma naturaleza el acercamiento por medio de historias de vidas en estudios culturales es descriptivo y no necesita intentar ser otra cosa. No se pretende que los estudios biográficos y autobiográficos suplan los tradicionales sociológico, antropológico, o histórico que son analíticos y resuelven los problemas.Más bien, las historias de vidas como documentos culturales deben ser consideradas como una entre varias maneras igualmente válidas para la comprensión de una comunidad. Este tipo de documentación cultural, por consiguiente, debe entenderse por lo que es: la descripción por un individuo de la vida en la comunidad. Gran cuidado se ha tenido no sólo en la recopilación de datos para minimizar prejuicios y predispociones etnocéntricos por parte del biógrafo sino asímismo para permitir revelar la personalidad del informante principal en su plenitud.

Cuando Charles Mullett en su Biografía como Historia declara lo obvio: "Sin la gente, la historia es inconcebible," él realmente estaba haciendo la pregunta, "¿Qué es la historia sino la suma de las experiencias humanas?" Y agregó:

Si consideramos la historia como la esencia de innumerables biografías debemos asegurarnos de incluir a los labradores de madera y aguadores tanto como a los capitanes y los reyes. Una buena biografía es de lo más agradable e instructiva y posee el interés de la ficción, la exactitud de la historia, y la interiorización de la poesía.(3)

Los individuos como Celsa no son accidentes en su cultura sino el material a partir de los que una cultura toma su personalidad corporal.

Langness ha declarado:

[Los antropólogos] rara vez mencionan a individuos al analizar y discurrir sobre cultura y el cambio cultural...
[Ellos] continúan interesándose en estudios de cambio cultural, valores,estatificación, personalidad, y asísucesivamente-estudios que podrían ser mejorados significativamente por el uso de datos más intensivos en personas individuales.

Además, Langness creyó que las historias de vidas ofrecen "el mejor si no es que el único método que nos permitirá recoger los tipos de datos que necesitaremos" para entender la motivación, actuación, y personalidad de miembros de la sociedad.

A la luz de lo anterior, también debe reconocerse que los estudios basados en recuerdos orales, tradiciones orales, y narrativas biográficas pueden proporcionar una visión profunda hacia un mundo hasta ahora inalcanzable con el uso exclusivo de otros métodos de investigación social.Las historias convencionales de tales regiones como la Municipalidad de Tepoztlán tienden a concentrarse en batallas regionales famosas, glorifican a héroes politico-militares locales o revolucionarios sociales, o sólo son importantes en la medida en que el área se relacione con un cuadro nacional mucho más amplio. Generalmente, tales historias no tratan acerca de la evolución social, ni describen experiencias en las vidas cotidianas del hombre común y corriente. Por otro lado, la investigación etnográfica tiene que ver principalmente con un periodo de tiempo relativamente limitado; ésta es una característica inherente en estudios basados en las observaciones de costumbres sociales, ej., una descripción de técnicas de cultivo rurales.Sólo a través de la recopilación de experiencias individuales durante un periodo largo de tiempo es como puede el paisaje social tomar sentido. Es esta dimensión, a saber, una vista de la sociedad a través de periodos de tiempo diferentes, lo que esta historia de Celsa ofrece.

Ignorado por mí, al mismo tiempo yo estaba trabajando en San Antonio, Judith Friedlander estaba haciendo una investigación paralela en un pueblo vecino. Aunque ella terminó su investigación años antes de que yo terminara la mía, nuestros dos estudios son similares en varias maneras. La más importante de estas similitudes es la de Doña Zeferina, la figura principal en la investigación publicada de la Dra. Friedlander en Hueyapan, notablemente similar a Celsa. Ellas difieren, sin embargo, en la selección del narrador. Mientras que en el libro de Friedlander es la autora misma quién narra la historia en tercera persona con sólo unas citas de su informante, en el Mundo de Celsa, salvo este prólogo, es Celsa quien cuenta la historia exclusivamente en primera persona.

El que la Dra. Friedlander encontrara a una mujer del campesinado mexicana no demasiado disímil a mi informante realmente es tranquilizador.La historia de Celsa se torna aún más creíble cuando uno conoce que ella tiene una colega en un pueblo vecino, que ella no es una excepción en su clase, y que ella es típica entre otras mujeres observadas y entrevistadas en el entorno de su casa por otros investigadores.(7) La aceptación de la idea de experiencias paralelas, sin embargo, no es compartida por la Dra. Friedlander que describe su asunto así:

Yo quiero que usted llegue a conocer a Doña Zeferina, no porque yo piense en ella como típica dentro la mayoría de las mujeres de Hueyapan que conocí. Por el contrario, yo (la) considero bastante excepcional.

A pesar de esta declaración inicial, el resto de su descripción podría aplicarse fácilmente a la mayoría de las mujeres que yo entrevisté en el barrio de San Antonio, Tepoztlán, Morelos. Ellas son fuertes, trabajadoras, diestras, y listas; y no es raro para las mujeres el ser las cabezas de las familias. Muchas, incluso Celsa, tienen historias muy similares a aquéllas de Doña Zeferina.

La Dra. Friedlander escribe,

Para Doña Zeferina casi cada acción ha estado en reacción. Puesto de otro modo, la historia de Doña Zeferina es una colección de casualidades que ilustran cuán sagaz ella ha intentado ser al manipular un ambiente social hostil. En un mundo caracterizado por miedo y pobreza, Dona Zeferina se enorgullece en su generalmente reconocida habilidad para burlar al agresor que normalmente es, pero no siempre, representante del México no indígena, hispanizado y elitista. Su inteligencia que bajo otras circunstancias se podría haber usado más productivamente, se ha desperdiciado cultivando tácticas defensivas que podrían salvar su vida a la vista del peligro, permitirle agenciarse más comida, proteger su reputación como una mujer moral y ayudarle a ganar un poco de dinero extra. Como ella resume su filosofía de vida, "Una persona debe saber defenderse."

En este momento, el Dr. Brad R. Huber está haciendo una investigacion en Hueyapan, y en una reciente edición de Etnología, él describió el resultado de su actual investigación. Investigaciones anteriores en Hueyapan que incluyen su disertación doctoral, un artículo en 1987 en Etnología, y un trabajo muy próximo a ser publicado, han establecido al Dr. Huber como un preciso investigador de campo, y como científico social él ha tenido mucho éxito dando a conocer a una nueva generación de lectores una comunidad rural inaccesible a la mayoría.(8) Como sucede con Friedlander, muchas de las descripciones de Huber traen a la mente el pueblo de Celsa.Aunque la metodología y acercamiento difirieron con los míos--Huber entrevistó a ocho informadores diferentes en lugar de uno--su técnica empleó entrevistas intensivas como la mía. La investigación de Huber produjo la recopilación de bastante información sobre curanderos como para cumplir su objetivo primario. Como él declaró:

Aunque los curanderos son uno de los tipos más importantes de especialistas médicos que atienden a las comunidades nahuaparlantes, ningún estudioso ha descrito su modo de reclutamiento, los varios papeles que ellos juegan, o su relación con otros tipos de personal religioso en detalle.

Huber agregó que su investigación "resultó en la recolección de una cantidad significativa de nueva información que es de interés para etnohistoriadores, lingüistas, y etnógrafos que trabajan en Mesoamerica." Es de esperar que el Mundode Celsa produzca resultados similares dado que una de las maneras válidas de estudiar el pasado es escuchar aquello que los participantes reales tienen que decir sobre eso. Si la historia ha de tener alguna importancia como lección humana, sólo los participantes que experimentaron u observaron un evento o serie de eventos pueden decirnos su significado en términos con los que nosotros podemos relacionarnos personalmente. Por esta razón yo creo que la mejor manera de conocer el mundo de Celsa que es extraño a nosotros, es permitirle a ella contar la historia.

Como el antropólogo Dr. Gregory G. Peck quien hizo su investigación aproximadamente al mismo tiempo yo la mía y en un pueblo de tamaño similar a San Antonio--solo que en el estado de Puebla--yo entrevisté al sujeto de mi estudio durante un tiempo cuando grandes cambios estaban teniendo lugar en la nación y en el pueblo. En la Sombra de Tlaloc: Vida en un Pueblo mexicano, el autor escribió:

Yo estaba presente durante la mayoría de lo que se describe en los capítulos... ,y lo que no experimenté directamente se me informó por los participantes ...me he suprimido de la historia. Ésta no fue una decisión fácil, pero al final yo sentí que el material tendría más impacto y, en cierto sentido, más verdad, si se presentara de esta manera. Al ausentarme yo de la historia, espero traer a la vida para el lector unos cuantos individuos y su estilo de vida--una que ha existido durante siglos, una que está desapareciendo rápidamente.

Él terminó su historia con este pensamiento:

Negar un lugar para la pasión humana en sociología es negar una parte de nuestra propia humanidad, así como la de todos los demás. Nosotros estamos en búsqueda de una elusiva estrella de la mañana--la humanidad--y medir y trazar su curso sin también intentar documentar y entender la pasión de su jornada es inútil.(9)

Uno de los antropólogos mexicanos más famosoa, cuyo trabajo ha asumido importancia literaria así como académica, es Ricardo Pozas. Para un científico social al principio de los años cincuenta, su práctica de permitir al sujeto del estudio narrar la historia en primera persona era algo insólito. Como resultado, Pozas tuvo mucho éxito creando la impresión de que su personaje principal, Juan, era quien realmente estaba diciendo la historia. Hay un importante paralelo, sin embargo, entre su sujeto y mío. En su introducción a Juan el Chamula Pozas escribió:

La vida [de Juan] no es excepcional; al contrario, es absolutamente normal en su clase, aparte de las causas que a veces lo indujeron a dejar su pueblo nativo. Como todos los hombres en su pueblo, él vive bajo dos sistemas económicos, uno de ellos indígena con rasgos de organización de la preconquista, el otro nacional y capitalista.

El autor agregó: " ...el Chamula típico--como el sujeto de esta biografía--tiene las siguientes características personales y físicas..." y entonces lista una página entera de cualidades que son compartidas por otros hombres Chamulas en el pueblo de Juan. Así como Juan, la historia de Celsa es típica de otros en su clase y se narra en primera persona.(10)

Siguiendo en la tradición de Ricardo Pozas y Oscar Lewis yo he escogido usar el acercamiento autobiográfico narrando la acción de la historia que usted está a punto de leer. La práctica de recuerdos orales era muy común en los pueblos de Morelos, y había normalmente varias personas designadas como "los recordadores," las personas a quienes se contaron historias en primera persona.Cuando al solicitárseles repetir las historias después de semanas, meses o años, ellos lo hicieron en la misma forma que las oyeron, en primera persona. Don Mario, el más viejo de los recordadores de San Antonio, poseía los recuerdos reunidos de generaciones de lugareños. Todos iban a él para zanjar disputas, desde acuerdos no escritos rotos hasta historias familiares.Aunque alguien no "pagara" por sus servicios con dinero, se esperaba que el oyente trajera una cajetilla de cigarrillos o una botella de ron o pulque como regalo. Yo tuve la fortuna de observar esta práctica de primera mano cuando estuve presente durante una conversación entre Don Mario y otros dos hombres del pueblo. Sin la ayuda de lápiz o papel él escuchó las historias de ambos hombres, casi como un juez. De vez en cuando, él detenía a uno o al otro para tener los hechos reiterados y, al final de las historias, repitió la historia de cada hombre en primera persona para asegurarse de que las historias "habían tomado raíz" (sus palabras). Aunque las historias más antiguas que él recordó estaban en el idioma Náhuatl, Mario y otros recordadores, como Celsa, son capaces de recordar en ambos idiomas. Hablar Náhuatl o castellano es hablar un idioma híbrido, pues ambos idiomas han tomado prestadas palabras del otro.

Finalmente, aunque el libro de Pozas es "una recreación etnológica de la vida de un indígena mexicano [el varón]" y Celsa es "Conversaciones con una Mujer del Campesinado mexicano," hay un número de similitudes y paralelos en la narración de sus historias respectivas. El más importante es la naturaleza episódica de sus historias de vida, es decir, en lugar de las inexorables cuentas cronológicas. El Mundo de Celsa es, en términos de sus mundos respectivos, la analógia femenina de Juan el Chamula.

El Pueblo

Mi presentación al pueblo de San Antonio fue en 1961 cuando, como un miembro de un pequeño grupo de estudio de campo antropológico de la Universidad de Illinois, fui llevado al pueblo por nuestro profesor, el Dr. Oscar Lewis. Por esos días la comunidad era sólo accesible a pie a través de un paso montañés estrecho, a lo largo de un sendero a través de campos cultivados, y por encima de varios arroyos pequeños. Aunque como estudiantes graduados nosotros habíamos estudiado "el shock cultural" en el aula, seguía siendo sólo un tema académico hasta el día en que nosotros llegamos al pueblo. De ninguna manera estaba yo preparado para la vida que encontré en San Antonio. Su variación con el mundo que yo conocía era casi insuperable aunque el pueblo estaba tan sólo a 100 kilómetros del centro de la Ciudad de México. Sin agua potable, electricidad, o camino, el pueblo parecía pertenecer a otro periodo de tiempo en la historia. No obstante, otro estudiante y yo decidimos vivir en el pueblo durante el verano; los otros viajaban desde Tepoztlán varias veces por semana. Innecesario de decir, éramos una novedad y fuimos estudiados por los lugareños tanto como nosotros estudiamos al pueblo. Vivir en el mismo corazón de la comunidad nos dió una gran vista de todo pero más importante, nos ganó el respeto de los lugareños que nos consideraron "valientes" por mudarnos a vivir en un pueblo "pobre".

El doctor Lewis me ayudó a encontrar un lugar para vivir; alquilé una pequeña choza de adobe con un cuarto; tenía piso de tierra, tejado de paja, y ninguna ventana, sólo una puerta. Habría sido un verdadero paraíso si yo hubiese sido un estudiante de entomología en vez de antropología.

Uno de los primeros lugareños que encontré fue Celsa. Aunque inicialmente contratada como cocinera y lavandera, Celsa demostró pronto ser mucho más valiosa como informante, y ella se volvió mi fuente primaria de información sobre las costumbres del pueblo, el idioma nativo, la historia local, y su folklore.A través de mi amistad con Celsa establecí contactos inestimables con otros lugareños que, como Celsa, eran practicantes activos de la tradición oral. Aunque no era parte de mi asignatura original--pues el Dr. Lewis me había dado el trabajo de recopilar datos en prácticas agrarias rurales que significaban levantarme antes del alba muchas mañanas y pasarme el día aprendiendo a cultivar los campos--yo invertía mucho de mi tiempo libre en escuchar los recuerdos orales de Celsa y sus amigos de quienes muchos eran los ancianos y guardianes de la historia local, en el idioma náhuatl, por supuesto.

Al cabo de un mes en el pueblo, Celsa me pidió que fuera el padrino de su hija adoptiva de 6 meses, Hilaria. (La madre de Hilaria se había muerto durante el parto durante la noche del último día de l960. En un tiempo cuando las fórmulas para bebé no estaban en amplio uso --sobre todo en el campo--el padre de Hilaria buscó en el pueblo una nodriza. Finalmente, él se dirigió a Celsa.

Como ella narra la historia, "Un día él llegó a la puerta y preguntó si podía alquilar mis pechos."

Puesto que ella había perdido a un bebé propio unas semanas antes, Celsa estaba lactando. Después de consultar con su familia Celsa acordó asumir la responsabilidad de criar una tercer niña como propia; pero ella rechazó la idea de "alquilar sus pechos." Los otros hijos de Celsa eran varones y ella siempre había deseado una niña.)

Aunque ignorante de mis obligaciones al principio, aprendí que uno de mis deberes como padrino era asegurar el bienestar de mi ahijada. Poco sabía yo en ese momento de que lo que me pareció un acto relativamente sencillo de llevar la niña a la iglesia para el bautismo una mañana durante el verano de 1961 alteraría mi vida entera tan profundamente.

Yo menciono la historia de mi ahijada y la institución de compadrazgo(11) por varias razones: estableció una relación de parentesco no sanguíneo importante y duradera con mi informante principal; tuvo el efecto de convertirme en parte de la comunidad; y aumentó mi credibilidad como cronista de la vida en el pueblo.Cuando me convertí en el padrino bautismal de Hilaria también me volví un miembro de su familia y, a través de su familia, de la comunidad. La aceptación de las obligaciones institucionales de compadrazgo se volvió un vínculo de contrato social por el que gané muchos amigos, entré a la vida del pueblo como un participante activo, compartí su cultura, y me volví un pariente de facto.Más aún, habiendo vivido en la comunidad durante tres meses en ese momento (1961) y habiendo vuelto a visitarlo en otras seis ocasiones, recientemente durante cuatro meses, puedo decir verdaderamente que me siento muchísimo "en casa" con la gente de San Antonio.

Mi aceptación en el pueblo era manifiesta por el hecho que no sólo ellos mostraban interés en mi investigación sino que los lugareños también respondieron favorablemente a mis planes de largo alcance para escribir acerca de su comunidad. Durante las visitas al pueblo las personas de la comunidad cooperaban totalmente cuando les pedía relatar historias personales y anécdotas. Y todavia más, ellos me han demostrado su confianza al llevarme a los lugares secretos, como cuevas con dibujos rupestres pre-hipánicos, ruinas antiguas y no registradas, y otros sitios no conocidos fuera del pueblo. La práctica de tradición oral de la que hablé antes es tan fuerte entre los residentes adultos que aquéllos que me escoltaron a los sitios diferentes recitaban historias sobre cada sitio que pasábamos. Cada cueva, barranca, campo, y la colina tiene su nombre en Náhuatl y son llamados sólo por ese nombre por los ancianos en el pueblo e incluso algunos de los niños. Cada casa en el pueblo y cada persona nacida en la comunidad también es conocida por su nombre indígena. Yo incluso tengo un nombre en náhuatl.

Como muestra de su aceptación, en julio de 1979, fui invitado a ser testigo legal de una boda civil efectuada en la casa de una de las familias que yo había entrevistado en varias ocasiones. Aunque mi parte en la ceremonia no consistió en otra cosa que declarar mi nombre y decir que conocía al novio, cuando el oficial municipal pidió mi domicilio, la madre del novio intercedió y le dijo "San Antonio." Pegar mi nombre al documento político oficial estableció un nuevo tipo de parentesco con los lugareños.

Muchos de esos episodios como el de arriba debe ayudar a disipar cualquier duda que se tenga respecto a mi relación con los lugareños. Habiendo establecido una eficiente relación funcional con las personas, basada en la confianza mutua, la amistad, la confianza, la buena voluntad, y los lazos del compadrazgo, yo siento que las historias que me narraron los lugareños no son inventadas ni falsas sino, con el mejor de sus esfuerzos, tan exactas como ellos pueden recordarlas. Este hecho se vuelve doblemente importante al usar las historias de vida de individuos en particular como los documentos culturales principales en la descripción de una comunidad determinada.

La fiabilidad de la historia de vida de Celsa como una descripción exacta de la vida cotidiana de una mujer campesina era el objetivo primario de la parte mayor de mi tarea investigadora durante los últimos 25 años. Habiendo encontrado un grado alto de corroboración entre las historias de Celsa y aquéllos de otras mujeres en el pueblo, puedo decir seguramente que el Mundo de Celsa no sólo es una historia de vida representativa de un ser individual pero también una descripción exacta y significativa del paisaje social del México rural en el estado de Morelos.

Este libro:

Finalmente, algo debe decirse sobre el orden y arreglo de historias que usted está a punto de leer. Entrevisté a Celsa en español castellano con una grabadora de cinta por un periodo de casi veinticinco años, promediando aproximadamente dos y medio años entre cada periodo de entrevistas intensivas. Algunas de las visitas al pueblo duraron días, otros semanas, y otras más, aun meses. Inicialmente, intenté un acercamiento cronológico convencional; pero me encontré con que ella estaba mucho más interesada en darme los relatos episódicas de su vida. Además, éstos eran mucho más interesantes. En cualquier determinada entrevista de una o más horas, Celsa pasaría de una forma bastante natural y normal de una historia a otra, como todos lo hacemos. Aunque yo canalicé cada sesión con un tema o un juego de preguntas, rara vez llegué a todas las preguntas. En cambio, cada entrevista tomaba una vida propia y seguía su propio rumbo a pesar de los esfuerzos por controlar su dirección. A menudo, Celsa empezaba a hablar sobre un tema no directamente relacionado y después regresaba a la pregunta original. Por donde se le vea, Celsa es una excelente informante; no sólo tiene una memoria increíble y funciona como una de los recordadores del pueblo sino se le pregunta ella habla libremente sobre sentimientos y valores, y es muy clara en su hablar.

Nunca he dejado de asombrarme cuán libremente los lugareños hablarán cuando se les pregunta por sus vidas personales e historia del pueblo. Celsa me dijo un día que era porque "nadie nos hace esas preguntas ni nadie se interesa jamás en escucharnos."

Aunque la mayoría de las entrevistas iniciales se llevaron a cabo sin una grabadora de cinta de por medio, años después ésta se volvió un parte normal del equipo. Cuando completé mis conversaciones con Celsa (la ocasión era el matrimonio de su hija--mi ahijada) las traduje y las transcribí de las cintas grabadas de audio del castellano original hacia inglés en archivos de texto en ordenador. Desarrollé un sistema de indexación que me permitió poner una "bandera· a cada tema con su propia y única marca identificadora al ir yo tecleando el material en el ordenador.Una vez transcrito y guardado en un diskette de ordenador, fue relativamente fácil reunir todas las "banderas" de un tema particular en su propio capítulo el cual entonces se revisó. Aunque algunos de los capítulos, como "La Tormenta", fueron el resultado de una sesión completa, la mayoría de los capítulos representa una recopilación de información recogida a menudo de varias entrevistas durante varios años.

Deliberadamente he preferido no dar una breve introducción a cada episodio sino más bien permitir que los capítulos formen una historia ininterrumpida. Comprendo que por sí solos "una tormenta" o "una picadura de alacrán" o "el movimiento de un racimo de estrellas" tengan un significado pequeño al principio. Lo que espero lograr al permitir que la historia de ella se suceda de este modo es llegar a sentir por el mundo de Celsa lo que ella experimenta y no lo que usted o yo podríamos sentir. Debe ser evidente desde el primer capítulo que la historia de Celsa no necesita ayuda de mí más allá de una descripción de la metodología descrita anteriormente. Aunque fui yo quien organizó sus historias en episodios que representan los capítulos y quien colocó los capítulos en un grupo, soy poco más que un conducto para su historia.

Todos los nombres, incluyendo el del pueblo, se han cambiado para proteger la identidad de los personajes principales.

Tormenta en julio

Empezó casi al caer la noche. Primero llegó el viento; era éste como una gran pelota que rueda hacia abajo por la ladera de la montaña, pero no se detuvo; permaneció más de una hora soplando polvo, suciedad y hojas en grandes nubes café que rodaron a través de las calles estrechas. Levantaba todo en su camino y al mismo tiempo cubría todo con una nueva capa de polvo. Yo llamé a los muchachos y entramos dentro de la casa para alejarnos del polvo. Pero el viento azotaba a través de la casa; vino con tal fuerza que yo no pude impedir que mis ollas y cacerolas volaran como hojas por todos lados ni que mis platos fueran echados a la tierra y rotos.

Mi primera reacción fue tomar todo lo que pude agarrar y ponerlo en una esquina del cuarto para protegerlo. Pero el polvo sopló en la casa con tal fuerza nublando tanto mis ojos que yo no podía ver nada. Con mis ojos cerrados pero tentaleando, logré poner unas cuantas cosas en un montón. Pero era un esfuerzo inútil, porque para cuando la tormenta pasó al día siguiente yo no pude encontrar ese montón de platos por ningún lado. El viento y el agua se llevaron todo lejos. ¡Mire, incluso mi casa!

Entonces la lluvia empezó; ¡qué alivio! Pero si yo hubiera sabido tan sólo qué tipo de tormenta iba a ser, yo no me habría quedado en la casa. Las primeras gotas de lluvia se veían inocentes. Eran gotas grandes que inmediatamente desaparecieron en la recién formada capa de polvo. Al principio yo me alegré que lloviera; por lo menos, pensé, ése sería el final de la tormenta del polvo. El olor de la lluvia era reconfortante; olor a tierra mojada. ¿Conoce usted el olor que se consigue cuándo usted salpica agua en tierra seca--olores mohosos, picantes de los que al instante traen recuerdos de cuando usted era una niñita y se sentaba en montones de polvo haciendo canales pequeños a través del polvo y haciendo flotar ramitas pequeñas por los ríos hacia los lagos en miniatura?

"No seas tan puerca," mamá me regañaba una y otra vez. Pero una tiene que ponerse sucia al crear un mundo de grandes canales y lagos. A veces olvido de esa lección y regaño a mis propios muchachos por ponerse sucios; yo sólo puedo pensar en tenerles limpia su ropa. He olvidado lo que es jugar con la tierra.

Yo no sé si sea lo mismo para usted pero para mí ciertos olores y olores me provocan un nudo en mi estómago y al instante me regresan episodios de mi niñez. Desde que yo puedo recordar mi madre ha tenido un cojín de raso rojo en forma de corazón con una franja en él relleno con hierbas finas. En cualquier momento o cualquier lugar donde yo huela ese mismo olor me pongo realmente nostálgica y al instante me siento como si fuera una niñita de nuevo.No dura mucho. Unos segundos, eso es todo. Pero a veces hasta me siento como transportada. ¿Cree usted que que es normal para las personas evocar cosas como esas?

Las primeras pocas gotas grandes de lluvia que cayeron fueron un prólogo de lo que había de venir; de repente el cielo simplemente abrió sus puertas y descargó cubetadass de agua sobre nosotros. Oh, había habido suficientes advertencias, pero yo había ignorado las señales. El viento empezó a soplar de nuevo, y duro. Sábanas de lluvia caían. No directamente hacia abajo sino de ladito, aventadas por el viento. No había modo de escapar de la tormenta, ni siquiera dentro de la casa. Yo me senté en mi cama escuchando la lluvia aumentar y me preguntaba qué hacer luego. Yo no podía oír otra cosa que el sonido de la lluvia en la azotea. Era como si un regimiento de soldados estuviera marchando en el tejado. Con cada minuto que pasaba el número de soldados aumentaba hasta que yo pensé que seguramente el tejado no podría resistir más. Le grité a mis hijos que vinieran y ayudaran a sostener las paredes de la casa. El viento estaba empezando a volar las paredes, caña por caña. Nosotros nos estábamos mojando pero no nos importaba; nuestra primera preocupación era mantener la casa en pie. Cuando secciones enteras de la pared fueron aventadas lejos y cuando el tejado cayó en medio del cuarto, supe que todo estaba perdido. Estaba petrificada; pero sólo al cesar la tormenta comprendí en su totalidad cuán asustada yo realmente estuve.

De cualquier modo, perdida nuestra batalla contra la tormenta, la única cosa que podíamos hacer era hacernos rollito en la esquina de la casa contra la pared de piedra que nuestros antepasados construyeran años atrás. ¿Sabe usted? Esa pared de atrás fue la que salvó nuestras vidas. Nosotros nos pusimos muy juntitos la noche entera y no pudimos dormir un solo minuto. La tormenta era tan intensa que no dió a nadie oportunidad de otra cosa que quedarse despierto y escuchar esta pesadilla viviente.

Pronto yo comprendí que nosotros estábamos sentados en un arroyo de agua que corría precisamente a través de la casa. Ya no existía el tejado y la mayoría de las paredes habían sido derrumbadas. Lo único que nos protegía de los árboles y ramas que caían era la pared a nuestras espaldas. Había momentos en que creía no volver a ver de nuevo el cielo azul y que yo estaba viendo el fin del mundo. Pensé dentro de mí, "¿Recordaré esta pesadilla cuándo esté muerta?" Pero lo peor no había terminado aún. Casi como si yo no lo hubiera notado antes, ahora los relámpagos empezaron. Grandes saetas de relámpago golpeaban directamente en tierra. No había ningún árbol en pie alrededor de la casa para protegernos de los rayos. De alguna manera nos salvamos de que nos cayera un rayo. Pero yo puedo decirle esto, con los rayos cayendo alrededor de nosotros no había retraso entre la llamarada de relámpago y el sonido del trueno. De hecho, la mayor parte del tiempo usted sentía que la tierra temblar pero sin siquiera oir nunca el trueno. Para ese momento yo debía haber estado sorda; yo podía ver y sentir pero no podía oír.

En una noche muy negra la única luz que entraba en la casa era de la raya ocasional de un relámpago. La llamarada breve de luz iluminaba objetos de una extraña forma de claroscuro que no dejaba lugar para colores, ni siquiera sombras grises. Sólo claroscuro.

Y algo más muy extraño sucedía. Siempre que hubía un destello de luz una nueva imagen del cuarto se grababa en mi cabeza y permanecía allí durante unos minutos aún después de que yo había cerrado mis ojos. La única cosa que borraba la imagen completamente era otro destello de relámpago. De otra manera, la imagen se desvanecía sola después de unos cuantos minutos.

En cierto momenrto, mientras yo tenía mi cabeza en el hombro de mi hijo, hubo un destello de relámpago y en ese mismo momento vi algo que quería flotar lejos en el arroyo de agua que corría por la casa. Pero cuando yo me puse de pie la imagen de lo que yo acababa de ver permaneció en la forma que se había grabado en mi cabeza, de lado. El cuarto entero estaba ladeado y yo me desorienté por completo y tropecé por todos lados hasta que caí en el lodo. En cada dirección que miraba me parecía ver la misma imagen del cuarto ladeado. Mis muchachos me agarraron y nos arrastramos de regreso a la pared. Aunque yo podía tocar la pared directamente delante de mí, yo no podía verla; en cambio, veía el cuarto entero a través de la pared, todavía de lado. Al menos, en mi cabeza parecía ser de esa manera. Después de ese episodio decidí mantener mis ojos cerrados. ¿Puede entender usted, no es así, por qué yo estaba yo tan aterrada?

"¡FUEGO!"

Yo recuerdo que cuando nosotros estábamos creciendo, mi madre, cuyo nombre es Juana, era muy pobre. Ella era una costurera que hacía vestidos e iba de casa en casa para arreglarlos; algo del trabajo lo hacía en casa puesto que tenía una máquina de coser de pedal. Ella todavía la tiene, de hecho. Mi madre nos dejaba solas durante todo el día pero siempre regresaba antes del anochecer. Mi padre, sin embargo, un día partió y nunca regresó. Otra mujer se lo llevó pero no puedo recordar nada de esa historia porque yo tenía sólo 15 meses de edad cuando él desapareció. Mi madre me ha contado esta historia muchas veces. También me dijo que los tiempos eran difíciles y ella no podía ganar lo suficiente haciendo vestidos por lo que empezó a vender cal en el mercado de Tepoztlán. Puesto que nosotras todavía éramos demasiado jóvenes para moler maíz y hacer las tortillas, mis hermanas y yo teníamos que esperar todo el día hasta que mamá volviera a casa. Mamá nunca nos llevaba en sus viajes al mercado porque tenía sus manos llenas de cal. Una de mis hermanas, Anastasia, odiaba tanto estar en casa que huyó y se casó; pienso que ella tenía 12 o 13 años.

Don Miguel y mi madre nunca se casaron. Ellos se pusieron a vivir juntos cuando yo tenía sólo 2 años de edad. Él no es mi padre natural y él nunca me adoptó. El hombre que es mi padre verdadero está ahí afuera descascarando maíz justo en este momento, ¡mírelo! Él está casi ciego y casi sordo pero ha regresado después de todos estos años.

Durante mucho tiempo yo no aceptaría a mi padrastro. Yo tenía celos y le pegaba. Don Miguel es el cuarto esposo que mi madre ha tenido. Durante la Revolución, cuando mi madre tenía 13 o 14 años, ella se casó por primera vez. Ella tuvo cinco hijos con su primer marido pero ninguno de ellos sobrevivió. Ella ha dicho que no era un buen tiempo para criar hijos. De hecho, no era un tiempo bueno para nadie. Su marido fue muerto en la lucha. Después de que él murió mi madre permaneció sola solamente por un breve tiempo y entonces encontró a otro hombre. Era totalmente inseguro para una mujer estar sola. No había ninguna ley que las protegiera y había muchos abusos. Ahora, por lo menos, una mujer tiene opción de casarse o vivir sola si así lo quiere y nadie la molesta. Durante la Revolución los soldados violaban a las mujeres que vivían solas. Por esa razón las mujeres tenían que encontrar a hombres que las respetaran y las protegieran. Ahora hay leyes que protegen a las mujeres de hombres que abusan de ellas. Antes de que ella finalmente se asentara con don Miguel y tuviera un lugar permanente para vivir, vivió con otros dos hombres. Yo he vivido aquí, en San Antonio, mi vida entera. Cuando yo estaba en la escuela acostumbraba bailar con un grupo del pueblo y a veces nosotros salíamos del pueblo hacia los poblados cercanos. Pero cuando yo estaba creciéndo nunca iba a ningún lugar excepto con mi madre; y entonces yo tenía que sentarme a su lado y nunca podía jugar con nadie. Yo me dije, "Cuando yo crezca voy a casarme con un hombre de Santiago e irme a vivir allí." Yo me río ahora de eso porque Santiago sólo está en el otro lado de esa colina. Es el pueblo vecino.

Cuando éramos pequeñas nosotras pasábamos mucho tiempo solas. No había nadie para cuidar de nosotras. Mamá nos traía tortillas de Cuernavaca. Cuando ella llegaba nosotras comíamos. A veces estábamos todo el día sin comida. Después de que mi hermana huyó la siguiente hermana mayor y yo pasábamos mucho tiempo juntas; teníamos otra hermana que todavía era bebé. Íbamos de casa en casa pidiendo comida cuando teníamos hambre. A veces era sopa, otras veces, tortillas. No era como mendigar. Es una costumbre aquí el que cuando una familia necesita ayuda haya siempre alguien para ayudar. Cuando yo tenía cuatro años estaba verdaderamente flaca y anémica. Dicen que yo estaba anémica pero probablemente estaba desnutrida. Justo como los niños de hoy; ¿ha oído hablar usted alguna vez de niños que coman bien y tengan anemia? No, siempre son los flacos quienes la tienen. Así que creo que ésos que no comen bien son los que desarrollan anemia y no al revés.

Puesto que mi madre acostumbraba salir de la casa todos los días para hacer costuras para los vecinos, nosotras estábamos por nuestra propia cuenta todo el día. A veces hasta mi hermano mayor salía de la casa y nosotras tres éramos dejadas a nuestra cuenta. Yo era de aproximadamente cinco años, mi hermana mayor era de siete y mi hermana más joven era de tan sólo dos; un día cuando no teníamos nada que hacer fuimos al río para lavar nuestra ropa. Por esos días la única ropa que teníamos era la que llevábamos puesta. Así que cuando nos metimos al agua tuvimos que quitarnos toda nuestra ropa salvo la interior. Después de que nuestras faldas se secaran entonces lavaríamos nuestra ropa interior. Pero nosotras nunca nos desnudábamos completamente como los hombres y muchachos hacían. Lo sé porque nosotras nos escurríamos por la maleza por el tanque y los mirábamos y sabíamos que los muchachos siempre nos miraban cuando nos bañábamos. Así que nosotras no nos quitábamos toda nuestra ropa porque mamá nos previno de no hacerlo; no era decente. Después cuando mi hermana menor y yo volvimos a casa decidimos tomar una siesta. Yo no me dormí en seguida así que empecé a jugar. No sé lo que pasó, o si yo estaba jugando con algo que no debía tener o dejé algo en la hornilla, pero nuestra casa se incendió y se quemó hasta los cimientos. Todo se había ido. Grandes bultos de zacate seco se almacenaban en nuestra casa; así que todo se quemó. También, mi madre había guardado en la casa mucha ropa que ella estaba remendando para nuestros vecinos. Todo se quemó, incluyendo las cosas que no pertenecían a nosotros. Nada quedó. Absolutamente nada.

Por esos días había siempre hombres en el segundo piso de la iglesia. Ellos usaban un cuarto vacío para practicar con sus instrumentos. Mi hermano estaba enseñándoles música a sus amigos cuando el fuego se inició, así que no había nadie en casa para ayudarnos a apagar el fuego. ¿Y qué podía hacer yo sola? Había tres cuartos cada uno hecho de zacate y varas. Cuando el fuego empezó en el pasadizo todos los tres cuartos se incendiaron. Nada quedó. Cuando los hombres vieron el fuego desde la ventana de la iglesia empezaron a sonar la campana de la iglesia y todos en el pueblo vinieron a ayudar o a mirar. Pero mi hermana menor, Ricarda, todavía estaba en su canasta que colgaba de las vigas donde mi hermano la había puesto. Ella estaba colgando en una canasta cubierta con una manta pero yo estaba demasiado bajita para alcanzarla. Mi hermano llegó presuroso, agarró la canasta, nos sacó a mí y a mi hermana hacia afuera, y entonces se volvió loco. Empezó a tirar toda clase de cosas en el fuego y quería que el fuego consumiera todo. "Dejen que el fuego lo queme," él continuaba gritando. Qué miedo hubo cuando su pistola empezó a dispararse. Él la había guardado en las vigas y estaba cargada. "Pum, pum, pum," y todos corrimos para cubrirnos. Para ese momento otras personas habían llegado y estaban ayudándonos a acarrear ollas y cacerolas y todo lo que podían rescatar. Yo no era de muchísima ayuda. Todo lo que yo podía hacer era correr alrededor del patio gritando y gritando. Cada vez que mi hermano gritaba y tiraba algo en el fuego yo gritaba.

Todo se quemó, incluso el cobertizo de almacenamiento. Parte del contenido pertenecía a nosotros pero el resto era de nuestro vecino y el maíz adentro todavía estaba sin pelar. Nosotros también teníamos gallinas con huevos. También prendieron fuego y se quemaron ahí mismo en sus nidos. Cuando las vimos el día siguiente eran como pollos asados sentadas con sus plumas quemadas hasta la misma piel. Los pollos deben de haber estado demasiado asustados como para huir de la casa. Además, el tejado se había caído encima de ellos. Aún hasta hoy siempre que veo las rosticerías en el pueblo con los pollos asados pienso en nuestras gallinas asadas ahí mero en sus nidos.

Cuando mi madre vio el humo ella vino corriendo pero era demasiado tarde para que ayudara a apagar el fuego. Todo lo que ella podía hacer era echar tierra sobre el fuego e intentar salvar un rincón de la casa. Cuando eso falló todo lo que mi madre pudo hacer fue abrazarnos y llorar. Recuerdo que ella nos apretaba tan firmemente que pensé que me iba a sofocar. Y ella lloró y lloró, día y noche. Ella todavía lo hace después de todos estos años. Ésa fue su primera casa y ella perdió todo. Ella no permitió a nadie regañarnos y seguía agradeciendo a Dios una y otra vez por habernos salvado del fuego. Ella dijo después, sin embargo, que yo probablemente estaba jugando con fuego y es así cómo el fuego empezó. Hasta el momento, sin embargo, no puedo recordar ni siquiera haber estado cerca del lugar donde nosotras cocinábamos, y no había habido fuego toda la mañana. Además, mi hermano dijo que que él me había visto jugar afuera en el patio la última vez que él había mirado por la ventana de la iglesia antes de comenzar el fuego. Creo que debe de haber sido el viento el que llevó una chispa viva desde alguna otra casa al tejado de paja. No creo que alguien hubiera intentando quemar nuestra casa deliberadamente. No tenemos ese tipo de personas en San Antonio.

Después de que el fuego cesó las personas que nos ayudaron fueron invitadas a comer calabaza y otros alimentos que habían sido cocidos por el fuego. De otra manera nosotros habríamos tenido que tirar mucha comida o dársela a los animales. Sencillamente era demasiado para que nosotros la comiéramos. Algo del maíz debajo del montón no se quemó ni fue estropeado por el humo y logramos rescatar lo suficiente para llenar varias bolsas grandes. Pero todo lo demás estaba perdido, incluso los papeles personales, ropa, cuadros, cosas religiosas y botellas. Yo todavía tengo un pedazo de vidrio fundido que salió del fuego. Era una botella de refresco que se fundió en un pedazo plano de vidrio. Aquí, mírelo. Yo lo he guardado todos estos años, no como un recordatorio del fuego sino porque era la única cosa que me queda de esa casa además de esos recuerdos horribles.

¿Sabe usted?, realmente no sé si lo que recuerdo es lo que yo recuerdo o si es algo puesto en mi cabeza por otras personas que me han contado una y otra vez la historia. Yo tenía sólo cinco años de edad. ¿Cómo podría yo recordar algo de cuando yo tenía cinco años si no fuera por la gente poniendo esas ideas en mi cabeza o reforzando mis horribles recuerdos con sus propios recuerdos? Por ejemplo, no puedo recordar correr alrededor gritando y gritando. Pudo haber sucedido así; de hecho, pareciera que lo hice. Pero creo que ésa fue una idea puesta en mi cabeza por alguien más porque, de verdad, yo no me recuerdo corriendo alrededor gritando pero sigo contando la historia porque todos los demás dicen que éso es lo que hice. Así que lo creo; lo creo porque he contado tantas veces la historia que en mi propia mente se ha convertido en realidad aun cuando nunca hubiese sucedido.

Dos años después mi hermana más joven, Ricarda, murió. Dicen que ella se murió de "espanto". No era que el fuego la hubiese matado sino que el fuego la asustó tanto que ella nunca se recuperó totalmente del susto. Ella gritaba y gritaba también y el fuego estaba justo encima de su canasta. Así que ella tuvo que mirarlo acercarse y acercarse. Yo me enfermé después también, pero me recuperé. Yo tomé diferentes medicinas herbales y varias limpias que se llevaron al mal espíritu y dejó sano mi cuerpo. Algunas personas nunca se recuperan del espanto y lo llevan con ellas todas sus vidas. Es como una memoria horrible que nunca deja tu mente en paz. Dicen que yo tenía "susto" y no el espanto. Puede haber la suficiente diferencia como para sobrevivir a uno y no al otro. Mi madre también fue asustada por el fuego pero lo lloró fuera de ella. Llorar es una manera buena de purgar su alma del mal. Es tan buena medicina como los tés de hierbas. Mi madre sufre más por la culpa. Ella siempre dice que si ella hubiera estado en casa para cuidar de nosotras eso no habría sucedido. Pero quién puede saberlo. Algunas cosas simplemente suceden y nada puede detenerlas. Todos en el pueblo nos ayudaron. Nadie nos dejó padecer hambre. Nos dieron ropa y comida. Por supuesto, era toda ropa usada pero por lo menos teníamos algo que vestir. De hecho, yo tenía más ropa después del fuego que antes de él. Alguna de ella duró por años. Todavía tengo una manta de pelo de caballo. Cubro mis piernas y pies por las tardes con ella cuando hace frío. Hasta este momento me había olvidado completamente donde y cuando yo la había conseguido. Don Arnulfo me la dio después del fuego. Él había perdido todo su maíz en nuestro cobertizo de almacenamiento pero todavía había sido lo bastante gentil como para ayudarnos.

Hoy en día todos podemos curarnos por medicinas. Incluso del espanto. Ricarda nunca fue la misma después del fuego. Ella siempre estaba enferma o molesta. Nunca superó el espanto el resto de su corta vida. El espanto puede matar así como si usted se infectara con una enfermedad como la viruela. La mayoría de las personas de por aquí cree que algo como el espanto es natural y que la mente y el cuerpo permanecen unidos hasta la muerte. La mente puede hacer enfermar al cuerpo y el cuerpo puede hacer enfermar a la mente. O la mente puede hacer bien al cuerpo o el cuerpo puede hacer bien a la mente. Los dos se conectan. Usted como yo sabe que uno puede enfermarse físicamente a través de preocuparse de algo. O una grave lesión del cuerpo puede hacer a una persona malvada y difícil de estar a su lado. Mire cómo las personas ruines son quienes están lisiadas con enfermedades incurables o lesiones. Yo me doy cuenta de la ruindad en personas que están lisiadas. Algunas personas que he conocido se han vuelto muy ruines después de años de que sus cuerpos se han puesto podridos.

Yo no sé explicarlo pero el espanto interfiere con las fuerzas normales de la vida. Estorba el crecimiento saludable y normal. Extrae de un cuerpo la fuerza que necesita para desarrollarse normalmente. Una mente en turbación no permitirá incluso al cuerpo descansar por la noche. Una de estas veces le contaré sobre mi primer niño que se murió debido al sufrimiento que yo experimenté cuando mi marido se murió y yo todavía estaba alimentando al bebé. Todo mi dolor entró en mi pecho y pasó al niño y él se enfermó y acabó por morir debido a mi sufrimiento.

Ahora mamá llora mucho y eso parece ayudarle a librarse de los tipos de sentimientos que causan daño en otras personas. Ella es una persona completamente diferente después de uno de sus llantos. Yo a veces desearía poder manejar mis sentimientos de esa manera. Normalmente los llevo conmigo durante semanas o meses hasta que ellos solos desaparecen.

Cuando nosotros regresamos a la casa el día siguiente todo lo que quedaba eran unos tocones humeantes y unas ramitas. Todo lo demás estaba perdido. Hay muchas personas nobles aquí en San Antonio, porque cuando nosotros regresamos a nuestra casa la gente empezó a darnos dinero, ropa y comida para volver a empezar. Pero mi madre empezó a llorar de nuevo. Ella lloraba, en parte, averigüé más tarde, porque tenía que reembolsar a esas personas que habían perdido su ropa en el incendio. Como estaban las cosas, no había normalmente suficiente para que la familia la fuera pasando. Ahora ella tenía que reembolsar a todas estas otras personas. Muchas personas simplemente cancelaron la deuda de mamá pero ella insistió en pagarles a todos. Era algo que ella tenía que hacer pero casi la mató. Además de coser y remendar ropa mi madre empezó a vender más artículos en el mercado. Ella compraba aquí y vendía allí: caliza para las tortillas, verduras, maíz, todo lo que estuviera a mano.

Después del fuego mis hermanos mayores y mi hermana se casaron y dejaron la casa. Don Miguel y mi madre se mudaron a otra casa y mi hermana y yo fuimos con ellos.

Los Hombres en mi Vida

Cuando yo tenía trece años los padres de varios hombres jóvenes empezaron a pedir a mi madre mi mano en matrimonio. Se suponía que yo me casaría con Alfonso pero eso nunca funcionó. Él era un hombre joven que vino a vivir con su padre en el pueblo. Yo no era todavía una mujer pero era costumbre para las muchachas jóvenes casarse a una edad muy temprana, incluso antes de que tuvieran su primer periodo. La mayoría de los hombres eran mayores cuando se casaban por primera vez para, pero esperaban que sus mujeres fueran más jóvenes y sin ninguna experiencia. Los hombres son extraños en este aspecto. Ellos quieren que sus esposas sean puras, pero entonces le hacen las mismas cosas a sus esposas jóvenes que le hacen a las mujeres más maduras con quienes ellos han tenido experiencias. Yo realmente pienso que la única razón por la que un hombre quiere que su esposa joven sea virgen, "pura," es para que él sepa que el bebé es suyo. En la mente de una mujer nunca hay duda de ésto; ella sabe que el bebé es suyo. Pero el hombre no tiene forma de saber con seguridad. Si su esposa es una virgen y se embaraza la primera vez entonces no hay ninguna duda sobre quién el padre es. Algunos hombres se ponen impacientes cuando toma meses y meses a sus esposas embarazarse. Mientras más tiempo tome, algunos hombres piensan, hay más oportunidad de que sus mujeres pudieran tener relaciones con otros hombres. Un hombre mexicano no confía en otros hombres porque él sabe que todos ellos intentan seducir a tantas mujeres como les es posible. Y, cada una de esas mujeres tiene que pertenecer a alguien.

Cuando yo era joven, los matrimonios eran arreglados por nuestros padres. Ésa era la costumbre. Yo incluso no conocía bien a Alfonso. Él no era mi novio y yo sólo había hablado con él algunas veces. Sus padres se acercaron a mi madre porque ellos sabían que ella estaba ansiosa de conseguir que me casara . No es que mi madre no me amara pero ella no necesitaba otra mujer en la casa; ése es un problema real en el campo. Sólo cierto número de mujeres puede trabajar en la casa, y no son muy buenas en el campo. De hecho, la única cosa para lo que las muchachas son buenas fuera de la casa es para llevar comida a los hombres. Y eso es todo. Pero la mayor parte del tiempo ellas no pueden ir al campo solas; ellas tienen que ser acompañadas por un adulto u otras muchachas. Es demasiado peligroso para una muchacha caminar en el campo por sí misma. Podría ser violada.

La cosa más importante para una mujer joven en el pueblo es poder dar hijos a su marido y ser una buena madre. Todo lo demás queda en segundo lugar. Cuando yo me casé, sin embargo, yo no sabía nada sobre las cosas de mujeres. Mis hermanas se habían marchado todas antes de que tuvieran oportunidad alguna para hablarme sobre la menstruación y sobre estar con un hombre. Todos mis hermanas y yo nos casamos antes de nuestros primeros periodos y no fue sino hasta meses después que nosotras empezamos a tenerlos. Yo pensé naturalmente que tenía algo que ver con estar con un hombre y que ésto era de esperarse de ahí en adelante. Hoy las muchachas saben lo que es tener un periodo incluso desde antes de que ellas tengan el primero. No es como era antes cuando vivíamos en la ignorancia. La gente tenía miedo de hablar sobre esas cosas. Pero en realidad, es mejor saber sobre tales cosas antes de que sucedan. No había planificación familiar alguna; por esta razón cada familia en el pueblo tenía cinco o más niños. No era raro para las mujeres jóvenes casarse a los 12, 13, o 14 años y tener un bebé después de esto cada dos años. Cuando hay muchas muchachas en una familia es muy importante para el padre casar lo más pronto posible a sus hijas porque no hay tanto trabajo que pueda hacerse en la casa.

Yo no estaba preparada para ser la esposa de un hombre cuando tenía 15 años. Yo no estaba lista para el matrimonio y no pensaba sobre cosas tales como responsabilidad, deber, o incluso pasar el resto de mi vida con otra persona. Nosotros sencillamente nos casamos. Estábamos enamorados y nos casamos. Éso era lo que debía hacerse. Yo era una tonta muchachita de 15 años cuya madre debería haber dicho "No." Realmente no había pasado demasiado tiempo en que yo había dejado mis muñecas cuando tuve mi primer bebé. En mi día de bodas yo no había tenido aún mi primero periodo y no entendía nada acerca de los ciclos mensuales. Yo era tan inocente que yo ni siquiera había sospechado que mi marido había estado con otras mujeres antes que yo. De hecho, él había estado con muchas. Usted no creería el número de mujeres que se enfadaron conmigo y dejaron de hablarme cuando nos casamos. Resultó que Macario había intimado lo mismo con muchachas jóvenes de mi edad así como con mujeres mayores. ¡Y algunas de ellas eran vecinas! ¡Y casadas! Sólo fue después de su muerte que yo averigüé sobre sus otras experiencias. Algo que una amiga me había dicho cuando yo me embaracé por primera vez ahora tenía significado. Ella me abordó en la calle un día y me dijo, "Puedo ver que él ya no está disparando tiros de salva." No importa qué tan duro intenté deducir sobre lo que ella estaba hablando. Aunque yo me embaracé al tercer mes que nos casamos ninguna de las otras mujeres con quienes él había alguna vez intimado se embarazó. Por lo menos, no que yo supiera. Él tenía 22 años y yo tenía 15 años. Nosotros dos nos casamos porque asi lo quisimos y porque estábamos enamorados. Fue una pena que hayamos estado juntos menos de dos años. Él era un hombre bueno y me respetaba. Él nunca me maltrató ni me golpeó. Mi marido era un buen trabajador y me daba la mayor parte de su dinero el cual casi todo era para comida. Como vivíamos con sus padres teníamos que compartir los gastos de la casa. Yo nunca he conocido un hombre mejor que Macario y su pérdida fue aplastante. A pesar de que han transcurrido treinta años desde que se mató, nunca he podido sobreponerme. Mi marido se fue a trabajar un día y nunca volvió a casa. Él se mató en un accidente de autobús. El chofer del autobús estaba ebrio. Macario acaba de comenzar en un nuevo trabajo como cortador de caña en Zacatepec cuando sucedió el accidente. Cuando yo tuve que identificar su cuerpo en el depósito de cadáveres del hospital me puse tan débil que no podía mantenerme en pie; ni podía entreabrir los ojos para ver su cara. Todo lo que pude hacer fue extender la mano y tocarlo; pero eso me hizo sentirme más mal porque él estaba frío como un pedazo de carne. Yo quería morirme. De hecho, casi me morí, de tristeza.

Nosotros teníamos un bebé de un año de edad y él también se murió pronto. Amamantaba yo a mi bebé en el momento de la muerte de su padre; dicen que un bebé puede recoger la tristeza y otros sentimientos de la madre en la leche de ella. Y dado que los bebés no son tan fuertes como los adultos ellos no pueden derrotar esos sentimientos. En cuanto él se puso enfermo lo llevamos a un doctor y intentamos curarlo pero nada funcionó. Él no había completado su primer año todavía cuando su padre murió el 27 de noviembre. El cumpleaños de Valentín fue el 16 de diciembre. Mi hijo se murió el 5 de marzo del año siguiente. Dicen que una vez que mi tristeza entró en su cuerpo no podían sacarla y fuimos incapaces de salvarle la vida. Cuando evoco a mi primer niño, recuerdo que cuando yo estaba enfadada o disgustada y sucedía que estaba yo amamantándole en ese momento, el bebé lloraba y lloraba y se ponía realmente agitado. Es como cuando usted está enfermo y algo lo agrava, usted se pone más enfermo, ¿no? Algo le sucede a su cuerpo cuando una está disgustada y esto puede tener un efecto directo en el humor del bebé. El doctor me dijo que si yo alguna vez tuviera otro bebé nunca debería amamantarlo mientras estuviera enfadada o disgustada. De hecho, las enfermeras contribuyeron a su muerte. El doctor les dijo que le dieran sólo tanta medicina al bebé como él pudiera tolerar. Pero ellas le inyectaron la cantidad entera. Él murió unos días después; y yo me encontré totalmente sola, sin rastro de haber estado alguna vez casada o haber sido madre.

Así que, de repente, me quedé viuda y sin hijos. Fue aproximadamente en ese tiempo que fui a la Ciudad de México y trabajé como sirvienta durante dos años. Yo tenía 16 años en 1951 y estaba dejando mucho dolor detrás. Yo tenía que dejar el pueblo porque San Antonio me hacía entristecer. Muchas de las mujeres que encontré en la ciudad ni siquiera se habían casado todavía. Y ahí estaba yo, ya una viuda y habiendo perdido a un bebé además. Las personas no podían creerlo cuando se los decía. Yo había conocido más sufrimiento en unos pocos meses que lo que la mayoría conocería en toda una vida. Perder a un marido y un niño en el curso de unos meses es un destino cruel.

Yo había sido muy afortunada, sin embargo, por haberme casado con Macario, aun cuando esto duró menos de dos años. Él era un hombre muy apasionado y emocional que me tocaba siempre que yo estuviera a su alcance. Y cuando hacíamos el amor el resto del mundo dejaba de existir. Éramos solo nosotros dos. ¿Puede imaginar usted mi conmoción cuando averigüé que había dormido con otras mujeres antes que conmigo? Yo había pensado que yo era la única en su vida. Cúan inocente era yo. Me sentí herida; fue después de su muerte que yo averigüé que otras mujeres habían compartido la misma cosa. Yo no sé por qué las personas tienen que decirte esas cosas. La pérdida de un ser amado es ya pena bastante; los amigos pueden hacer a menudo la herida mayor contando historias sobre la persona después de que ésta ha muerto. Fue de una persona que yo pensé era amiga que yo supe sobre la infidelidad de mi marido. Quisiera nunca haberlo sabido. ¿Qué propósito tuvo a excepción de herirme y poner distancia entre yo y mi amiga? Quizá ella tenía celos. Ella nunca había estado casada y nunca había estado con un hombre. Nosotras dos todavía éramos jóvenes. Yo tenia 17 años y mi amiga era de 16 años; quizá ella no podía guardar el secreto por más tiempo. Tales secretos son verdaderas cargas.

La única cosa de la que sabía yo algo cuando me casé era sobre cómo cuidar de una casa. Yo no sabía nada sobre cómo cuidar a un hombre. Esas cosas las aprendí de mi marido. Él me enseñó todo lo que yo necesité saber sobre hacer el amor. Ahora que pienso sobre eso, él debe de haber tenido una buena maestra. Él me mostraba cómo mover mi cuerpo y nosotros practicábamos hasta que yo lo hacía bien. Pero cuando yo tenía problema con alguna de las cosas que él estaba intentando enseñarme, fui con Mamá y le pregunté por eso. "Las cosas íntimas entre marido y esposa," ella me dijo, "no se supone que sea discutido con otra persona más que con tu marido." Así que yo no tenía nadie para ayudarme con algunas preguntas. Mis hermanas ya habían dejado la casa y yo no quería hablar con mi suegra. Una vez, cuando me comenzó el periodo, yo pensé que me había dañado por dentro. Pero yo tenía vergüenza de decir a cualquiera sobre esta parte de mi cuerpo. Una mañana me horroricé cuando noté que yo había sangrado en la cama. Quité toda la ropa de cama viste y lavé todo. Cuando descubrí que no pude quitar la mancha de la estera de palma tejida que cubría las tablas, la destruí. Usted sabe tanto como yo que usted no puede destruir una estera de palma grande sin que alguien lo note. Así que dije a todos que se había quemado y que tuve que tirarla. Creí realmente que nadie sospecharía nada. Pero qué historia tan ridícula cuando usted piensa sobre eso. No había un lugar ni siquiera para hacer fuego en nuestro cuarto. Todos debieron haber sabido lo que había sucedido. Si sólo yo hubiera tenido alguien con quien hablar sobre tales cosas. Pero yo aprendí de mi madre a no hablar sobre cosas íntimas. Nuestros padres pertenecen a una generación que piensa que si usted no habla sobre algo, eso desaparecerá. Todo lo que puedo decir es que hablando sobre algo no lo hace peor y de hecho puede ayudar. Por ejemplo, mi hija Hilaria supo sobre los periodos dos años antes de que ella tuviera su primero. Ella nunca tuvo que experimentar el miedo y la confusión o el terror que yo sentí acerca de una cosa tan natural. Sobre asuntos de cocina Mamá podía hablar todo el día. Ella podía explicar las diferencias sutiles entre los frijoles; pero ella no me diría sobre las relaaciones de marido y esposa.

Macario y yo vivíamos con sus padres; había cosas en la casa que yo tenía que hacer como mi parte del trabajo. Pero yo nunca tuve oportunidad en mi matrimonio de manejar la casa yo sola; yo tenía que recibir órdenes de mi suegra. Era exactamente como haber sido hija de familia de nuevo.

No mucho después de que nosotros nos casamos su madre enfermó y yo tuve que tomar la tarea de hacer las tortillas. Yo estaba tan orgullosa de mis tortillas. Eran perfectas--por lo menos durante los primeros pocos días. Cuando doña María regresó a sus quehaceres, ella nunca reasumió la hechura de las tortillas. Al final, fuí yo quién se quedó con uno de los trabajos más duros en una casa. Las tortillas son la primera cosa que tiene que hacerse por la mañana. En aquellos días no había ningún molendero local por lo que nosotros teníamos que moler el maíz a mano en el metate. Yo tenía que levantarme dos horas antes que todos los demás para poder tener las tortillas a tiempo para el desayuno. Yo supongo que eso es porque yo todavía soy una persona mañanera. Las mañanas son el mejor momento del día. Es el único tiempo que usted puede estar solo en una casa llena con otras personas. El único otro quehacer que yo tenía que aprender fue el lavar ropa. Mi madre nunca nos había enseñado cómo hacer el lavado porque éramos demasiado jóvenes. Por aquel entonces las madres lavaban y las hijas se quedaban en casa. Ahora es justo lo opuesto, las hijas hacen el lavado y las madres hacen otras cosas. Hoy la mayoría de las casas tienen agua corriente, no hay necesidad así de que las muchachas vayan al arroyo para lavar. Mi hermana, que se casó a los 12 años, y yo tuvimos que aprender tales cosas de nuestras suegras porque nuestra madre no tuvo tiempo para enseñarnos. Espero que yo esté dando a mis hijos buenos consejos sobre la vida. Mis dos muchachos mayores han salido muy bien a pesar de la ausencia de un padre en la casa. Los dos muchachos más jóvenes tuvieron un padre la mayor parte de sus vidas pero ahora vienen a mí por consejo. Yo le dije a Eleazar apenas el otro día en no pensar en casarse hasta que él pudiera mantener una casa y mantener a una esposa. No bastante con querer a una mujer. Y la única hija que tengo sabe más sobre la vida que yo cuando tenía su edad.

En San Antonio un hombre y una mujer van a vivir dondequiera que haya lugar. A veces es en la casa de la familia del marido, otras veces, con la familia de la esposa. No le importa qué tan grande sea mientras haya lugar. Mis hijos vivieron conmigo cuando ellos estaban recién casados pero mis hermanos se mudaron con las familias de sus esposas cuando ellos estaban recién casados. En la casa de mis parientes políticos nosotros teníamos nuestro propio cuartito, así que teníamos privacía. Nadie podía oírnos porque una pared de piedra nos separaba del cuarto principal. Originalmente nuestro cuarto había sido así un cobertizo de almacenamiento por lo qur había muchas ratas e insectos que todavía vivían en las paredes y en el tejado, y tenía un suelo sucio pero ningún fogón. Nosotros dormíamos en tablas sostenidas de ambos extremos por cajas y nosotros usábamos una estera de paja para cubrir las tablas y una manta pesada encima de eso. Nosotros dormíamos con nuestra ropa puesta para conservar el calor. Pienso que yo no podría vivir en semejante lugar hoy. Me dan escalofríos el solo pensar en eso. Por la noche usted podía oír las ratas corriendo a lo largo de las vigas del techo emitiendo toda clase de ruidos chillones. Poníamos hierbas especiales en el suelo para repeler a las ratas; ninguna bajó a visitarnos pero unas se caían de las vigas y azotaban en el suelo con un porrazo. Yo me apretaba tan fuertemente a mi marido que el próximo día él diría, en broma, que yo había intentado estrangularlo la noche anterior. Él era la única cosa que hacía ese cuarto tolerable. Después de que él murió yo dormía con nuestro hijo bebé en el cuarto principal en el suelo delante del fuego. Mis suegros nunca me dijeron nada acerca de dormir en su cuarto porque ellos deben de haber sabido que tarde o temprano yo acabaría por marcharme, sobre todo después de que nuestro bebé murió. Un día mi madre vino y dijo que ya era hora de que yo regresara con ella. "Después de todo," dijo, "tú ya no tienes marido y tu niño se ha ido también. Es tiempo para venir a casa, nosotros cuidaremos de tí." Mi madre tenía razón y me mudé ese mismo día. Pero yo estaba muy triste y todos alrededor de mí estábamos tristes. El mundo entero parecía triste. La vida era sofocante como el calor del verano y me tomó un largo tiempo superar ese sentimiento. No fue sino hasta que yo me fuí a la Ciudad de México que me alejé finalmente del dolor. La cosa mejor que le puede pasar a una persona es vivir feliz con un esposo y se me había despojado de eso.

Macario quería tener hijos en seguida por lo que nosotros hacíamos por lo menos una vez al día el amor excepto cuando él estaba demasiado cansado de trabajar en el campo. Pero aun así, a veces él venía a casa arrastrándose y la primera cosa él quería era besar mis pechos y acariciarme el trasero. Yo sabía que todo lo que yo tenía que decir era "¡deja eso!" y él estaría listo. Él incluso se excitaba cuando yo lo tocaba mientras dormía. Si yo lo despertaba en las mañanas saliéndome de la cama él deseaba hacerme el amor en ese momento. Me hacía sentir bien el ser deseada por él todo el tiempo. Él decía que yo era como miel para él y no se hartaba de eso.

Convertirse en esposa y madre a una edad tan joven es difícil de manejar.Yo no comencé con mis periodos, por ejemplo, hasta después de que yo estuve casada y tuve sólo dos antes de que yo me embarazara. Pasados dos meses yo comencé a sentirme mal por las mañanas y no podía comer de una forma apropiada. Me hice perezosa e irritable y pronto mi suegra dijo que yo iba a tener un bebé. Ella había tenido niños y había entendido todas las señales. Mi marido y yo continuamos teniendo relaciones sexuales hasta el sexto o séptimo mes. Mientras el feto todavía era pequeño no me importaba pero después se volvió demasiado incómodo para mí. No había otra cosa más que yo pudiera hacer para satisfacer a mi marido. Algunas noches él no vino a casa del trabajo. En ese momento yo le creí cuando él me dijo que él había salido a beber con sus amigos. Ahora yo sé que él había visitado unas "novias." Es costumbre en el pueblo que después de que un bebé nace que la pareja espere seis meses a un año antes de tener relaciones íntimas. En nuestro caso nosotros esperamos nueve meses. Dicen que un bebé necesita la fuerza total de la madre para crecer. En aquel entonces todas las madres daban pecho a sus recién nacidos. Hoy en día todos en el pueblo parecen ricos porque todos los bebés son alimentados con biberones y tienen fórmulas especiales para bebé. Antes, sólo las ricas podían permitirse el lujo de no darles sus propios pechos a sus bebés. Justo cuando Macario y yo empezamos a tener relaciones sexuales de nuevo, él se mató en el accidente.

Nuestro bebé nació el 26 de diciembre en las cinco de la tarde. Mi marido había salido al campo en la mañana sabiendo que por la noche él sería padre. Yo no lo quería por la casa mirando. No había nada que él pudiera hacer además de estorbar. El bebé iba a llegar sin importar donde el padre estuviese. Nosotros tuvimos una partera que ayudó en el parto. Aunque yo estaba aterrada, mi parto fue sencillo y yo experimenté muy poco dolor. Supe por la mañana que yo iba a tener un bebé en algún momento durante el día porque yo empecé a tener contracciones. Yo podía sentir los músculos empujando al bebé hacia abajo. Más tarde durante el día yo empecé también a tener dolores agudos en mis piernas y comencé a sudar. Cuando la fuente se me rompió fue cuando María supo que era tiempo para ir por la partera. Hace treinta años nadie usaba a un doctor para el alumbramiento. Para enfermedades, sí, pero no para tener un bebé. Nosotros no necesitábamos un doctor ni siquiera después de nacido el bebé. Usamos jugo de limón y agua para limpiar sus ojos y lavar su boca. El infante fue secado a palmaditas con una tela suave por la partera. Ella lo envolvió entonces y me lo dió a sostener. Pero él no fue lavado sino hasta el día siguiente. Los bebés están absolutamente limpios cuando nacen y no huelen a otra cosa que fresco y limpio. Mi primogénito era un varón y lo llamamos Valentín.

Durante la noche él lloró una sola vez y no quería tomar leche por lo que le dimos sorbos de té tibio de canela. Macario se quedó despierto la noche entera y miraba dormira su bebé a la luz de las velas. Él no quería sostenerlo; él solo quería mirarlo. Me tomó un tiempo largo el acostumbrarme a sostener a Valentín también. Siempre tuve temor de dejarlo caer. Nosotros estuvimos juntos durante once meses y éramos una familia; el padre, la madre y el bebé. No había mucho más en la vida que yo quisiera. Macario y yo no tuvimos tiempo para otro niño pero Valentín fue sólo la primera de nueve veces que yo estaría embarazada en mi vida. Perdí a cuatro niñas, dos se murieron después del nacimiento y dos abortaron. Dicen que la última nena murió porque la luna se había eclipsado durante su nacimiento. Siempre que la luna lucha con la tierra las mujeres embarazadas tienen problemas con el parto. Yo perdí a un hijo de de cinco. Una se acostumbra rápido de ese modo. Para cuando yo tenía 35 años yo me sentía vieja y pensaba que no viviría para ver a ninguno de mis niños crecer. Y ahora soy abuela. No hace mucho que yo sostenía a mi propio hijo en la forma en que ahora sostengo a mi nieto. Es difícil de creer que ha pasado una vida entera.

Ha habido otros dos hombres en mi vida. Mientras yo estaba trabajando lejos en la Ciudad de México recibí cartas de un antiguo compañero de escuela, Enrique. Poco después de que yo regresé al pueblo él me pidió que me fuera a vivir con él. Vivimos juntos durante los siguientes seis años y tuvimos tres hijos:Margarito y Héctor que viven y una niña que murió recién nacida. Enrique no podía pagar su propia casa así que vivíamos con mi madre. Su familia tampoco era terrateniente. Mientras estuve en la Ciudad de México yo no estaba interesada en él y no había contestado ninguna de sus cartas. Además, yo nunca había pensando en vivir con otro hombre. Lo que pasó fue que yo empecé a soñar con mi difunto marido y fui a hablar con el cura local. Él me dijo que era normal para mí extrañar a mi marido, más aún porque yo no tenía a nadie en su lugar. Entonces él dijo algo muy extraño. "Ante Dios tú puedes tener sólo un marido." Me hizo pensar que él me estaba prohibiendo volver a contraer matrimonio.

Yo no sé si fue un buen consejo. ¿No es menos pecado casarse por segunda vez que vivir con un hombre fuera del matrimonio? Cuando un esposo muere ¿no tiene el sobreviviente el derecho para casarse de nuevo? ¿y en la iglesia? Parece extraño que el cura me dijera eso. No recibí ayuda alguna de mamá cuando le dije acerca de nuestra conversación; ella cree que la misma tierra que los sacerdotes pisan es sagrada. Cuando intenté discutirlo con ella dijo que yo debía hacer lo él dijo. Y ése era el final de la conversación.

En San Antonio hay muchos hombres y mujeres que viven juntos sin matrimonio. Probablemente hay tantos viviendo juntos como hay matrimonios. Nadie pierde respeto por cohabitar; uno pierde el respeto de los demás coqueteando con alguien mientras pertenece a otro. Es lo mismo con las personas casadas. ¿Quién puede tener respeto para un marido o una esposa cuándo usted sabe que ellos están viendo a otras parejas? Si uno no muestra respeto para su esposa la gente no mostrará respeto por él. Es probablemente más difícil, sin embargo, conservar el respeto cuando usted es una mujer. Nadie habla mucho sobre un hombre que se va en un viaje sin decirle a la esposa; pero ninguna mujer decente podría en la vida hacer eso y conservar respeto hacia ella en el pueblo.

Enrique fue que el primer hombre con quien estuve después de que mi marido se murió. Desde el momento de la muerte de Macario hasta cuando Enrique y yo nos fuimos a vivir juntos, no hubo ningún otro hombre con quien yo intimara. Yo tenía algunos amigos varones pero nunca pasó nada entre nosotros. Un amigo varón en la Ciudad de México que tenía respeto por mí porque enviudé, quiso casarse conmigo pero nunca dormimos juntos.

Yo tenía 20 años y Enrique 22 cuando decidimos cohabitar. Esto era al final de 1953. No pasó mucho antes de que yo estuviera embarazada; Margarito fue nuestro primer hijo y él nació aproximadamente un año después de que nosotros empezamos a vivir juntos.

Enrique y yo estuvimos juntos seis años. Todo estaba bien yo pensé, y entonces un día él se fue. Así nada más, sin ningún aviso; ni siquiera una discusión. Él se fue sin siquiera decir adiós. Pienso que él comprendió antes de irse de que iba a hacer una tontería, y él estaba demasiado avergonzado para decir adiós. O quizá él pensó que podría salirse con la suya. Él tenía más qué perder que yo. Yo no sé lo que se le metió; llevábamos una vida buena. Además, la mujer por la que salió no era siquiera bonita o joven. Ella era una vendedora de tortillas de Ocotepec. Ellos no permanecieron juntos por mucho, aproximadamente seis meses. Entonces él quiso regresar conmigo. Cuando le dije que yo no lo quería de regreso después de lo que le había hecho a los niños y mí, él se fue directamente con una amiga íntima mía en el pueblo y se fue a vivir con ella. Él tiene niños con ella y todavía vive en casa de ella después de todos estos años. Estoy contenta de que Enrique está fuera de mi vida, sin embargo. Yo nunca podría confiar en él; él mentiría y engañaría. Él estropeó la mejor amistad que yo tenía con otra amiga viuda y antigua compañera de clase. Pero él es el quien tiene que vivir con su conciencia, no yo; la mía está limpia. Él era del tipo celoso. Yo pienso que una persona celosa --hombre o mujer-- es de esa manera porque esa persona es la infiel. Una persona infiel cree que su esposo también lo es.El problema no está en sus esposos; está en ellos. Enrique ni siquiera quería que yo hablara con mis amigas mujeres. Él resentía el hecho de que yo pasara tiempo con alguien que no fuera él; decía que el tiempo dado a otros era tiempo quitado a él. Pero él, por otro lado, no se preocupaba en nada sobre salir y dejarme sola por las noches. En una ocasión, antes de que yo supiera que mi marido era infiel, una de mis amigas me dijo que ella había visto a Enrique con una mujer en Cuernavaca. Yo dije que no podía ser él. Yo solía tener buen cuidado de su ropa. Yo la lavaba y la planchaba con mucho cuidado. Cuando ella describió la ropa que él llevaba puesta le dije que ella estaba equivocada porque yo la tenía doblada en la casa donde yo guardaba todas sus cosas personales. Y cuando fui a casa para revisar su camisa y pantalones ya no estaban. No sé en qué momento sacó su ropa de la casa sin que nadie lo notara. Él tomó todo lo que estaba limpio y planchado.

Tres semanas después él regresó al pueblo y quiso verme. Él vino con una hermana y dijo que él quería ver a sus muchachos. Sucedió que era tiempo del carnaval y él me pidió vestirme e ir a las celebraciones con él. "¿Por qué debo ir yo contigo?" le pregunté. "¿Es esta noche mi turno?" Él intentó hacerme creer que había sido su hermana quien había sido vista con él; pero yo no le creí. Yo seguí pensando que si yo iba a la celebración con él su hermana iba a robarme mis niños. Así que le dije que se fuera. Él salió pero regresó borracho varias horas después. Él empezó a agredirme y entonces empezó a lastimar a los muchachos. Yo llamé a los huachos y lo hice arrestar. Él quería quedarse en mi casa pero yo no lo permití. Enrique no era un buen hombre para tener cerca. Él era una influencia mala para todos. Para tener hijos buenos el padre debe ser bueno; hay un refrán, "De tal palo, tal astilla." Bien, lo encerraron en la cárcel del pueblo. Al día siguiente él fue a Tepoztlán. No pedía nada de él excepto de que nos dejara en paz. Yo no necesito el problema que él representa.

Cuando fracasó en que yo le permitiera regresar intentó quitarme a los muchachos dos veces. Decía que él quería criar a sus niños bajo su techo. Yo dije, bien, pero primero yo tenía que hablar con la mujer que él estaba viviendo para asegurarme de que ella tendría buen cuidado de ellos. Así que fui a la casa de la vendedora de tortillas para una visita. "Buenos días. He venido a hablar con usted sobre mis niños. Si usted los toma ¿va a cuidar de ellos? ¿Y estará usted dispuesta a firmar un acta donde usted promete darles un buen hogar?" ¿Sabe usted lo que ella dijo? "¡No! Yo no quiero hacerme cargo de los hijos de otra mujer." Yo apenas podría creer lo que oía. Enrique me había mentido cuando él me dijo que su nueva mujer estaba deseosa de cuidar a los muchachos. Bueno, eso terminó con el asunto. Fui directamente con las autoridades y les dije todo lo que había pasado. Yo no quería darle mis niños a nadie que no tendría buen cuidado de ellos.

No mucho después de ese episodio recibí un citatorio a comparecer en el juzgado y dar testimonio a un juez respecto a una acusación de negligencia elevada contra mí por Enrique. Él había dicho a las autoridades que yo no estaba teniendo buen cuidado de sus hijos naturales y que él quería me fueran quitados y puestos en una casa-hogar. Tuve que ir al juzgado y testificar que yo era una buena madre. El juez estuvo de acuerdo conmigo y podía ver por sí mismo que ambos niños estaban saludables. Héctor que era de pecho en ese momento estaba regordete con un bonito color en sus mejillas. Enrique perdió el caso y el juez lo multó con 20 días de trabajo en una cuadrilla de caminos. Se supone que él me daría manutención mensual pero ni un solo centavo ha pagado en su vida.

Y finalmente, el último hombre con el que yo he vivido es Alvaro. Cuando él se fue yo resolví nunca involucrarme con otro hombre. Me estoy volviendo demasiado vieja para volver a empezar con uno nuevo. Alvaro es el padre de mis dos muchachos más jóvenes y el segundo hombre con quien yo cohabité, pero ahora él también se ha ido. Como Enrique, él volverá algún día pero yo podría no querer aceptarlo tampoco. Nosotros seríamos dos personas diferentes; no veo cómo alguna vez podríamos retomar las cosas donde se quedaron. Al principio los muchachos lo extrañaron mucho, pero ya no; él se ha ido por mucho tiempo. Efectivamente les gustaría verlo pero ya no me dicen cuánto ellos lo extrañan. Al principio ellos me preguntaban todo el tiempo. Ahora ellos nunca dicen nada.

Nosotros vivimos juntos durante 15 años. Él no era necesariamente mejor que Enrique pero por lo menos él no abandonó a sus muchachos jóvenes. Alvaro está en los Estados Unidos como un mojado. Él fue con Eliseo (el marido de Juana) al norte y no ha regresado durante tres años. Él solía recordar a sus hijos y me enviaba dinero. Pero últimamente no sé lo que ha sucedido con él. Él nunca escribe ni permite a nadie saber sobre su paradero. No pienso que él haya vuelto a casarse pero él podría tener una novia americana.

No es muy raro que un hombre soltero abandone a su esposa de unión libre, incluso a sus hijos. Pero lo mismo hacen los hombres casados. De cualquier modo realmente no hay garantía. Por ejemplo, yo conozco a hombres que todavía están casados pero han dejado a sus esposas legales y sus hijos legítimos; yo también conozco a otros hombres que no están casados pero continúan viviendo con sus esposas en unión libre. Mire a don Ángel, él ha estado con mamá durante 45 años y nunca se han casado. Ellos son más felices que la mayoría que están casados. Lo que las leyes dicen significa muy poco. Si un hombre ama a una mujer y ella lo ama él nunca la dejará. Yo no sé lo que pasó en mi caso pero yo pienso que podría ser que yo no tolero la pereza ni la borrachera. Algunas veces Enrique se ponía muy golpeador. Yo tenía que tomar a los niños e irme a casa de una amiga por la noche. Alvaro, por otro lado, no tenía problema de alcoholismo --aunque él bebía de vez en cuando. Su problema es que nunca quiso tomar responsabilidad alguna en criar a los muchachos de la forma que se supone los niños deber ser criados. Por ejemplo, Alvaro no sabía leer ni escribir y no veía ninguna razón para que los muchachos aprendieran dado que ellos iban a seguir siendo campesinos su vida entera. Hasta el momento es imposible hacer que los muchachos lean y los dos han reprobado en la escuela. Debe ser responsabilidad de los padres el educar a sus niños tanto como les es posible. Cuando los muchachos tenían tarea yo era quien tenía que ayudarlos con sus estudios. Cuando miro hacia atrás de los años puedo decir honestamente que yo aprendí casi tanto como los muchachos lo hicieron. Si su padre hubiera mostrado un poco el respeto por la eduación los muchachos se podrían haber animado a salir bien. A su vez, Alvaro habría aprendido de ellos mientras ellos estaban aprendiendo. Yo puedo ver que los muchachos no se motivan hacia lograr algo. Ellos tienen poca ambición en la vida y sólo hacen sus quehaceres cuando yo los fuerzo. Si sólo yo pudiera tener una oportunidad para hacer las cosas de nuevo. Yo no pienso que alguna vez viviré con otro hombre. ¿Para qué? ¿Seguridad? Yo tengo toda la seguridad que necesito. ¿Estimación? Yo no he sido estimada por ningún hombre. Ahora voy a empezar a vivir para mí misma. ¿Intimidad? Quizá. Pero yo no quiero más niños. Aunque todavía soy capaz de tenerlos, a mi edad el alumbramiento puede matarla a una o al recién nacido. También, cuando los niños vienen de personas más viejas su voluntad para sobrevivir no es tan fuerte como cuando ellos vienen de padres más jóvenes. Si yo pudiera encontrar a un marido como mi padrastro yo sería muy feliz. Quizá yo lo logre; en cada otra manera mi vida ha sido paralela a la de mi madre. Mirarla es como ver mi futuro representarse delante de mí.

Cuando Fui a la Ciudad de México para Trabajar

Fue cuando yo me ví viuda y sin hijo que decidí ir a la Ciudad de México. Una amiga--no exactamente un amiga sino alguien que conocía de Santiago--vino a visitarme. Ella estaba trabajando en Ciudad de México como doméstica y su patrona le pidió que encontrara a alguien que quisiera un trabajo. Yo nunca entendí por qué de todos los amigos cercanos que ella tenía, María me preguntó a mí si yo quería el trabajo. Sin embargo, pienso que no me tomó más de cinco minutos pensar acerca de eso. La patrona quería otra muchacha del campo, no de la ciudad. Dicen que las campesinas son más fáciles de entrenar que las personas de la ciudad. Probablemente tenga más que ver con no tener una familia cercana adonde correr a refugiarse. Yo estuve en la Ciudad de México veintidós meses y nunca lamenté ir allí. Fue una buena experiencia de aprendizaje. Mi patrona me llevaba por toda la ciudad con ella cuando ella iba de compras. Por supuesto yo no hice mucho más que verla comprar cosas pero vi más de la ciudad que la mayoría de las personas que han nacido allí. Cuando tenía mi día libre regresaba a alguno de los lugares que había visto y que me había gustado. Me trataron muy bien y me sentía más como una hija que como sirvienta doméstica. Yo normalmente era quien tenía que llevar los paquetes y la comida pero había siempre uno de sus hijos con el automóvil o un taxi esperando, por lo que nosotras no teníamos que caminar lejos. Yo ganaba 70 pesos al mes. ¿Puede usted imaginarlo? Eso era mucho más de lo que podría ganar en el pueblo pero no lo suficiente para sobrevivir, incluso en aquel entonces. Todo mis gastos eran cubiertos, sin embargo. ¿Pero puede imaginar usted hoy, 70 pesos? Eso ni siquiera alcanza para una Coca.

Yo me quedé viuda a los 16 en 1951 y el año siguiente fui a la Ciudad de México. Dejé detrás de mí mucho sufrimiento. Yo tenía que irme del pueblo porque San Antonio me ponía triste. Muchas de las mujeres que conocí en la ciudad ni siquiera se habían todavía casado a mi edad, y aquí estaba yo, viuda y además habiendo perdido un bebé. La gente no podía creerlo cuando yo les decía. Yo había conocido mucho más sufrimiento en unos meses que la mayoría en toda una vida. Perder a un marido y un niño en unos cuantos meses es un destino cruel. Yo aprendería durante mi vida que ese había de ser el más grande dolor que yo tendría en la vida.

La única cosa que es muy extraña sobre mi experiencia en la Ciudad de México es que cuando yo estaba allí no quería volver a casa y cuando estaba en casa no quería regresar a la ciudad. Realmente no entiendo por qué yo me sentía así pero regresé cuatro veces a casa; cada vez que mi patrona me daba el sueldo ella me debía más dinero que el necesario para un boleto de autobús de viaje redondo. Costaba sólo 4 o 5 pesos. Yo tenía una buena patrona, ella era "árabe." Trabajé para ella el tiempo entero que estuve en la ciudad y ni una sola vez busqué un trabajo diferente. María y yo nos íbamos a bailar de vez en cuando pero siempre me sentía incómoda porque había demasiada gente y yo no conocía a nadie. Llegué a conocer a otras trabajadoras domésticas y juntas empezamos a ir a lugares. Después de un año la familia se mudó a otro edificio de departamentos y fui con ellos, a San Juan de Letrán. Por lo menos veinte domésticas trabajaban en el nuevo edificio de departamento; así que hice muchas nuevas amigas. Mi nuevo trabajo era como el anterior pero yo tenía más responsabilidades. Cada día había seis alcobas, un comedor, dos salas, tres baños y pasillos que limpiar. Dos de nosotras cuidábamos de los cuartos y hacíamos el lavado de ropa. De vez en cuando yo ayudaba en la cocina también. Se suponía que las hijas mayores de la patrona debían ayudar, pero nunca tuve la autoridad para obligarles a hacer el trabajo.

Mis nuevas amigas y yo viajábamos por la ciudad en nuestros días de asueto; nosotros íbamos al Parque de Chapultepec o Xochimilco y a veces íbamos al Zócalo para oír música de mariachi. A menudo llevábamos nuestra comida y comíamos en el parque. Fue un tiempo bueno para mí. Me gustaron sobre todo los jardines flotantes de Xochimilco con los barcos bellamente decorados con nombres como Teresita. También fui a visitar a mi hermana durante algún tiempo en Yautepec. Ella quería que yo la ayudara en el mercado en su puestecito de verduras. Ella vendía verduras, frutas, y algunas hierbas. Con dos trabajando, una de nosotros podía comprar mientras la otra vendía. Nos hicimos por un rato buena compañía, pero entonces ella se puso demasiado mandona e intentó manejar mi vida como si yo fuera su hija y no su hermana. Ella me daba continuamente consejos que yo no pedía--¿y quién era ella para dar consejo? Por lo menos mi marido se murió; el suyo se levantó y la dejó. Yo no sé donde ella vive ahora en la ciudad; tiene un rato desde que la visité. Ella viene de vez en cuando a San Antonio a visitar a la familia y algún día yo la visitaré en Yautepec. Ella todavía tiene un puesto en el mercado.

Uno de las sirvientas que llegué a conocer me invitó a su casa. Irene era de Río Bravo de Colorines cerca de Toluca, más allá de San Mateo Manalco de la Becera. "Vamos a mi pueblo," me dijo un día. Y así que fuimos. ¿Puede imaginar usted eso, así nada más? Ella tenía un "novio" que ella quería ver. Después de que lo conocí yo no podía entender por qué ella quería verlo de nuevo; él era muy el mancuernero. No me gustó en lo absoluto.

Uno de las razones por las que fui con Irene a su pueblo era para alejarme de un hombre joven yo había conocido y que había estado viendo durante un año; Pedro quería casarse y nosotros estábamos de hecho planeando nuestra boda para Mayo. Irene y yo dejamos la Ciudad de México en Febrero y sólo vi una vez más a Pedro en mi vida, para decir adiós. Antes de que nos fuéramos, sin embargo, nuestra patrona nos hizo encontrar reemplazos aunque le dijimos que volveríamos después de nuestro viaje. Pienso que ella sabía que nosotras nos estábamos yendo en definitiva. Pero yo no sabía eso en el momento y dejé todas mis pertenencias en su casa.

Mi amiga pagó por las dos de nosotras hasta Toluca y cada una pagó lo suyo después de eso. Estaba tan lejos. Yo no podría creer que cualquier lugar pudiera estar tan alejado de la Ciudad de México y aún encontrarse en México. Y cuando llegamos al pueblo de San Mateo Manalco del la Becera fue que ella me dijo que ella ni siquiera vivía en el pueblo sino ¡más allá en la ladera, en medio de los bosques! Había toda clase de fruta en los árboles pero nada estaba todavía maduro. Cuando ella llegó mucha gente la reconoció y decían "hola." Pero ellos hablaban en un idioma que yo nunca antes había oído; ellos hablaban Otomí, no mexicano. Unos podían hablar español pero no muy bien. El Otomí era su primer idioma.

Estuvimos en su pueblo aproximadamente 2 semanas. Yo casi me muero. Era tan remoto y primitivo. Ellos vivían como salvajes. No había ninguna calle, sólo caminos a través de los bosques. San Antonio es remoto, también, pero por lo menos no es tan triste como su pueblo. Por lo que pude ver las personas eran muy tímidas e ignorantes. Y no mostraban respeto por usted. Si usted se topaba con ellos en su camino era usted quien tenía que moverse, ni siquiera los pequeños se movían y no mostraban ningún respeto. Por lo menos aquí y en otros lugares que he sabido, cuando dos personas están en el mismo camino cada uno se hará a un lado e intentará acomodar al otro.

No sólo no había mucho qué comer en el pueblo de Irene, había poco qué comprar. La gente era muy pobre y no tenían ni siquiera un mercado. Si usted quería algo tenía que ir de casa en casa hasta encontrarlo. Era cosa buena que la madre de Irene trabajaba en un restaurante. Ella nos traía buenas comidas.

Yo no puedo entender por qué no abandonaban todos el pueblo y se marchaban a otra parte. Era aburrido. No había nada que hacer a excepción de salir a caminar. Fuimos al río dos veces a lavar la ropa y una vez fuimos a pescar algo que comer. Todo lo que había para comer eran algunos pollos enfermos. Éso era todo.

Irene me había engañado; ella me había dicho que era a su "novio" a quien quería ver. No me dijo nada sobre un marido. Sólo después de que llegamos al pueblo que ella confesó. Ella dejó tres años atrás a Ignacio y en su ausencia él tomó a otra mujer. Volviendo del río un día nosotras nos encontramos con Ignacio esperando a saludarnos. "Él nos está espiando, mira" dijo Irene cuando nosotras estábamos a punto de llegar a él. Pero no, él nada más quería ver a su esposa. Yo estaba incómoda porque Irene no quería que me alejara de su lado; ella me agarraba la mano. Los dos de hablaron sobre cosas que maridos y esposas hablan privado. Yo hacía como que miraba las copas de los árboles y los bichos en la tierra; pero cómo puede usted concentrarse en algo diferente e ignorar la conversación de dos personas que están hablando sobre cosas íntimas justo delante de usted. Ignacio quería que su esposa volviera a él pero no quería dejar a sus "novias." Ésa era la razón principal por la que ella le dejó en primer lugar. Irene le dijo que él no podía tener a nadie más que ella y eso era final. "Adios," él dijo y se volvió y se alejó.

El viaje al pueblo de Irene no fue agradable. He ido aotros lugares que han gustado. Yo he ido a ambas costas; nosotros tenemos parientes en Veracruz y en Acapulco. La viuda de mi hermano mayor vive en Veracruz y los niños de mi otro hermano viven todos en el estado de Guerrero afuerita de Acapulco. En Veracruz teníamos que viajar por barco una vez que llegábamos allí. No había caminos; las personas vivían justo en la ribera del río principal o en uno de los brazos del rio. A todo lo largo de las riberas del río usted podía ver pozos de los cuales las personas sacaban su agua para beber y lavar. El agua estaba clara, no como el agua del río, y siempre permanecía al mismo nivel sin importar cuánto sacaba usted. Nosotros teníamos que hervir el agua, sin embargo. Y por esa razón no nos enfermamos como la mayoría de las personas. Cuando usted hierve agua queda un depósito blanco en el fondo de la cacerola y cuando se usa para lavar ropa la deja dura. Algunas personas derraman cenizas de madera en el agua y la dejan asentar en el fondo del barril antes de usar el agua para lavar ropa. De esta manera la ropa sale suave. Aquí en San Antonio el agua es suave y limpia. Usted no tiene la sensación de que su cuerpo todavía está sucio o tiene una película sobre de él. Agua dulce le llamamos. A nosotros no nos gustan el agua de Tepoztlán o Cuernavaca porque sabe a blanqueador. Y nada satisface su sed mejor que el agua. Un refresco embotellado realmente no ayuda; simplemente lo pone más sediento a la larga debido al azúcar.

Nosotras finalmente dejamos el pueblo de Irene y vinimos aquí a San Antonio. Llegamos a medianoche. Mi madre no sabía que veníamos, por supuesto, pero ella ya sabía que yo había dejado la Ciudad de México. Cuando nosotros llegamos a su casa que ella estaba llorando. Pedro había venido al pueblo en busca mía y él y mi madre fueron a la Ciudad de México a buscarme. Cuando ellos no pudieran encontrarme pensaron que yo había desaparecido. Nadie les dijo donde estábamos nosotras porque nadie lo sabía. "No te regreses a la Ciudad de México," ella rogó. "Haz que tu amigo hombre venga aquí al pueblo a vivir." Él era un hombre bueno y él me trataba bien y con respeto, pero yo no lo amé y yo sabía que él no era un campesino y no podría adaptarse a la vida del pueblo. Pedro y yo nos separamos para siempre.

Una Vida Dolorosa

Yo he conocido todos los sufrimientos que una persona puede experimentar y el más doloroso de todos es la pérdida de un marido. Es como si usted perdiera una parte de su cuerpo. Ninguna otra experiencia en la vida se le compara. No es como si alguien le abandonara o saliera por la puerta para nunca volver. La muerte es tan definitiva, es mucho más dura de aceptar. Usted quiere continuar creyendo que la persona realmente está en alguna parte por ahí pero usted sabe que no es así. En su corazón usted sabe que no verá a esa persona nunca más. Nada en la vida es tan final como la muerte y ésa es la razón por la que nos es tan difícil aceptarla. Todos esas otras personas que he conocido y que han salido de mi vida para no volver, todavía existen. Sencillamente no están en mi mundo cercano.

Por ejemplo, Enrique me dejó a mí y a los niños por otra mujer. Pero no es el mismo tipo de "dejar" como cuando Macario se murió. Su ausencia es como un agujero gigante que nunca se ha llenado. No amé a Macario más que a Enrique, es solo que la muerte de mi marido llegó sin ninguna clase de anuncio o señal de que las cosas iban a cambiar tan abruptamente en mi vida. Después de su muerte empecé a pensar que toda clase de catástrofes y desastres estaban a la vuelta de cada esquina. Supongo que uno nunca se prepara para la muerte cuando llegue, y cuando llega, su finalidad es tan difícil aceptar. Cuando alguien la abandona a una es diferente. Una sabe que la persona se fue por su propia voluntad; él había terminado con usted. De hecho, la mayoría de las veces, ambas partes son responsables de la separación. Es una decisión que uno hace y vive con ella el resto de su vida. Uno ha escogido eso así que es más fácil de aceptar.

Cuando alguien se marcha hay siempre la esperanza de que él regresará. No todo está perdido. Hay la posibilidad incluso que las dos personas puedan conciliar sus diferencias. Muchas personas lo hacen y vuelven a juntarse. Pero ¿cuándo puede conciliar usted sus diferencias con una persona muerta? Es la muerte la que hiere más porque no hay ninguna posibilidad de que el amado regrese jamás. Y hay todas esas cosas que yo quisiera haber tenido tiempo para decirle. Dicen que "el tiempo lo cura todo." Eso no es verdad en mi caso; yo todavía continúo herida y nadie jamás ha tomado el lugar de Macario.

En mi caso la muerte de mi marido y de mi hijo vinieron cinco meses una después de la otra. Yo no había terminado de llevar luto por la pérdida de mi marido cuando mi hijo me fue arrebatado. Quizá yo habría podido aceptar la muerte de Macario si su hijo hubiera vivido. Habría sido como un pedacito del hombre original que quedó atrás. Con ambos idos no había ningún registro viviente de que mi marido hubiera existido alguna vez. Yo he perdido otros parientes cercanos pero nada en la vida lastima tanto como las muertes de mi marido y mi niño. Yo tenía una hermana que se murió antes de que yo me casara, pero no la lloré mucho porque nunca vivimos juntas tanto tiempo y no fuimos muy cercanas. Yo todavía era pequeña cuando ella dejó la casa para casarse.

Yo no soy el tipo de persona que se recupera rápidamente de la pérdida de un ser amado y yo no olvido fácilmente. Hay algunas cosas que nunca olvidaré en mi vida entera. Algunas cosas que tuvieron lugar cuando yo era un chamaquita parecen haber sucedido apenas ayer; y algunas cosas que sucedieron en el pasado todavía están en el presente. Es decir, yo no las he dejado atrás de mí pero todavía vivo con los recuerdos. Yo tengo mucho tiempo para pensar y tengo una memoria buena. Simplemente no olvido las cosas. Por ejemplo, todavía recuerdo el día y la hora que usted llegó hace veintidós años al pueblo. Aunque muchos recuerdos están frescos en mi mente, en realidad mucho tiempo ha pasado desde que ese evento tuvo lugar; a veces años.

Yo tengo unos cuantos recuerdos felices pero la mayoría son tristes o amargos dado que no he llevado una vida feliz por lo general. Tengo muchos pesares y estoy amargada por haber perdido a mi marido y la ruptura que eso causó en mi vida.

A veces simplemente me conformo con la vida que se me ha dado; otras veces me esfuerzo por cambiar las cosas. He tenido muchos fracasos. Mi hermana dice que para todos los fracasos que he tenido yo debería estar hecha una ruina, que debería ser una alma perdida, una borracha, una vagabunda. Pero no, yo no le daría la satisfacción a la gente. Si yo quisiera tomar un trago sería porque yo lo quiero, no porque tenga que hacerlo. Muchas mujeres se refugian en la botella para alejarse de sus problemas. Yo no puedo. El alcohol no me produce ningún efecto excepto hacerme sentir peor. Por ejemplo, mi hermana se engaña a sí misma bebiendo. Ella dice que le hace sentirse mejor. Quizás yo tenga la fuerza para controlar mis sentimientos. Quizá sea eso el por qué hago las cosas que hago. Es muy importante para una madre poner un buen ejemplo. Es su deber amar a sus hijos y querer protegerlos de todo mal. Cómo puede usted ser responsable si usted está siempre borracho o si usted muestra a sus niños que la botella es una de las maneras de resolver sus problemas. Usted puede excusar el beber en los hombres pero no en mujeres. Los niños miran mucho más de cerca a sus madres que a sus padres.

Las madres tienen que estar allí siempre que sus niños las necesiten pero no todas las madres son lo mismo. Mi madre vino y me sacó de la casa de los padres de mi primer marido después de que él y nuestro bebé murieron. Yo era ignorante y pensaba que yo pertenecía a esa casa pero mi madre supo sacarme de allí porque yo ya no pertenecía allí. La mujer de la casa no era ni siquiera mi suegra sino la madrastra de mi difunto marido que vivía con su padre. El padre de Macario era demasiado tímido para decirme que me fuera. El refrán dice, "El que no sabe es como el que no ve." Cuando mi marido todavía vivía era el lugar adecuado para nosotros estar puesto que no teníamos los medios para poner nuestra propia casa. Y aun después de que Macario murió era la responsabilidad de su padre mantener a la viuda de su hijo y su nieto. Pero cuando el nieto se murió, ¿qué necesidad tenían para continuar cuidando de mí? Mi madre habló con ellos y dijo que sería mejor si ella me tomaba de nuevo para no ser una carga en una familia a la que yo ya no pertenecía. El padre de Macario no era bueno conmigo una vez que su hijo murió. Yo era una carga para él. Yo no sabía hacer otra cosa que tortillas y cocinar frijoles. Y puesto que había ya una mujer en la casa, no había necesidad para una segunda. Después de que mi marido se murió y cuando el bebé se enfermó, ellos no me dieron ni siquiera medicina para curarlo, y cuando él se murió ellos no me dieron dinero para enterrarlo.

Cuando regresé a casa yo estaba muy triste y todos alrededor de mí estaban tristes. El mundo entero parecía triste. La vida era opresiva como el calor de verano y me tomó un tiempo largo el poder salir de ese sentimiento. No fue hasta que fui a la Ciudad de México para trabajar que me alejé finalmente del dolor. Lo mejor que le puede pasar a una persona es vivir alegremente con un esposo y se me había privado de eso. Yo fui feliz de nuevo cuando viví con Enrique, pero cuando averigüé que tenía otra mujer mi felicidad acabó inmediatamente. Yo me quedé con sus hijos; ellos no son legítimos sino hijos naturales. Hubo un tiempo en México cuando un niño ilegítimo no podía entrar en una escuela pública. Pero eso ha cambiado. Dicen que hay más hijos naturales que legítimos en México. Ahora todos tienen la protección de las leyes y los mismos derechos. Después de todo, no era nada que los niños hubiesen hecho, sino sus padres. ¿Por qué castigar a los niños por los pecados de sus padres y madres? Está en el código penal que si un hombre y una mujer que viven juntos sin estar casados, como concubinos, y que si de esta unión resultaban hijos, los niños tendrán todos los derechos de los legítimos, como son la educación y la herencia. Tanto los legítimos como los naturales tienen derechos iguales a la propiedad del padre. Pero yo no quiero nada del padre de los muchachos. Yo estoy feliz sin él y puedo mantenerme sola. Ahora que para los muchachos, es importante que la ley reconozca que ellos tienen ciertos derechos y que cuando muera el padre ellos consigan su parte.

Cuando él reclamó que yo no estaba cuidando bien de ellos y que él quería criarlos, fue sólo como venganza. ¿Cómo iba él a cuidar de ellos? La mujer con la que él estaba viviendo ni siquiera los quería. Él fue castigado y tuvo que trabajar 20 días en la cuadrilla de caminos. Después de que él me dejó tuvo varias mujeres en el primer año y era muy inestable; el juez vio todo eso y me compadeció y me otorgó permanentemente a los muchachos. En realidad, se suponía que él pagaría 100 pesos al mes. Pero yo no lo quise y no los tomé porque habría significado que yo tendría que aceptar sus órdenes y quejas en la crianza de los muchachos. Yo no lo necesitaba y no lo quería cerca.

Vivimos juntos durante casi siete años y la mayoría de ese tiempo nos amamos. Pero era una vida imposible. Vivíamos en la casa de su familia y era para su familia que nosotros vivíamos, no para nosotros sino para sus hermanas y hermanos y padres. Trece personas vivían en la misma casa y con las personas del servicio las mujeres tenían que preparar comida para veinte personas. Yo nunca dejé de trabajar de sol a sol.

Alvaro fue el tercer y último hombre en mi vida, pero yo viví sola la mayoría de los 15 años que nosotros estuvimos juntos. Yo no sé por qué las uniones que he tenido no duraron; yo no sé si es algo o en mí o con los hombres que he conocido. Pero yo sé una cosa; no paga culpar a quien sea por las situaciones en las que usted se mete. Usted tiene que reconocer que nadie le hace nada sin usted quererlo. Nadie me obligó a que hiciera las cosas que he hecho en mi vida. Yo tomo responsabilidad absoluta por mis acciones y espero poder enseñarle a mis hijos a reconocer que ellos tienen que vivir con las consecuencias de sus acciones.

Mis muchachos van a estar un tiempo todavía por aquí y yo tengo la responsabilidad de criarlos bien. Mi madre tiene más de 80 años de edad y pienso que voy a vivir tanto como ella. Ella ha tenido muchos recuerdos desagradables y ha sufrido mucho. Sus padres murieron cuando ella era muy joven; ella perdió primer marido y dos hombres la abandonaron. Ella sufrió durante la Revolución, perdió un hijo adulto que amó muy profundamente, y perdió algunos bebés también. La vida ha sido sumamente dura con ella. También ha sido dura conmigo. Yo veo que mi vida parangona la de mi madre. Mirarla es casi como ver mi futuro representándose delante de mí. Por ejemplo, yo sé que yo heredaré la guía de la familia cuando ella se haya ido.

Cuando yo era chica decían que yo nunca podría tener niños porque yo era anémica y no me desarrollaría totalmente. Pero no era verdad. Quizá sea porque me curé de mi anemia. Los doctores prescribieron un elíxir que yo tenía que tomar antes de cada comida y olía completamente horrible, como a pez podrido. Pero yo lo necesitaba porque incluso mi piel parecía enfermiza. Mis ojos también eran amarillos. La medicina no sabía mal pero el olor era horrible. Yo tenía que comer mucho hígado también y yo lo odiaba.

He tenido algunas cosas felices que pasaron en mi vida pero ha habido, en general, más tristeza que felicidad. Muchas dificultades, luchas, penalidades. Ha sido una vida difícil con muchas penalidades; yo sencillamente no tengo muchas cosas felices qué recordar. Ni siquiera mi niñez fue feliz. No puedo recordar ser tan feliz como Yesenia, por ejemplo. Mi nieta es alegre y agradable todo el tiempo. Ella recibe mucha atención. ¿Recuerda usted que le dije que mi madre no estaba durante todo el día en casa y que nosotras estábamos solas la mayoría de los días? Fui privada del amor de una madre cuando yo era muy pequeña. Después de que mi madre tuvo un hombre que la tomó ella tuvo más tiempo para pasar con nosotros y empezó a prestarnos la atención que nosotros necesitábamos o queríamos. Yesenia nunca ha estado sin una madre o una abuela. Lo que me da ahora la más gran satisfacción es ver uno de mis muchachos hacer algo en la vida después de todo el sacrificio que hemos tenido que hacer. Yo me siento muy feliz de que uno de mis muchachos sea un maestro de escuela y esté trabajando el turno completo y ganando un buen sueldo. Él viene al pueblo para vernos siempre que tiene oportunidad. Una de las cosas acerca de ser una madre es que usted se preocupa por sus hijos. Yo siempre estoy pensando en ellos y sobre su bienestar. A veces me pregunto cómo lo logramos, y me alegro de no tener que hacerlo de nuevo. Nosotros no teníamos nada cuando yo estaba intentando pagar la escuela de Margarito. Un poco de trabajo aquí, un poco allí; vendiendo productos del campo en el mercado, trabajando en el campo, con la ayuda de mamá. Poco a poco pudimos reunir suficiente dinero para pagar por el primer año de la escuela de maestros. En el segundo año un maestro que conocíamos nos ayudó a conseguir una beca. Lo más caro era el pasaje de ida y vuelta a Cuernavaca. Teníamos la colegiatura pagada pero teníamos que pagar por todo lo demás. Y para una familia del campo es mucho dinero para pagar porque no tenemos mucho dinero en nuestros bolsillos. Además, enviar un muchacho a la escuela significa que él no está disponible para trabajar. Ésa es una dificultad adicional además del costo real de la escuela. Después el maestro arregló para que Margarito fuera a una escuela diferente en la que el gobierno pagaría por la matricula y el internado. Yo le he dicho a Margarito muchas veces, "Tu ángel guardián te vigila muy de cerca." Él e Hilaria han sido muy afortunados en la vida. Ellos han sido premiados temprano en la vida y lo han comprendido. Usted nunca encontrará a dos mejores personas en su vida. Cada uno de ellos está presto para ayudar siempre que puedan. Pienso que ellos reconocen su buena suerte y están devolviéndolo siempre que tienen oportunidad.

Héctor es un caso diferente. Él ha tenido mucha mala suerte. Es tan inteligente como el resto pero simplemente tomó algunas decisiones imprudentes que han permanecido con él. Por ejemplo, cuando embarazó a Otilia en el segundo año de sus estudios él tuvo que dejar la escuela e ir a trabajar antes que el niño naciera. Yo los mantuve mientras pude pero no había dinero suficiente para pagar por todo. Héctor quiso ir a la universidad y ser un ingeniero pero él es ahora mano de obra. Quién sabe lo que será de su vida. Él tiene una esposa amorosa y dos niños bonitos pero no se tiene mucho autorespeto. Como dije antes, usted tiene que vivir con las consecuencias de sus acciones. Yo no sé lo que pasará a la larga porque él no es feliz siendo un campesino. Él quiso más de su vida. Cuando nosotros vimos cuán infeliz era le ayudamos a completar la escuela secundaria mientras él vivía conmigo y mientras Otilia estaba embarazada. Él es un buen trabajador y trabaja como peón de alquiler en el campo o corta madera. Pero no hay mucho trabajo en el pueblo para él. Héctor fue a Cuernavaca donde consiguió un buen trabajo en una fábrica. Pero perdió su trabajo cuando se involucró en política del sindicato. Durante un año él ganó mucho dinero y tuvo seguridad. Él incluso recobró la confianza en sí mismo y su respeto propio. Pero después de que perdió su trabajo él regresó al pueblo y bebía mucho. No había mucho que él pudiera hacer. No lo hay todavía.

Más Ignorante pero más Obediente

Antes, hace años, solía haber mucha agua. Algunas de nosotras lavábamos juntas y tomábamos un almuerzo campestre. Había tiempo para platicar mucho mientras trabajábamos. Y había siempre suficiente tiempo para una siesta a la sombra mientras la ropa se secaba en los arbustos. La gente no tenía que remontarse hasta donde el agua brota de la tierra para conseguir agua. Hay ahora más gente que agua. Cuando yo estaba creciendo nunca había escasez de agua en el pueblo. Los viejos construyeron un altar pequeño a la Virgen en el mismo lugar donde el agua brota de la tierra. Una de las leyendas que se remonta al tiempo antes la Virgen María, dice que el dios indio Tepozteco dio la fuente a las personas de San Antonio porque aquí fue donde él nació y las personas lo homenajearon con regalos. Nosotros no sabemos quién construyó el acueducto pero los ancianos nos dicen que estaba aquí antes de los padres de sus padres y que tribus locales de indios lucharon alguna vez por el agua. El agua no ha dejado nunca de fluir en todos los años que yo he vivido aquí. Pero ahora llega menos agua a la fuente donde nosotras lavamos. Lo que ha pasado es que mucha gente lleva agua a sus casas en botes de leche. El pastar ganado es importante para muchos en esta zona, pero no hay arroyos; así que los porteadores de agua llevan agua a sus animales. Incluso los de Santa Catarina vienen aquí por agua. El única agua que ellos tienen es subterránea en cañerías. Viene de Cuernavaca pero no es bastante para todas sus necesidades. Ellos consiguen permisos del presidente municipal que hace que los fuereños paguen por cada carga pero nosotros nunca vemos nada de ese dinero. Ellos tienen que pagar por ella pero el presidente municipal se mete el dinero en su bolsillo. Se supone que el dinero debe ser usado para reparar el acueducto y la fuente y también para pagar por la instalación de fregaderos para lavar ropa. Usted puede ver que él no ha hecho nada con el dinero porque nunca se hacen mejoras. Las únicas mejoras que usted ve son aquéllas hechos por las personas que usan el agua. Nadie se preocupa por el pueblo, ni siquiera la autoridades.

La mayoría de la gente que conozco vota en cada elección. Todos los hacemos porque si usted pide un favor tiene que mostrarles la credencial de votante a las autoridades con un sello de validación de la última elección. Si usted no tiene una credencial válida sus niños pueden tener problema para entrar a la escuela. Algunas veces yo voto por el PAN; la mayoría de los demás en el pueblo votan por el PRI. Todo es el PRI, gana todo aunque está destruyéndonos. La mayoría en pueblo y las autoridades municipales son del PRI pero usted nunca los ve dar ayuda. No, los políticos son primero, después la gente. Yo no querría el trabajo de presidente municipal en San Antonio; usted tiene que responder a demasiadas personas. Lo que usted dice a uno encoleriza al otro y viceversa. Y los otros cargos políticos no pagan bastante. Usted tiene que tener un ingreso regular para poder ser político; la única ventaja acerca de un cargo político es que una vez que usted toma posesión puede ayudar a todos sus amigos e incluso a usted mismo. Yo puedo ganar más dinero en un día de trabajo honrado en el mercado que las autoridades del pueblo en un mes. Quién necesita eso a menos que usted quiera llegar a algún lado o conseguir ayuda de arriba.

Nosotros siempre hemos tenido hombres y mujeres autoridades en el pueblo pero la posición de presidente municipal va a un hombre. Es una de las tradiciones en San Antonio. Yo no pienso que los hombres puedan hacer un mejor trabajo que las mujeres pero sería difícil para una mujer representar el pueblo dado que es un pueblo rural y el presidente municipal tiene que pasarse mucho tiempo tomando decisiones agrícolas con las autoridades estatales y federales. Algunas mujeres hacen negocios con el campo y alquilan su tierra a arrendatarios pero si usted no tiene la experiencia real de cómo funciona el campo es difícil saber de lo que ellos están hablando. Es muy común en las mujeres que son las cabezas de sus familias el vigilar las actividades agrícolas del año entero. La gente le tiene respeto a usted si usted puede manejar bien una casa o una granja y controlar a sus niños. Si la cabeza de una familia no puede controlar a los niños esa persona pierde el respeto. Así que, un hombre necesariamente no tiene más respeto que una mujer sólo por ser hombre. Es cómo los niños se comportan lo que determina cuánto respeto usted recibe de sus vecinos. Una mujer puede hacer un trabajo tan bien como un hombre si los niños la escuchan y hacen cuanto ella dice. Uno pensaría que en esas casas donde hay una madre y un padre debe haber más orden. Pero ése no siempre es el caso porque no hay ninguna garantía que uno de los dos dé órdenes buenas o sea escuchado. Lo que es importante es que alguien esté gobernando bien la casa. Es lo mismo con el gobierno del pueblo; nadie sabe gobernar bien. El problema en San Antonio es que nadie cumple su palabra. Muchas promesas pero pocos logros. Nuestros antepasados tenían también mucho trabajo en los campos pero se las arreglaban para hacer trabajo cívico también. ¿Quién cree usted que pavimentó las calles con piedras? Ellos tenían la ronda y la guardia. En aquel entonces todos lo que ellos hablaban era puro mexicano. Si el gobierno requería de alguna faena todos los hombres que no estaban trabajando se ofrecían como voluntarios para el proyecto. Ahora cuando las autoridades llaman nadie va. Todos nos hemos desmoralizado. Y nadie hace ya ningún trabajo. O ellos tienen que ser remunerados para trabajar en su propio pueblo. Todos quieren recibir paga por su trabajo. Hay muchos hombres desempleados que no sienten responsabilidad alguna por hacer algo para el pueblo. Ni obedecen a las autoridades. Y lo que es peor es que ellos no reconocen ninguna responsabilidad cívica. Antes éramos más ignorantes pero éramos más obedientes. Incluso puedo recordar que cuando yo estaba creciendo había toda clase de proyectos que los hombres hacían juntos durante la temporada baja en los campos. Nadie recibía paga por el trabajo, las mujeres proporcionaban las comidas, e incluso los niños hacían mandados. Fue en verdad un proyecto de la comunidad cuando trabajamos en las paredes de alrededor de la iglesia. Yo lo recuerdo bien porque la pared subía derecho hasta el otro lado de la calle desde nuestra casa, y yo podía mirar el trabajo desde el mero primer día. Al principio pensé que nunca vería ese montón grande de piedras convertido en una pared.

Yo no puedo recordar a nadie negándose nunca a trabajar en los proyectos. Por lo menos yo no sabía de nadie que se negara a trabajar. Mamá me dijo que si una persona no trabajaba cuando se suponía que debía hacerlo se le multaba con más días de trabajo y acababa por trabajar mucho más tiempo. Así que imagino que había un poco de presión puesta en los hombres.

Hasta hace unos años había una ronda todas las noches. Antes de que hubiera electricidad varios hombres --normalmente dos o tres-- empezaban la ronda en el extremo bajo del pueblo y caminaban hacia arriba. Ellos pasaban por todas las calles, una por una, pregonando en cada esquina que todo estaba bien. Yo no sé que era lo que ellos estaban buscando pero era simplemente otra costumbre antigua que nos vino desde hace tiempo de nuestros antepasados. Yo lo recuerdo como niña y puedo recordarlo como adulta porque la ronda todavía patrullaba hace dos años las calles. Como funcionaba era que cada 20 días o algo así el nombre de un hombre era sacado y él tenía que hacer el servicio. Dos o tres amigos normalmente lo harían juntos porque tenían que pasarse la noche entera despiertos. Cuando yo era una niña pequeña recuerdo que por la noche estaba tan callado que usted podía oír a los insectos arrastrarse en las vigas. Los únicos sonidos que usted oía por la noche eran los sonidos de la Naturaleza. De vez en cuando, en la distancia había sonidos humanos como personas hablando o un bebé llorando. Pero generalmente las personas dejaban de hacer ruidos mucho antes que la Naturaleza lo hiciera. Yo también noté que el sonido cambiaba durante la tarde. Había sonidos del atardecer, sonidos del ocaso, sonidos de la noche y sonidos de la madrugada. Un mundo se iba a dormir mientras otro se despertaba. Mis sonidos favoritos eran aquéllos del ocaso y del amanecer. Yo soy tempranera y amo levantarme con los pájaros y mirar el mundo entero despertarse. Los rayos del sol son cálidos y suaves y tan bienvenidos cuando al principio le caen a una en la cara temprano en la mañana. Yo vivo para la salida del sol y la mañana cuando puedo estar totalmente a solas con mis pensamientos. Es el único tiempo durante el día entero en que yo me siento en paz conmigo y con la Naturaleza. Yo sé que cuando me muera será a la luz del sol de la mañana. Hoy en día temprano en la mañana es el único tiempo en que hay paz en el pueblo. Todos tenemos una radio o una televisión a todas las horas de la noche y del día. Incluso el motor del refrigerador del vecino puede oírse toda la noche. Los sonidos de la Naturaleza son reemplazando por sonidos de máquina. Yo no puedo evitar pensar en que la Naturaleza no está teniendo su descanso y paz apropiados. La noche es para hacer la paz con el día. ¿Puede imaginar usted qué clase de mundo éste sería si todo lo que tuviéramos fueran días y ninguna noche? Las noches calladas son para que la Naturaleza se recupere. El único sonido artificial que podía oírse hace años era el tocadiscos de baterías. Había cumpleaños u ocasiones especiales cuando la gente se reunía durante una tarde. Pero generalmente incluso esa actividad se detendía cuando era hora de que el pueblo se fuera a dormir. Hay muchos ruidos ahora. La electricidad lo ha cambiado todo. Igual el camino. En medio de la noche alguien entrará al pueblo en un automóvil o un camión y despertará a todos. ¿Puede imaginar usted cúan fuerte esos sonidos son? Yo pienso que deberían prohibir los vehículos de motor en las calles desde la puesta del sol al amanecer.

La primera vez que recuerdo haber escuchado una radio quise saber cómo todas esas personas podían caber en la caja. Yo no entendía. Y cuando fui a trabajar a la Ciudad de México, ¿puede imaginar usted lo que pensé cuando vi televisión por vez primera? La señora me lo explicó. Es solo una caja de donde salen las imágenes. Nosotros vimos a uno de sus hijos en televisión una noche. Ahora, puede encontrar de todo en el pueblo. Automóviles, televisión, radio, batidoras, todo. La paz que nosotros tuvimos alguna vez se ha ido para siempre. Las nuevas luces que instalaron hacen un sonido zumbador toda la noche. No es suficientemente ruidoso como para despertarlo pero si usted está despierto el sonido lo conservará despierto. Y las luces son tan luminosas que es como si fuera de día toda la noche. Yo podía ver las estrellas desde mi casa. Ya no. Si usted quiere ver las estrellas usted tiene que salir del pueblo.

Aquéllos que pueden permitirse el lujo tienen sus propios automóviles y salen del pueblo siempre que quieren. Hay que algunos dueños de taxi que viven en el pueblo y trabajan durante el día en Tepoztlán pero regresan por la noche. Es bueno tenerlos porque si usted alguna vez se queda varado en Tepoztlán o Cuernavaca puede llamar a uno de nuestros choferes para que lo lleve al pueblo. Si es su viaje a casa usted les paga que quiera. La mayoría de los otros taxistas no entrará en el pueblo porque generalmente no hay pasaje de salida.

La familia de enfrente de la calle está en el negocio de taxis en la Ciudad de México. Ellos son ricos y poseen varios taxis y algunos edificios y tierras. El padre trabajaba en el ferrocarril pero ahora administra el negocio de taxis con sus hijos. Ellos no manejan los taxis por sí mismos, simplemente contratan a choferes. Supongamos que ellos cobren a cada chofer 300 pesos. El chofer tiene que poner la gasolina y pagar los 300 pesos de lo que él recibe. Lo que exceda de 300 pesos es suyo y se lo queda. Pero usted tiene que conocer bien la ciudad. Por otra parte usted perdería mucho tiempo buscando las direcciones. Usted no puede depender de los pasajeros para saber cómo llegar a donde ellos van. Si yo estoy en la Ciudad de México y necesito tomar un taxi yo posiblemente no podría decirle al chofer cómo llegar allí. Así que, para ser un buen taxista usted tiene que conocer bien la ciudad y recoger a tantas personas como sea posible. El padre y uno o dos muchachos nacieron en el pueblo pero ahora ellos no regresan casi nunca a visitarnos. Yo he hablado con la esposa varias veces desde que ellos se fueron del pueblo y ella siempre está quejándose sobre cómo están difíciles las cosas en la ciudad y cómo ella quiere volver algún día a San Antonio. Pero ella nunca se ha regresado. Yo no pienso que su familia quiera venir con ella. Los muchachos son ahora muchachos de ciudad y ni siquiera tienen amigos en el pueblo.

La vida es probablemente más dura en la ciudad que en el campo pero por lo menos usted puede estar haciendo algo interesante mientras está sufriendo. A veces en el campo usted se aburre porque no hay nada qué hacer, excepto ver televisión. Me gusta la televisión pero hay demasiada publicidad para mí. La mayoría de las cosas que ellos anuncian de cualquier manera nosotros no podemos comprarlas.

Todo nuestro dinero se va en comprar lo básico. Nunca queda algo para compras frívolas. Tenemos más ahora que cuando yo era una muchacha, y tenemos más ahora que tengo libertad para ir al mercado y vender mis productos. Las cosas no se han puesto más baratas; tenemos que trabajar más duro y más tiempo. Por ejemplo, cuando yo voy al mercado en Tepoztlán llevo productos del pueblo y lo vendo allí. Cosas como maíz, frijoles o algo que es barato aquí y se venderá bien allí. Pero a veces yo estaré en el mercado durante doce horas.

Lo Bueno y lo Malo

"Larga vida, larga cuenta." "Corta vida, corta cuenta." Es decir, mientras más tiempo usted vive de más cosas usted tendrá que responder, y a más personas usted habrá ofendido. Si usted tiene una vida corta es más pequeño el número de las personas que usted habrá ofendido y será menos sobre lo que usted habrá de responder. Pero esas personas que viven mucho más tiempo también logran más. Todo es tomado en cuenta al final; es decir, todos sus hechos buenos son medidos contra sus hechos malos en su saldo. Usted es juzgado tanto aquí en este mundo como en el próximo: en este mundo por el hombre y en el próximo por Dios. Sólo Dios sabe lo que está detrás de las circunstancias que llevaron a sus acciones. El hombre ve sólo las consecuencias de sus acciones y no sus razones y él condena más rápidamente que Dios. Dios perdona infinitamente, el hombre no. Yo no quiero decir que usted puede salirse con la suya una y otra vez con el mismo pecado. Pero si usted realmente cree en su corazón que usted no quiere continuar pecando, aunque usted repita su pecado involuntariamente, usted será perdonado. Algunas personas son sumamente buenas en algunas áreas pero no tan buenas en otras. Ellas pueden tener una debilidad en la carne, por ejemplo, pero por otro lado pueden ser amables y generosos y no herir a nadie. La bondad de la persona tiene que ser pesada contra lo malo porque no hay nadie que pueda ser bueno en todas las áreas de la vida.

Dios decide quién vivirá y quién morirá. Él decide cuánto tiempo nosotros viviremos, uno por uno. Nosotros no tenemos ningún control sobre de eso. Cuando uno nace le es dada una vela que representa su vida. Puede ser una vela larga o uno corta pero de todas maneras se está quemando. Si la vela es espesa o larga, uno tiene una vida larga, si delgada o pequeña, una vida corta. Mi hermana se murió joven, justo después de que ella se había casado. Ella siempre decía que la suya era corta y delgada. Dios debe de haberla oído. Mi madre, sin embargo, se lamenta porque la suya es larga y ella cree que vivirá para enterrar a todos sus hijos. Ya cuatro de ocho de nosotros se han muerto. Ella también ha visto morir a varios nietos. Todos sus amigos también han muerto. Cuando usted vive para tener más de ochenta no hay demasiada gente que quede de su niñez. Yo creo que mi vida será de la misma longitud como la de mi madre. Yo ya tengo 48 años y siento que sólo estoy a mitad del camino en mi vida. Es tan verdad lo que dicen, que si sus padres todavía están vivos usted es incomparablemente rico. Yo he perdido a tres niños: uno abortó, uno al nacer, y uno a los 15 meses. Cada uno fue un tipo diferente de pérdida y yo me afligí diferentemente por cada uno. También perdí a un marido y lo lloré más que a mis niños. Mis niños eran reemplazables pero mi marido era único. Lo mismo es cierto con mi madre, ella es irreemplazable. Cuando ella vaya yo me sentiré huérfana y abandonada aunque ya soy una abuela yo y por arriba de los 40 años de edad. El apoyo que mamá nos ha dado es mayor que el que yo les he dado a mis niños; ella es más fuerte que cualquiera que conozco y cuando ella vaya habrá un vacío en nuestra familia que no podrá ser llenado por cualquier otra persona. Es mamá quien ha unido tan bien a la familia para todos estos años. Ella ha pasado por algunas de las peores crisis que una persona puede experimentar y ha sobrevivido. Ella es una roca. En los años recientes ella me ha pedido que tome yo más de las decisiones. Por ejemplo, yo estoy manejando su dinero así como el mío. Yo sé que nadie más se levantará y tomará la dirección de la familia si yo no lo hago. Trini, mi hermano mayor, es un borracho. Alvaro tiene su propia familia y no quiere involucrarse con problemas de otra gente. Otra hermana vive en Yautepec y nunca ha tenido el respeto de la familia. Así que, me parece que seré la opción natural para encabezar a la familia cuando mamá nos deje. Alguien tiene que velar por la familia o ésta se separará y cada quien ira´por su lado. Estar solo sin una familia es insoportable. ¿De quién más que su familia puede usted realmente depender? ¿Amigos? Cuánto tiempo puede una amistad durar si usted pone cargas familiares en alguien que no es su de su familia. Ellos pueden interesarse al principio y pueden escuchar y dar consejo pero compartir un problema con un amigo es como meter una cuña porque lo separará en el futuro de su amigo.

Los pájaros de la suerte han confirmado mucho lo que yo le he dicho. Yo no soy supersticiosa pero la manera en que mi vida se ha desenvuelto ha sido muy parecida a lo que los adivinadores me ha dicho. ¿No ha visto usted las palomas domesticadas en jaulas en el mercado? Los pájaros recogen un pedacito de papel y lo dejan caer en un recipiente. Cada pedazo de papel tiene una suerte escrita en él. La primera vez que yo compré una suerte el papel dijo que yo tendría que repetir el cuarto año, y ¡efectivamente, así fue! Otra vez la suerte decía que mi traje de novia sería un vestido de luto y que mi matrimonio sería uno corto. Durante años yo soñé con mi marido muriendo en el altar matrimonial. Pero él no se murió en el altar sino 21 meses después de que nos casamos. Otra suerte dijo que yo debería recordar todo lo que se me decía en las fortunas porque todo sería realidad. También dijo que después de 35 o 36 años--si yo hubiera vivido tanto--mi vida se renovaría, yo renacería. Y yo creo que eso ha sucedido. Una vez decidí poner a prueba a los pájaros y les pedí que dibujaran el número de la lotería del día. Cuando el número de la lotería salió diferente al que recibí de los pájaros le dije al dueño que ellos no eran atinados. Él me preguntó entonces si yo había jugado a la lotería. Cuando yo le dije "no" él dijo que el número nunca saldría ganador si yo no lo jugaba.

Tengo mis números favoritos que juego siempre que yo tenga oportunidad y sé que tengo algunos días afortunados. Viernes, martes y miércoles generalmente son mi mejores días en la venta aunque ellos no son los días más activos en el mercado. Yo creo en cosas como la suerte pero yo no pondría mi vida en las manos de nadie más que en mí. Puedo ser influenciada de vez en cuando por otra persona pero generalmente yo me olvido de las cosas que se supone que me debo acordar respecto de mi suerte de un día al otro.

No soy supersticiosa pero yo creo que no todas las cosas son lo que parecen. Algunas de las historias que nos cuentan de niños permanecen con nosotros nuestra vida entera. Estas historias no intentan ser verdades absolutas o para asustarnos sino explicaciones para esas cosas que no pueden entenderse de ninguna otra manera. Cuando usted no tiene la respuesta a una pregunta la mejor respuesta es aquella que ha funcionado para otros. Por ejemplo, dicen que detenerse en el medio de un barranco o en el cauce de un río traerá mala suerte. ¿Sabe usted?, cuando yo atravieso un barranco me apresuro porque yo no quiero averiguar si hay alguna verdad en el refrán. También dicen que usted debe fumar un cigarro cuando atraviese un barranco. Si usted no lo hace, los malos aires lo atraparán. Quién sabe si el humo del cigarro impide que los malos aires entren en sus pulmones y cuerpo. Siempre que yo atravieso un barranco y estoy sola sin un cigarro, me apresuro a atravesarlo y no intento respirar hasta que yo alcance tierra alta en el otro lado. Algunas enfermedades pueden entrar en su cuerpo a través de sus pulmones. Si usted descubre gases del pantano y sucede que los huele, es casi seguro que usted tendrá fiebre en un día o dos. Siempre que nosotros estemos en grupo y nosotros pasamos por un barranco alguien enciende un cigarro para protegernos a todos. Un cigarro impedirá que los malos aires lleguen a cualquier persona dentro del alcance del humo.

¿Recuerda la vez en que hablamos sobre las estrellas? Bien, la luna también es muy importante para mí. Tiene más sensibilidad que el sol y su ciclo se conecta más estrechamente a nuestras vidas diarias. Cada uno de nosotros pasa a través de un ciclo todos los meses. No estoy hablando del ciclo menstrual de una mujer pero ciclos altos y bajos. Unos días son mejores que otros; algunas veces las cosas van bien y otras van mal y hay muy poco que usted pueda hacer para cambiar la dirección. ¿Ha intentado usted alguna vez alterar su humor? Es inútil. Tampoco deberíamos querer alterar nuestros humores. Sin las bajas nosotros no sabríamos lo que las altas son. La generación de los mayores dice que tiene hace mucho que ver con un ciclo natural de producción de un fluido llamado bilis en su cuerpo. Este fluido lo pone de humor bueno o malo. Usted a veces puede notar--sin razón aparente-- que los niños están de buen humor bueno y otros días están de mal humor. Y no hay nada que usted pueda hacer para sacarlos de ese estado. Ellos dicen que niños que engordan mucho cuando son pequeños crecerán para convertirse en personas malas y solas; es decir, nadie quiere estar cerca de ellos porque son desagradables.

Animales

Yo compro marranitos siempre que tengo manera. Es una buena inversión porque puedo comprar uno recién nacido por 500 pesos y puedo venderlo después de dos años por 3000. Si usted no invierte el dinero en algo como un animal todo lo que usted hace es comerlo en forma de alimento. Por supuesto, usted tiene que comprar comida para los animales también. Pero ésa es una inversión tal como el precio de la compra original del animal. No hay ninguna garantía que usted pueda vender el animal adulto a un determinado precio pero si usted continúa comprando los marranitos tarde o temprano podrá venderlos a un buen precio. El precio de los alimentos siempre está subiendo. No le puede a usted ir mal invirtiendo en marranitos o pollos.

Los pollos son los animales más fáciles para criar de todos. Pero, por supuesto, usted no les saca tanto cuando los vende. Como casi cualquiera puede criar unos pollos en sus traspatios, hay más pollos que cualquier otro animal en el mercado. ¿No ha notado usted que incluso los vendedores de verduras y fruta tienen sus jaulitas de pollos? Yo les he visto vender todo su producto pero empaquetar sus pollos para llevarlos a casa. Los pavos son una inversión buena pero son más difíciles de criar, cuestan dos o tres veces más que los polluelos, y comen más que los pollos. Pero usted puede venderlos por mucho más que un pollo crecido, sin embargo. Los polluelos son baratos y pueden comprarse en el pueblo. Pero los de rancho son más saludables que aquéllos de granja. Algunos que andan corriendo por aquí los compré en la granja a 36 pesos cada uno y otros fueron empollados por una de mis gallinas. Yo he criado muchas generaciones de pollos negros y blancos a través de los años. Ellos son una casta saludable, son resistentes a enfermedades, y toman una cantidad mínima de tiempo y esfuerzo para ser criados. De cada lote de pollos jóvenes guardo algunos de las mejores hembras y un buen macho para continuar la línea; del resto yo me desprendo. O nos los comemos o los vendo aquí en el pueblo, o en el mercado. A menos que alguien venga a la casa para comprar pollos yo los llevo directamente a Tepoztlán donde puedo sacar casi el doble. Algunas castas de pollos son ponedores mientras otros son para cocinarlos. Los negros y blancos son de ambos. Si usted quiere cocinar un pollo mátelo mientras todavía es joven pero si usted le permite vivir, a finales de su primer año empezará a poner regularmente.

El dinero que usted me ha dado este año se ha invertido en pollos y para los cumpleaños de usted e Hilaria tendremos mole de pollo. Me las he ingeniado para reinvertir varias veces la cantidad que usted me dio al principio. El gallinero se construyó con dinero que recibí de las ventas de pollos en el mercado. Nunca me haré rica criando pollos pero el dinero que hago de la venta de pollo combinada con lo que yo recibo de vender productos en Tres Marías y Tepoztlán cubre todas nuestras necesidades básicas. Y si trabajo un poco más cada semana me puedo comprar incluso unos lujos. Por primera vez en mi vida entera tengo algunos ahorros. No tengo realmente el dinero en efectivo en la mano pero puedo conseguirlo cuando lo necesite. Como don Tomás, estoy prestando dinero a los amigos y a conocidos y cobrando interés.Para los préstamos más pequeños en plazo corto --que es un mes-- yo cobro 10 a 15 por ciento de interés por mes.Para las cantidades más grandes en plazos más largos, como seis meses, cobro 5 a 10 por ciento. Hasta ahora no he tenido bastante dinero para ir más allá de las necesidades de la familia. Usted sabe, sin embargo, que hay centenares de personas en el pueblo que son familiares de nosotros. Nunca tengo ningún problema con personas que no paguen sus deudas. Ellos están tan contentos de poder pedir prestado dinero de alguien en el pueblo que no les exige llenar grandes formularios o que insista en que la transacción sea notarizada, que reembolsan sus préstamos gustosamente o los renegocian. Pasa muchas veces que yo renegociaré un segundo préstamo por la cantidad total del primero. Algunos podrán pagar el interés pero otros tendrán el interés incluido en el nuevo préstamo. Yo no inventé las reglas; las aprendí de otros en el pueblo que prestan dinero regularmente. Yo he tenido más tratos con don Tomás de los que logro recordar. Él nos prestaba dinero para la educación de Margarito. Don Tomás siempre nos hizo pagar los intereses cada mes y si nosotros nos retrasábamos uno o dos días teníamos que pagar interés sobre el interés. Él es hoy millonario y nosotros le ayudamos a llegar allí.

¿Notó usted algo diferente en las tortillas hoy? Anoche el molino de maíz en el pueblo se descompuso y tuve que llevar el nixtamal a Tepoztlán en el primer autobús para molerlo. Tienen el mismo sabor de siempre pero su textura es diferente y se están pegando a la parrilla. Siempre que nuestro molino de maíz del pueblo se descompone compramos tortillas en Tepoztlán en lugar de llevar el nixtamal allí porque ellos nos reemplazan nuestro buen maíz blanco con el amarillo barato; el sabor no es igual para nada. Así que, es mejor sólo comprar tortillas. Bastantes de nosotros fueron esta mañana que para que pudiéramos vigilar a los molineros para asegurarnos de que no cambiaran el maíz. Hubo un tiempo en el que todas las mujeres del pueblo molían su propio maíz en sus metates pero hoy día sólo usamos el metate en la preparación final de la masa de maíz para hacerla tortillas. También, todas las mujeres solían hacer sus tortillas a mano. Pocas pueden hacer eso hoy. Nosotras usamos éstas prensas para tortilla que toman sólo unos segundos. El sabor es el mismo, sólo el ruido es diferente. Recuerdo que cuando yo era una muchachita me despertaba cada mañanas al sonido de mujeres torteando la masa de maíz. Y cuando había varias mujeres en la cocina que lo hacían juntas, parecía un suave aplauso. Hoy día todo lo que usted oye viniendo de las casas es las noticias de la mañana o el tiempo en la televisión o el sonido de licuadoras haciendo jugo. Los sonidos de la Naturaleza son mucho más suaves que los ruidos de las máquinas y normalmente se pierden. Sólo cuando hay que una tormenta realmente mala es que la Naturaleza gana por encima de las máquinas. Y usted no puede apagar la Naturaleza como puede hacerlo con una máquina.

Nosotros iremos de nuevo a Chalma este año. ¿Quiere usted ir con nosotros? Usted tendría que quedarse a pasar la noche en el pueblo porque el autobús sale aquí a las 4:30 de la mañana. Nosotros iremos el día entero y llegaremos en la noche aproximadamente a las 10:00. Éste será mi sexto viaje y yo normalmente no tengo ningún problema para viajar el trayecto. Decenas de miles de personas llegarán durante la semana. Nosotros vamos a ofrecer oraciones; dicen que hay algo especial en la iglesia. La llaman "La Iglesia de Chalma, el Obrero Milagroso." Durante las celebraciones de la Semana Santa la iglesia está siempre llena de personas que vienen en busca de milagros; y las tierras alrededor de la iglesia y por todos los caminos que llevan a ella están llenos de vendedores. Ellos venden de todo: sombreros, curiosidades, pulque. Algunas personas llegan allí en tal estado de embriaguez que se duermen al principio del servicio y no despiertan hasta que éste ha terminado. Yo normalmente estoy tan cansada después de regresar de Chalma que me toma varios días recuperarme.

¿Recuerda el día que platicamos sobre Rosa y su hija? ¿Las que siempre están vagando por las calles mednigando por dinero y comida? Pues bien, un día que regresamos a San Antonio de uno de nuestros viajes a Chalma encontramos a Rosa vagando por las calles arrastrando a su pequeñita detrás de ella. Algo le había sucedido a Rosa; ella se volvió loca de un día a otro.Intentamos hablar con ella pero no nos entendía; pensamos que tarde o temprano ella saldría de su condición y regresaría a la normalidad. Su marido no podía retenerla en casa porque ella gritaba y peleaba y deliraba cosas sin sentido. Así que, él las dejó vagar. Todo lo que nosotro podíamos hacer era ofrecerles comida y vestido cuando veíamos que ellas los necesitaban. Un día, después de varios años de silencio, Rosa empezó a decir "un peso" con su mano extendida. Ella le pedía un peso a todo el que veía. Ella no ha agregado mucho a su vocabulario desde entonces. Yo no creo haberla oído usar más de diez palabras diferentes. Al paso de los meses Rosa y su hija se volvieron una vista cotidiana en la calle. Después de varios meses notamos que la hija estaba embarazada. Todos intentamos ayudar pero al final ella tuvo un aborto. Pensamos que madre e hija fueron violadas por el mismo hombre u hombres y que fue eso hecho en la presencia de una y otra. Debió de haber sido tan horrible que dejó a ambas locas y mudas. Ellas son familiares de nosotros. El padre de Héctor es hermano de Rosa. En otras palabras, ella es la tía de los muchachos. Ellos paran por la casa por lo menos una vez al día para darles una mano. Algunas personas en el pueblo quieren librarse de ellas porque dan vergüenza; ellas se ensucian todo el tiempo. Pero Rosa y su hija tienen tanto derecho como cualquiera a vivir el resto de sus vidas en este pueblo. San Antonio es tan suyo como de cualquiera. Sería más cruel encerrarlas en un manicomio por el resto de sus vidas. Rosa debe tener una fortuna en esas bolsas grandotas que arrastra con ella. Ella tiene aproximadamente 10 bolsas y cada una está llena de ropa. Pero ella también debe tener dinero ya que muchas personas le han dado dinero durante años y ella no lo ha gastado en nada. Quizás nunca lleguemos a saber lo que les sucedió para hacerlas de esta manera, y yo no quiero saber. Podría ser algo tan terrible que sería mejor no saber.

Mamá

Mi madre y mi padre nunca se casaron.

A la gente nunca le importó. Ni siquiera a los maestros, nunca preguntaron si éramos legítimos o no. No había jamás un Día del Padre cuando yo iba a la escuela así que yo no tenía que preocuparme por eso. Día de la Madre, sí, y yo tenía una mamá así que eso no era ningún problema.

Había algunos compañeros de clase que no tenían mamá. Nosotros montábamos programas para nuestras madres, como bailes y discursos y obras. Eran ocasiones muy solemnes y nosotros poníamos bellas representaciones. Preparábamos nosotros mismos toda la comida e invitábamos a nuestras madres a venir para la comida.

Mi padre verdadero, don Salvador, no nos reconoció como sus hijos legítimos; éramos hijos naturales. Yo no sé quien dejó a quien, si fue él quien dejó a mi madre o ella lo dejó a él. Cuando mis padres se separaron mamá tenía tres meses de embarazo conmigo. Así que no soy legítima. Mi padre acostumbraba pegarle a mi madre y ésa fue la razón por la que se separaron. Una vez él la cortó con un machete. Ella tiene una cicatriz grande en la espalda. Después de ese incidente ella se marchó.

Mamá es una gran cuentista. No lo hace demasiado a menudo hoy en día porque se duerme por la tarde. Si usted la pone en el humor apropiado -- como cuando ella está cocinando una comida en una olla grande y tiene que atender a lo que está haciendo--ella hablará durante horas y horas.

Cuando ella cuenta una historia se convierte en una persona diferente a la que yo conozco. Aunque sé que ella está diciéndonos la verdad cuando ella habla de cosas pasadas, algunas de las historias son difíciles de creer. No sé cómo ella sobrevivió a algunas de sus experiencias. Yo he oído a mamá contar la historia sobre la Revolución muchas veces. Ella llora como si hubiera sucedido ayer.

Ella cuenta una historia acerca de lo que es ser violada que es peor a lo que usted pueda imaginar. Al parecer, ella quedó atrapada en el pueblo un día cuando los federales llegaron a buscar tropas enemigas. Cuatro o cinco hombres agarraron a Mamá y le arrancaron la ropa y comenzaron a violarla en la calle. Mientras algunos de los hombres la sujetaban los otros tomaban turnos encima de ella.

Cuando ellos terminaron de usarla para su placer uno de los soldados tomó su rifle y empujó el cañón dentro de ella hasta que el dolor tan grande la hizo desmayar. Cuando ella volvió en sí lo primero que sintió fue el aire frío de la noche; se arrastró detrás de una barda de piedra e intentó cubrirse con hojas y césped para mantenerse cálida. El dolor de la lesión y el frío de la noche la mantuvieron despierta la mayor parte de la noche y por mañana ella empezó a delirar. Ella decía que quiso morirse, que realmente intentó desearse muerta. Ella incluso se excavó un agujero en la tierra donde meterse y cubrió su cuerpo desnudo con tierra esperando simplemente dejar de vivir. Durante tres noches ella no dejó su agujero. Cuando ella se arrastró finalmente fuera de la barda nadie la reconoció, creyeron que era algún tipo de horrible criatura que se levantó de entre los muertos.

Nadie en el mundo la extrañó ni nadie estaba buscándola porque su madre y su padre ya habían muerto, ella no tenía ningún hermano o hermana, y el resto de la familia se esparció por el estado. Eso pasó hace 70 años durante la Revolución. Mamá tenía 12 años. "Las personas afortunadas," ella dice, "fueron las que se murieron en seguida y que no tuvieron que llevar ese dolor por toda su vida entera."

Muchos murieron.Cuando usted va al cementerio nota que los años de la Revolución son los que tienen más cruces.

Nosotros necesitamos un cementerio más grande en San Antonio; sólo unos más cabrán dentro del cerco. Si todos pusiéramos una lápida en la tumba de tan solo un pariente, no habría lugar para el resto de nosotros. Todos son enterrados en San Antonio dentro de las siguientes 24 horas; no se embalsama o se incinera a nadie. Además del cementerio normal hay un lugar donde están enterrados los cuerpos de 16 hombres en una tumba comunal justo afuera del pueblo; mamá sabe donde está la tumba. Los hombres fueron muertos durante la Revolución.

Dicen que todos habremos de volver a la tierra. Hay un refrán, "La tierra es la que da y se lleva." La tierra nos mantiene vivos y nosotros tenemos que darle algo que comer de vez en cuando. La tierra puede mantener a un número dado. Cuando estamos vivos queremos comer. Y la tierra quiere también comer. Nosotros tenemos que alimentarla. Se pone hambriento cuando nadie muere. Usted puede oír la tierra llorar cuando se pone hambrienta.

Algunos dicen que no hay ningún Cielo o Infierno en el más allá. El alma es como un pájaro y puede volar de un mundo al próximo. En cierto modo yo creo que el cielo es para aquéllos que disfrutan la vida y están contentos y no causan dolor a nadie; el Infierno es para aquéllos que sufren en esta vida. Nosotros habremos vivido en esta vida lo que vamos a vivir en el más allá.

Mamá cuenta otras historias sobre la Revolución además de aquella en donde fue violada. Ella y y papá, ambos sobrevivieron a la Revolución y cuentan horroripilantes historias. San Antonio fue especialmente castigada sobre todo porque este área era el centro de los zapatistas. Con la lucha a todo fragor nadie podía plantar los campos porque cuando había gente no había bueyes o cuando era tiempo para plantar maíz no había gente. Todo lo que podía comerse fue tomado. Si los revolucionarios no lo tomaban los federales lo hacían. Al final no quedó nada, sólo los esqueletos de las casas permanecían y la mayoría de los campos fueron abandonados y cubiertos de cizaña. Aquí o allá habría un pollo o pavo que había escapado pero la mayoría de las criaturas vivientes simplemente habían desaparecido.

No había ni siquiera gobierno. Tepoztlán enviaba soldados en ocasiones al pueblo pero no era con el propósito de establecer un gobierno. Usted oye a los viejos hablar sobre la revolución todo el tiempo y cuando lo hacen, hablan de ella como un tiempo cuando México dejó de existir como tierra con ley y orden. Durante diez años hubo una ilegalidad total. Nadie tenía derecho a nada. Eran las armas las que gobernaban México. La historia que usted oye a la gente vieja contar es un bastante diferente a la que usted oye que los niños dicen. Los maestros y los libros escolares de texto crean la impresión de que cada soldado era un héroe. Nadie presta ninguna atención a los pobres que fueron quienes sufrieron más.

Papá todavía dice que la motivación para la revolución fue la venganza de un hombre hacia otro. El país entero estaba en llamas y toda clase de delincuentes y bandoleros o cualquiera con un arma se unían a la lucha y se autonombraban revolucionarios. Uno a uno se fueron eliminando hasta que llegó el agotamiento. Al final no hubo vencedores. México fue, a final de cuentas, el que perdió en la Revolución mexicana.

San Antonio ha logrado mucho desde la Revolución pero fue más cuestión de hacerlo nosotros o hacerlo a pesar de la Revolución. Santa Catarina, abajo en el camino, nunca se ha recuperado de la lucha y hasta el momento la gente es muy extraña y mala. Todavía le disparan a las personas que no les gustan y son muy hostiles con los fuereños. No es que ellos le vayan a matar si usted camina calle abajo pero le pedirán que se identifique si no le conocen. No les gusta ver ningún forastero en su pueblo y ellos todavía hablan mexicano incluso los chamaquitos. Nosotros no tenemos mucho que ver con ellos aunque algunos de nuestros vecinos son parientes de ellos. La mayoría de ellos no son mucho mejor que los animales. Ellos son los que vienen aquí por agua pero cuando nosotros vamos a su montaña para cortar madera nos cobran cientos de pesos. Por eso es que no nos gusta darles agua. Son gente mala.

Cuando la Revolución hubo terminado y las personas empezaron a regresar a San Antonio, lo que hallaron fue un pueblo muerto. Las iglesias se habían usado como establos, los techos se habían caído de las casas y los hornos de caliza estaban en decadencia. Mi papá acababa de cumplir veintiún años cuando regresó a San Antonio; él había servido cuatro años en las fuerzas rebeldes y luchado en la parte del sur del estado con tropas fieles a Zapata. Él me decía que no le gustó el ejército y en cuanto tuvo una oportunidad para huir lejos lo hizo; era suficiente lucha para él.

De regreso en el pueblo él y su hermano fueron al campo solo con un azadón y plantaron unos surcos de maíz y algunos chiles y otras cosas. Ésa fue un comienzo. Él decía que lo entristeció ver los campos yermos; todos sabían que éste era uno de los valles más fecundos en el estado.

Mi papá a menudo se lamenta de que él no sabe por qué se le permitió vivir cuando tantos otros se murieron, pero él dice que Dios lo mantuvo vivo por alguna razón. Quizá los otros no rezaron tanto como mi padre.

Aunque la familia de mi madre había poseído tierra antes de la Revolución, no había manera para que ella pudiera reclamar los derechos de la propiedad después. Varios hombres ricos de la ciudad habían comprado todos la tierra abandonada y, cuando las personas empezaron a regresarse al pueblo, comenzaron a vendérsela de vuelta a los individuos.

Justo el primer pedazo de tierra que mi madre poseyó es donde nosotros vivimos ahora. Hace ocho años mi hermano Víctor murió y dejó una herencia respetable para su viuda y su madre. Víctor era maestro de escuela en Veracruz y conoció a su esposa allí. La esposa y un hijo todavía viven en la ciudad de Veracruz. Mamá ha dicho muchas veces que su casa nunca podrá reemplazar a Víctor y que ella preferiría tener a su hijo vivo en Veracruz que la nueva casa aquí.

Mis otros hermanos son ambiciosos y quieren un parte de la propiedad cuando mi madre muera, pero ellos no lo merecen porque nunca ayudaron a su hermano con el costo de su educación. Habrá algunas complicaciones legales cuando mamá muera porque mi hermano compró la tierra con su esposa. Todavía está registrado a nombre de su heredera, su esposa, y no se ha transferido legalmente a mamá.

Víctor compró la tierra y nosotros construimos un jacal y empezamos a vivir aquí. No era mucho más que un basurero, todos tiraban su basura aquí.

Mamá tuvo otra pequeña propiedad alguna vez. Cuando Víctor era pequeño uno de sus parientes lejanos se murió y le dejó una parcela pequeña de granja. No era lo suficientemente grande para mantener a una familia pero era tierra buena y podría trabajarse junto con otra tierra. Mamá alquiló la parcela o la cultivó ella hasta que Víctor tuvo la edad suficiente para ir a al escuela. Ella vendió la tierra para pagar por su educación superior. Víctor nunca olvidó el sacrificio que mamá hizo por él y prometió algún día reembolsar la deuda. Él también prometió comprarle una máquina de coser nueva, ya que mamá es costurera. Al final de su primer año de trabajo él vino a casa con su orgulloso regalo para mamá. Era una máquina de coser Singer nueva con gabinete. Todavía la tenemos, por supuesto. Vale ahora una fortuna porque fue una de las últimas máquinas de coser con pedal vendidas en México. El gabinete es todo tallado a mano y hay cajones en cada lado. Aunque ella la ha usado durante años parece apenas salida de la caja. La engrasa ella misma y le hace reparaciones menores cuando lo necesita. A nadie se le permite usarla excepto Hilaria que está aprendiendo a coser. Mamá dice que la familia puede venderla para pagar por su entierro. Yo nunca quisiera venderla porque las nuevas no son tan buenas como las antiguas. El poder del pie es más de fiar que la electricidad.

Muchos hombres que vuelven del norte traen a casa máquinas de coser eléctricas a sus esposas pero al cabo de unos meses se estropean y cuesta más su reparación de lo que costaron de nuevas. La mayoría de las personas que tienen aparatos con motores eléctricos tiene problema porque los motores se queman. El voltaje de electricidad no es estable y hay descargas de energía que hacen a las luces ponerse muy luminosas e incluso quemarse. Otras veces usted apenas puede hacer que alumbre un foco. Si usted llega a esar usando su máquina de coser durante una de estas descargas el motor se sobrecalentará si no la apaga en seguida. Las pocas personas que tienen refrigeradores saben que cuando ellas dejan la casa durante cualquier lapso de tiempo deben desenchufarlos durante el tiempo completo en que ellos se van o hacer que alguien vigile por ellos su casa.

Mi Casa y los Autobuses

Yo compré todo este material de construcción para construir una casa. Parte del costo de los materiales yo lo pago y el gobierno paga el resto. PROCLAMAR también paga por el trabajo del contratista y yo pago a los peones. El alojamiento del albañil y sus hombres y también la comida que comen mientras estén trabajando en mi casa es mi responsabilidad. Pero dado que yo tengo dos muchachos no tengo que pagar por peones; mis muchachos son los peones. Aquéllos que no tienen hijos tienen que pagar por mano de obra además de los contratistas.

PROCLAMAR es para esas personas que no pueden permitirse el lujo de pagar por la construcción de su propia casa. O, para aquéllos que tienen parte de su casa construida y sólo necesitan acabados, como la de mi madre. Se planea construir 120 casas en el pueblo. ¿Puede usted imaginarlo? 60 nuevas casas y 60 reconstruidas y remodeladas. Se supone que todas estas construcciones tomarán dos años; en el primer año construirán las nuevas casas y en el segundo año planean reconstruir las otras casas. Me alegro que mi casa está construyéndose primero. Quién sabe lo que pasará dentro de un año cuando se supone que ellos regresen.

Las casas son muy básicas con nada de lujos. Si nosotros queremos extras podemos contratar a los mismos artesanos para hacer el trabajo especial en su propio tiempo si ellos están deseosos de hacerlo. Me gustaría un baño pero eso es extra. Todavía usamos el corral como baño; pero si queremos usar un retrete interior podemos ir a con don Magdaleno para hacer del dos. No hay agua corriente, sólo un agujero en la tierra. Un cuarto interior para un retrete y fregadero y regadera con tubería costaría 10,000 pesos; está además el costo de los adornos. Sería bueno tener un lugar para bañarse en privado. Una ducha no es completamente necesaria pero un cuarto con una cortina es preferible a usar el costado de la casa como nosotros hacemos. Usted no tiene ninguna privacidad en absoluto. Nosotros vamos a poner electricidad también. En cuanto nosotros podamos permitírnoslo instalaremos luces dentro y fuera. Costará aproximadamente 1000 pesos. Pero nosotros tendremos dos tomas de corriente y adentro más lámparas arriba. Quizá nosotros tengamos una televisión algún día. Todo toma tiempo y tarde o temprano conseguiré las cosas que yo sé que puedo tener. Nunca anhelo esas cosas que están fuera de mi alcance. Éso sólo hace a una persona infeliz. Mis dos muchachos mayores son mucho como yo; ellos se fijan una meta y trabajan hacia ese fin. ¿Puede imaginar usted que Margarito es ahora un maestro de escuela? ¿Quién habría pensado eso hace diez años cuándo él tenía que trabajar en los campos sólo para comprar sus libros para el próximo semestre? Hubo otros, por supuesto, que lo ayudaron. Mi madre, otros miembros de la familia y yo, todos contribuimos a su educación.

Sin embargo, me tomó muchos años pero logré ahorrar aproximadamente 20,000 pesos y los usamos todos en el material que usted ve allí. Ahorré un poco de dinero cada semana de lo que yo sacaba en el mercado con mi venta o todo lo demás que yo podía comprar aquí y vender allí. Con el dinero que ahorré compré marranitos o polluelos y los vendía medio crecidos o maduros, dependiendo de lo que la gente quisiera. Y algunas veces yo incluso compraba una marrana medio crecida y la criaba hasta que llegaba a la edad de apareamiento o incluso esperar hasta que pariera. En algunas ventas yo lograba una ganancia de hasta tres o cuatro veces mi inversión original. Es el arranque lo difícil de hacer. Ahorrar no es tan duro una vez usted lo hace parte de su vida y guarda una cierta cantidad cada semana. Antes de que usted lo sepa usted ya tiene un pequeño tesoro. Una vez que tengo el dinero odio gastarlo, sin embargo. ¿Y se preguntó usted alguna vez por qué nosotros tenemos centenares de botellas de refrescos alineados a lo largo de la cerca? Cada una vale dos o tres o cinco veces lo que originalmente costó. Si nosotros lo queremos podemos comprar la botella cuando nosotros compramos un resfresco. Si tenemos una botella para devolver todo lo que pagamos es la bebida, naturalmente. Sin embargo, yo he hecho una costumbre el comprar la botella cada vez que compro un refresco. Al ritmo que los niños beben refrescos, resulta una buena inversión.

Mucho de mi sentido comercial es sentido común pero mucho lo aprendí de mirar a Mamá. Ella es muy buena en el mercado y es respetada por las personas con quienes ella comercia. Ella ha vendido todo imaginable, dssde cal hasta ciruelas. Yo viajo a tres mercados diferentes para vender. Cada día de mercado es un día diferente de la semana y a cada sitio yo llevo cosas diferentes. El único problema que tengo es la transportación. Cuando los choferes de los autobús me ven venir con un bulto grande de cáscaras de maíz o varias bolsas de maíz ellos tratan de irse antes de que yo pueda abordar. No les gusta manejar cargas. Las cargas reducen su velocidad demasiado dado que ellos tienen que esperar hasta que usted saque su bulto del techo o de la parte trasera del autobús. Ellos dicen que los autobúses de pasajeros son para personas y no para carga. Pelean con todos nosotros por nuestra carga. No comprenden que ellos no harían negocio si no fuera por los campesinos que usan los autobúses diariamente. Nosotros necesitamos algo así como un servicio de carga por todo lo que depende de que llevemos el producto a comercializar. El pequeño comerciante es el que necesita el servicio del autobús para su producto. Los grandes granjeros pueden permitirse el lujo de contratar un camión cuando tienen una carga grande. Pero generalmente nosotros viajamos con cargas pequeñas siempre que podamos reunir lo suficiente para que valga la pena hacer un viaje para comercializar. Algunos de los choferes son más amables que otros y nos cobran sólo una tarifa extra por nuestro bulto, además de permitirnos ponerlo en el techo. Otros nos hacen deshacer nuestra carga en paquetes más pequeños y entonces los guardan. A veces nos cobran 50 pesos por cada carga. Yo pago 20 y no más. Ellos siempre están dándonos problemas pero ésa es sólo parte de la historia. Algún día yo le diré cómo las autoridades abusan de nosotros en los mercados. Usted tiene que darles lo que ellos quieren o ellos lo tomarán. Si usted opone resistencia ellos lo arrestan.

El Sistema

La educación hoy lo es todo. Usted la necesita para salir del pueblo; usted la necesita para conseguir un trabajo bueno; usted la necesita para todo. Pero cuesta tanto para ir más allá de la escuela secundaria que pocos en nuestra posición pueden hacerlo jamás. Nuestros antepasados decían que no es con la escuela que uno cuida de uno mismo sino con las experiencias de la vida. Bueno, esa filosofía está muy bien si usted nunca piensa dejar el pueblo. Para muchos es un castigo el tener que vivir su toda vida aquí en San Antonio. Todas las personas que conozco que realmente han tenido éxito en la vida y han hecho mucho dinero han tenido una buena educación y han dejado el pueblo. Algunos de nosotros no nos quedaríamos aquí si no fuera para la serenidad y la seguridad que San Antonio nos da. La vida es agitada fuera del valle pero eso es el precio que usted debe estar dispuesto a pagar si quiere salir delante.

Yo quise ir a la escuela normal en Morelia y hacerme maestra pero mi madre no me lo permitió aunque mi padrino iba a darme una beca. Él tenía varias hijas que estaban yendo y me invitaron a unirme a ellas dado que todas éramos amigas. Pero mi madre dijo que yo no podía ir, y no fui. Una vez que yo estaba enfadada con ella acerca de algo, le dije, "No soy nadie porque usted no me permitió marcharme para poder educarme." Ella dijo que era la única decisión que ella podía tomar porque ella no podía aceptar un regalo de don Emilio ni ella tenía el dinero para reintergrarlo. Ella también dijo que yo me habría convertido en alguien demasiado egoísta para el bien de la familia. Mis amigas que fueron a la escuela son ahora maestras de escuela; yo podría haber sido una también puesto que yo era por lo menos tan inteligente como ellas. Yo tuve de hecho dos oportunidades de ir a estudiar. Después de que enviudé se me ofreció ayuda por parte de la familia de mi difunto esposo pero de nuevo mi madre dijo que no y me dio las mismas razones. Yo lloré; yo estaba furiosa. Cuando mi madre me daba órdenes que yo no obedecía. Yo tenía 13 años. Aún estoy enfadada por eso porque yo no he logrado nada. Yo quise llegar a ser alguien en mi vida. Yo no he hecho otra cosa excepto trabajar duro en este pueblo y nunca he logrado escapar. Yo todavía sigo aquí después de 40 años y nunca llegaré a ser alguien. Yo podría haber ido si yo hubiese abandonado a mi madre. Pero yo no quise estar por mi cuenta. Cuando usted desobedece a su padre significa que usted los abandona también. Es mucho más fácil para un hombre. Mire a Víctor. Él tuvo grandes oportunidades, y él se convirtió en lo que él quiso. Para mí fue diferente; yo tenía que tomar lo que se me dio por vida. Yo no controlé mi propio destino.

Mamá incluso ha interferido con la crianza de Hilaria. ¿Qué pasará cuándo Hilaria quiera salir? Mamá me ha dicho que hay poco dinero para educar a las muchachas. Dado que los préstamos tienen que ser reembolsados, la mayoría de los padres no están dispuestos a contraer deudas por sus hijas porque la mayoría de las mujeres jóvenes abandonan sus profesiones una vez que se embarazan. Cuando ellas no tienen ningún trabajo son incapaces de pagar sus deudas. Eso significa que los padres o sus nuevos maridos tienen que continuar pagándolas. Pero la mayoría de los maridos tiene sus propias deudas cuando se casan y son renuentes a asumir aquéllas de sus esposas. Cuando se trata de hacer dinero las mujeres no son tan productivas como los hombres y tiene mayor dificultad para reembolsar sus deudas. ¿Cuánto dinero puede ganar una madre con tres bebés? Con los hombres es diferente. Sin importar cuántos niños haya, ellos todavía pueden dejar la casa e r a trabajar.

Mire mi hijo Margarito; todos lo ayudamos, aun Mamá. Ella contribuyó casi tanto como yo para ayudar pagar por sus estudios. Por supuesto, él ha tenido que reembolsarlo. Así que fue como una inversión. Quizá ella tenga razón cuando dice que invertir en las muchachas es "dinero desperdiciado"; pero todos nosotros tenemos derecho para tomar ciertas decisiones sobre nuestro futuro. Otra vez cuando me enfadé con Mamá le grité, "Sólo porque usted no sabe nada quiere que nosotros no sepamos nada tampoco." Yo sé que soy ciega en lo que se refiere a muchas cosas y parte de la razón para eso que es que yo nunca tuve más de educación que la primaria.

Y Mamá es responsable de eso. Nunca tuve la oportunidad de aprender mucho pero yo aprecio lo que significa aprender.

Yo estoy muy orgullosa de Margarito. Todos mis hijos quieren hacer algo de su vida pero sólo Margarito ha tenido éxito hasta ahora. Y francamente yo no tengo mucha confianza en el resto. Margarito tomó una decisión hace mucho tiempo y se ha apegado a ella y ha trabajado muy duro para lograr lo que él ha conseguido. Él tiene ambición y disciplina y paciencia. Con esas cualidades usted puede llegar lejos. Cada vez que él regresa al pueblo para una visita él trabaja duro en la casa o en los campos para ayudar a reembolsar lo que él nos debe. Él también nos envía regularmente dinero mientras mantiene a su esposa y sus bebés. Ninguno de mis hijos bebe mucho. Ellos han visto lo que la bebida puede hacer a un hombre. Nosotros tenemos dos alcohólicos en la familia: su padre Enrique y su tío, mi hermano, Trini. Sus vidas han sido arruinadas por la botella. Aquéllos beben nunca logran nada en la vida. Les falta la ambición y buscan en la botella en lugar de sí mismos las respuestas a sus problemas. Yo no pienso que es la cantidad de problemas que uno tiene en esta vida lo que lleva a beber. Más bien, los problemas de uno se forman e incluso empiezan con beber. Si los problemas condujeran a las personas a beber ¿por qué yo no soy una borrachina? ¿Conoce usted a cualquiera que haya tenido tanto sufrimiento como yo? ¿Sabe usted lo que es perder a un marido y un hijo en un año?

Margarito está en Tabasco trabajando como maestro. Él está cerca de la frontera guatemalteca y trabaja con indígenas. Ellos hablan su propio idioma y comen monos. Yo nunca podría comer un mono; se parecen demasiado a los seres humanos. Nosotros hablamos español y mexicano. Nosotros no somos indígenas porque nosotros hablamos español. Las personas con las que él trabaja tienen muchas costumbres extrañas que son difíciles de entender para nosotros. Ellos piensan completamente diferente a nosotros; son muy, muy pobres, duermen en tablas, y comen monos; y son hostiles a los forasteros. Margarito dice que él nunca ha sido invitado a alguna de sus casas. Ellos se esconden de él cuando le ven venir. Todos los maestros de escuela vienen del exterior. Aunque es duro para los maestros jóvenes, pasar un año ahí es buen entrenamiento. Cuando ellos regresan a la civilización ellos aprecian sus puestos permanentes.

La mayoría de los maestros en San Antonio viene de este municipio o estado, no de otras partes del país. Hemos tenido más de los nuestros que han ido a otras partes del país para enseñar que nosotros hemos tenido forasteros aquí. Es mejor si una persona del pueblo va a otro pueblo para trabajar porque la gente siempre es envidiosa del éxito ajeno. ¿Recuerda a Donato? Él se hizo de muchos enemigos porque él era del pueblo y enseñaba aquí. Él quiso ser alguien en la vida y trabajó duro para progresar. Algunas personas lo llamaron ambicioso. Él finalmente salió del pueblo y es ahora superintendente de una escuela en Cuernavaca.

¿Le he contado sobre mi hermano Víctor? Bien, él era un maestro de escuela de enseñanza primaria pero sólo tenía educación secundaria él mismo. Hubo un tiempo cuando los maestros rurales necesitaban sólo secundaria y un curso gubernamental previamente a enseñar en el pueblo. Y el gobierno pagó por todo. Era una manera que nosotros teníamos salir adelante, salir del campo. Ahora la vida es mucho más complicada con todo el papeleo que se requiere. A pesar de eso, San Antonio ha producido muchos más maestros que otros pueblos. Incluso el gobernador ha señalado eso cuando él ha hablado aquí. Hoy en día usted tiene que tener más que la secundaria para enseñar. Usted necesita un grado universitario. Eso ha hecho muy difícil para los campesinos salir adelante. Nosotros siempre seremos campesinos o jornaleros a menos que consigamos ayuda para llegar a la universidad. Aquí en el pueblo nunca hemos tenido algo más de una primaria. Desde que puedo recordar, y mucho antes de eso, si usted quería ir a la secundaria usted tenía que viajar a Tepoztlán. La mayoría de los niños va diariamente a Tepoztlán. Es ahora muy más fácil desde que tenemos la carretera y el autobús los recoge justo aquí en el centro del pueblo. Antes nosotros teníamos que caminar al "15" para tomar un autobús.

Yo siempre he esperado lo mejor para Hilaria. Yo pensé que ella crecería y sería cualquier cosa que ella quisiera ser. Pero las cosas no siempre han ido bien para ella. Le faltaron las cualidades que ella necesitó para entrar en la universidad gratuita. Después de que nosotros encontramos un lugar en una escuela privada que perdimos el matricula cuando los maestros se declararon en huelga. La escuela nunca volvió a abrir. Todo el dinero que usted envió para su educación se fue en el primer año. Yo echo la culpa de la mayoría de sus problemas al sistema. No hay ninguna protección para la gente pequeña en México. El sistema está podrido. El rico siempre se queda con el dinero al final. ¿Dónde está todo el dinero que nosotros pagamos a la escuela? Hilaria era sçolo una de varios miles de estudiantes enviados a casa cuando las puertas se cerraron. La matricula es sólo una parte del gasto total. La escuela requiere muchos extras, como para festividades. "Chingaderas" mi hijo las llama. Y lo son. Los gastos más grandes no son los libros y materiales, como el papel, sino esas cosas relacionadas con actividades fuera del aula. Por ejemplo, yo tuve que comprar un uniforme y otras cosas simplemente para una ocasión; era un desfile. Ellos dicen que México es rico pero las personas no lo son. Eso es especialmente verdadero en los pueblos donde todos trabajamos con la tierra. Y nosotros podemos perder todo si no hay lluvia o si las cosechas son destruidas por granizo o insectos. Aún así tenemos que reembolsar con interés cada peso que pedimos prestado. Y de nuevo, el rico se queda con ello al final. Y el gobierno no nos ayuda muchísimo tampoco. Debería--nosotros le ayudamos a llegar al poder en cada elección. ¿Ha conocido usted alguna vez a una persona pobre en el gobierno? No, las personas que ejercen el gobierno no se preocupan de nosotros. Ahora ellos dicen que nosotros podemos exportar aceite y podemos recibir comida más barata de países extranjeros. ¿Qué va a pasar a toda esta tierra en el campo? Hay ya mucha de ella que no se cultiva. México necesita sus campesinos. Hilaria quiere estudiar para educadora pero no hay dinero. Yo nunca he tenido bastante para todos mis hijos y he tenido que tomar algunas decisiones difíciles. Yo puedo iniciar a Hilaria pero alguien tiene que conservarla en la escuela. Nosotros no podemos permitir su desplome en medio de su carrera; eso sería peor que no permitirle iniciar. Ella está buscando trabajo ahora. No sé lo que ella hará pero quizás ganará lo suficiente para pagar parte de su educación. Yo todavía pienso que la escuela es la mejor guía para una persona en esta vida. Dicen, "El que no aprende no ve y el que no ve no sabe." Me gustaría agregar una línea más a ese refrán: "El que no sabe no sale adelante."

Hilaria

En el segundo día del año nuevo, l96l, la madre de Hilaria se murió. Yo la recibí en el cuarto día del mes; sólo nueve días después de que mi nenita se había muerto.

Don Mario, el padre de Hilaria, y yo éramos viejos de amigos de la familia pero nunca habíamos sido muy cercanos. Mi madre y él eran mucho más cercanos en edad y eran viejos amigos. Cuando la madre de Hilaria, doña Adolfa, murió, ellos llevaron a la niña a una tía que estaba amamantando uno de sus propios bebés y la hablaron de amamantar a Hilaria también. Pero no había suficiente leche para ambos bebés. Su bebé tenía dos meses de edad y estaba consumiendo mucha leche; así que la tía decidió dejar de amamantar a Hilaria.

Fue por ese tiempo que don Mario fue a mi madre y le preguntó si yo tomaría Hilaria para amamantarla hasta que pudiese encontrar a alguien que criara a la bebé. De hecho, don Mario quería pagar a alguien para que amamantara a su hija. Mi madre vino a mí y me dijo sobre el predicamento y me pidió que considerara tomar a la bebé. Mi mamá dijo, "Tomemos a la niña." Dije yo, "¿Para qué?" Y mi hermanos Trini y Fortino estaban de acuerdo en que yo debería tomarla. "Lo pague él o no, tómala y críala." Yo estaba asustada, sin embargo, porque yo había oído que antes de que cualquiera supiera que doña que Adolfa se había muerto, Hilaria había continuado succionando el pecho de su madre la noche entera. En esos días las fórmulas para bebé eran desconocidas. La única manera que conocíamos para alimentar a un bebé era con nuestros pechos. Hoy en día casi todo son fórmulas para bebé y poco amamantamiento. Las mujeres están demasiado ocupadas para tomarse el tiempo para alimentar a sus bebés. O, es una combinación de ambos, pecho y biberón. Mi reacción inmediata fue decir "no." La idea no me atrajo al principio. Pero estuve de acuerdo en echarle una mirada a la recién nacida. La madre de Hilaria murió cuando ella tenía dos días de nacida, y la tía tuvo que dejar de alimentarla el día siguiente de que la tuviera. Cuando vi a Hilaria por primera vez ella tenía cinco días de nacida y no había comido por una noche completa y el día siguiente entero. Ella estaba llorando con todas sus ganas porque se estaba muriendo de hambre. Como es natural, yo no podía alejarme así nada más y permitir que la recién nacida muriera así como así y estuve de acuerdo en darle mi pecho para sosegarla. ¡Pero yo tenía muy poca leche! A la semana después de que mi bebé murió, mis pechos habían empezado a secarse y había sólo salía un rastro de leche. Juntos el padre, la tía, mi madre y hermano y yo estuvimos de acuerdo en que la tía la alimentaría un día más hasta que yo pudiera ver a un doctor que me diera un medicamento para aumentar mi flujo de leche. Ese mismo día fuimos a Cuernavaca y conseguimos la medicina, vinimos a casa, y para esa noche yo estaba empezando a darle más leche a Hilaria. También le dimos cucharaditas de té de canela a ella para conservar húmeda su garganta y asentar su estómago. Mi leche no le cayó bien de inmediato. En unas días las cosas se habían normalizado, ella tomaba el pecho de tres a cuatro veces por día y por lo menos una vez por la noche. Don Mario vino y entonces habló mucho sobre "alquilar" mis pechos. Yo estaba apenada porque no me gustó pensar que pudieran ser "alquilados" como cosas. Sin embargo, después de unas semanas, él dejó de mencionar el pagarme dinero y bastante pronto dejó de visitar. Pasaban meses sin que lo viéramos siquiera. Él tomó otra mujer y no tenía tiempo para su bebita ni para mí. Al paso de las semanas yo pensaba en Hilaria más como mi bebé que como suya. Ella estaba como un reemplazo para el que se había muerto. "Dios quita con una mano y da con la otra."

Después de un mes más o menos, Mario vino a pedirme que yo la bautizara. Yo le dije que él era quien debía hacerlo y tuvimos esta discusión. Finalmente mi madre dijo que nosotros continuaramos y bautizaramos a Hilaria, compráramos su ropa y la registráramos. Así lo hicimos y después de un rato nadie venía para preguntarme cómo estaba la bebé de Mario sino cómo estaba mi bebé. Puesto que yo no estaba amamantando a ningún otro bebé en ese momento Hilaria tuvo bastante para comer. Después de aproximadamente nueve meses, don Mario vino y me dio 700 pesos de antes--no los de hoy. Éso era mucho dinero en ese entonces pero éso es todo lo que él me dio. Y después de que él se casó con la mujer con la que él estaba viviendo, la que él tiene ahora, él nunca vino más a la casa. Sólo el abuelo recordaría a la hija de su hijo. Pero ahora él está muerto. Él venía a visitarnos y nos traía cosas pequeñas, quizá unos pesos, un poco de jabón, alguna ropa, principalmente para tener a la niña limpia y bien vestida.

Nunca cambiamos el apellido a Hilaria al nuestro. Nunca la adoptamos porque yo no estaba casada en la época que la tomé. Era todo muy complicado por lo que nosotros snecillamente la dejamos en la manera que ella nació. Su padre la reconoce como su hija pero él tuvo muchos problemas con la ley y tuvo que huir. Él mató a un hombre. Todos lo saben. Fue en defensa propia pero él huyó lejos y se fue por años. Cuando Hilaria lo averiguó, años después, ella quiso cambiar su apellido por el nuestro. Pero la ley no estaba a nuestro favor. Ella estaba demasiado crecida para entonces. Tenía que haber sido hecho antes. Nosotros hasta fuimos con un abogado en Cuernavaca que nos dijo que era demasiado tarde para cambiar su apellido. "Además," nos dijo, "un apellido no significa nada. Es la persona la que cuenta."

Después de que ella supo quién su padre era, Hilaria iba a la casa de don Mario para jugar con sus hermanos y hermanas; pero ella dejó de ir cuando ella se enteró de que él era un fugitivo. Ella ha estado desde entonces con nosotros. Mis dos hijos aman a Hilaria como una hermana. Éso es lo que ella siempre ha sido para ellos. Ellos nunca la hieren; ellos la protegen todo el tiempo y se sienten tan cerca de ella como ellos lo son entre si. La esposa de mi hijo mayor, Margarito, es la hija de don Mario por su segunda esposa. Hilaria y Matilde son medio hermanas.

Cuando Hilaria tenía dos años, su abuelo (el padre de don Mario) vino a la casa y pidió a Hilaria. "Pero usted no puede tenerla," yo le dije. Él quiso darme dinero por ella pero yo no lo tomé. ¿Cómo podría vender yo a Hilaria? Tenerla era todo lo que yo quería. No habíamos hecho un contrato de ningún tipo. Además, yo no quería que Hilaria se criase como los otros hijos de don Mario. Es una costumbre en el pueblo tener un niño cada dos años. El hermano mayor de Hilaria no estaba bien atendido. Estaba sucio todo el tiempo, se ensuciaba todo el tiempo y nadie lo cambiaba. Él jugaba en las calles todo el tiempo. Yo no quise ver a Hilaria crecer como su hermano mayor.

Yo le dije, "Cuando Hilaria tenga siete años regrese y vea si ella quiere volver con usted." "Si fuera ese el caso, llévesela." Yo quería que ella decidiera por sí misma. Quería primero enseñarle las cosas que tenía ella que saber sobre cocinar y los quehaceres de la casa. ¿Quién vería por Hilaria y la enseñaría? ¿La otra mujer de don Mario? Las madrastras cuidan a sus propios hijos primero, después a sus hijastros. Alguien tiene que enseñarle a una muchacha las cosas que una muchacha tiene que saber. Yo quise ser ese alguien. Además, la vista de su hermano, todo sucio y durmiendo en la calle, era tan desagradable que yo no podía permitirme el dejar a Hilaria terminar de la misma manera.

Y, así que, los años pasaron e Hilaria creció y fue a la escuela y tenía compañeros de juegos y vivió una niñez normal. Nada fuera de lo ordinario en absoluto. Nada especial. Incluso yo me olvidé de que ella no era mía. De vez en cuando se me recordaba eso siempre que yo veía a su padre o a alguien de su familia pero después de unos años yo perdí mis miedos acerca de tener que cederla. Mientras más tiempo ella estaba conmigo más duro sería para alguien llevársela. Ella era mía, realmente. Yo la amamanté, yo la crié, yo la alimenté y la vestí y eduqué y la entrené. Todos los que nos conociían no nos veían como otra cosa que madre e hija. Yo le enseñé las letras a Hilaria antes de que ella fuera a la primaria. Ella era muy lista y sabia cómo escribir dos años antes que sus compañeros de clase; ella aprendió también a contar. Entonces no había ningún kindergarden. Ahora los niños aprenden esas cosas en kindergarden.

Un día ella vino casa de la escuela y me dijo, "Dicen en la escuela que tú no eres mi madre." Yo se lo había dicho a ella pero nunca realmente lo había comprendido sino hasta ese día. No había ninguna duda sobre eso; ella lo entendía ahora. Averiguarlo de esa manera, sin embargo, fue doloroso; pero hasta entonces ella era incapaz de comprender lo que significaba. Así que, hablamos y le dije de nuevo que su madre se había muerto justo después de que ella nació y que yo la había alojado porque yo todavía tenía pechos para darle. "No soy tu madre verdadera pero yo te crié como si fueras mía." "Nunca tuve una hija que me viviera y tú fuiste la respuesta a mis oraciones." Y ella dijo, "Bien, si mi madre se murió cuando me dio a luz yo la debo de haber matado." "No, no lo hiciste," le dije. "Bueno ¿qué la mató entonces?" Yo le dije que nadie la había matado. Ella murió de causas naturales; ella murió de cáncer. Entonces ella me preguntó si su padre había matado a su madre. Ella había oído que su padre había matado a un hombre y pensó que su padre era un asesino. "Tu madre murió de causas naturales," le dije de nuevo. Pero ella parecía no entender. Durante mucho tiempo Hilaria se sintió culpable de haber causado la muerte de su madre. Ella lloraba, "Yo la maté," y entonces no quería nada que ver conmigo durante días. Un día ella dejó de llorar, me abrazó y dijo, "Soy muy afortunada de que me tomaras, Madre."

Había más en la historia que ella supo años después. En la noche del día que Hilaria nació, el 31 de diciembre de l960, la hija de un compadre de don Mario se murió. Y él fue a a la casa de su compadre y se emborrachó. Cuando él regresó a casa él se arrastró en la cama con su esposa y la niña recién nacida. Eso no se hace en este pueblo. Un hombre deja a su esposa en paz durante meses después de que ella ha dado a luz. Por alguna razón--y nosotros nunca sabremos--quizá debido a alguna infección o debido al mal humor en el que don Mario estaba, su esposa se puso enferma y se murió dos días después. El doctor dijo que ella se murió de cáncer. Pero quién sabe.

Hilaria era la novena hija de doña Adolfa. Ocho todavía viven. El nombre real de Hilaria es Hilaria Silvestra. Ése es lo que el certificado del nacimiento dice. Pero en sus papeles de la iglesia dice Silvestra Hilaria, porque su padre quiso el nombre Hilaria como su apodo. Ella nació por la tarde del último día de l960 pero nosotros celebramos su cumpleaños el 1 de enero.

En el Verano de 1961 cuando usted la llevó a la iglesia y la bautizó no sólo se volvió el padrino de Hilaria sino también el compadre de los dos, don Mario y mío. Su padre nunca lo ha reconocido a usted como un compadre. Él se avergüenza cuando se encuentra con usted porque usted es educado y él no lo es; él dice que él no tendría nada que decir a usted y se pregunta sobre lo que nosotros dos hablamos durante horas y horas. La familia tiene dinero ahora y los hermanos de Hilaria pagarían por su viaje a los Estados Unidos si usted la llevara de regreso con usted. Si ella alguna vez quisiera ir a los Estados Unidos para estudiar ellos también pagarían. Hilaria siempre ha tenido suerte; yo así lo creo, la primera vez que la miré yo la tomé. Y ella siempre ha sido una de la familia justo como todos los demás. Nosotros nunca pensamos en ella como otra cosa que mi hija. Para mí ella fue el reemplazo por la que se murió. Ella es bonita y buena y siempre está de buen humor.

De vez en cuando ella habla sobre casarse pero ella incluso no tiene todavía novio. Ella se enamoró de un doctor veterinario viajero llamado Pablo que venía al pueblo para tratar los animales. Él quería casarse con ella pero él no era conveniente para Hilaria. Él viajaba mucho por todo el país y tenía muchas mujeres. Además, él tenía 33 años, Hilaria tenía sólo 18 años. Yo le aconsejé a ella que no tuviera ninguna idea acerca de casarse con él. Una vez él me dijo, "Doña Celsa, ¿me da permiso para llevar Hilaria a Cuernavaca?" Yo le dije "¡No!" Quizás en la ciudad puedan verse personas jóvenes juntas sin chaperones pero en el campo es una cosa diferente. Nosotros pertenecemos a otra sociedad. ¿Qué dirían las personas sobre ella si la vieran irse con él por sí misma y regresar el siguiente día? Habría sido malo para su reputación. Yo le dije que si él quisiera llevarla a ella y su abuela o hermano entonces estaba bien. Pero él no aceptó esa condición. En el campo cuando se ve a dos personas jóvenes juntas significa más de lo que en la ciudad. Le dije finalmente que si sus padres no venían con él a pedir su mano en matrimonio él ya habría visto bastante de ella. Yo no podía darles permiso de irse juntos porque yo sería responsable si cualquier cosa le pasara a Hilaria. Yo le dije a Hilaria, sin embargo, que si ella realmente lo amaba y quería irse con él que ella no debía pedirme permiso. Que simplemente se fuera.

Si ella alguna vez fuera a los Estados Unidos--con usted, por ejemplo--yo transferiría a usted la responsabilidad de supervisarla. Yo pienso que sería bueno para ella ir, aunque no fuera por otra razón que conocer algún otro lugar que San Antonio. Ella siempre podría ser trabajadora doméstica. Vea cómo ella trabaja en toda la casa de mi madre. Ella incluso trabaja en ambas casas algunos días.

Todos dan regalos a Hilaria. Ella ha conseguido más de lo que la mayoría de las personas en una vida. Y ella tiene mucha joyería escondida. Ella es como una gitana. Tiene un arcón con cajones en los que ella guarda todas sus cosas. Algún día ella va a conseguir tierra también porque su familia tiene tierra y cuando su padre se muera ella conseguirá alguna. Recientemente don Mario le facilitó 21,000 pesos para su educación. Nosotros lo devolvimos, sin embargo, porque ella no fue aceptada. Demasiadas personas solicitaron las pocas plazas que hubieron en las universidades públicas y demasiadas personas tienen mejores calificaciones que ella. Nos gustaría que ella fuera a cualquier escuela pero sus calificaciones no son suficientemente buena para calificar para una beca. Hay escuelas privadas que la tomarían pero cuestan mucho más de lo que nosotros podríamos nunca pagar. Ahora ella está pensando sobre ir a trabajar en una fábrica en Cuernavaca. Pero quién sabe. El trabajo de la fábrica es duro y ella tendría que vivir en Cuernavaca, no en San Antonio. Es demasiado largo el día para viajar de aquí a una fábrica, trabajar todo el día, y regresar a casa. Hector lo hace pero es difícil para él. ¿Cómo podría salir Hilaria a las cinco de la mañana y volver a las cinco de la tarde? Además, a menudo uno pierde el autobús y tiene que caminar dentro del pueblo. Para un hombre es aceptable andar el camino por la noche pero para una mujer es demasiado peligroso. De hecho, incluso es también peligroso para los hombres. Dicen que hay bandidos en las colinas alrededor de aquí y ellos esperan la oscuridad para robar a las personas. Yo no sé si eso es verdad o no pero hoy en día menos personas caminan cada vez por la noche en el pueblo. Conocemos a una familia en Cuernavaca que le daría por un rato un cuarto. Algún día Hilaria va a dejar el pueblo. Yo estoy segura de eso. Yo no puedo verle pasar su vida entera aquí de la manera que yo lo hice.

El futuro tiene que ser mejor que eso.

La Vida en el Campo

El gobierno dice que México está experimentando dificultades económicas y que serán los campesinos quienes sacarán el país de sus problemas y cuyo trabajo salvará a la nación. El campo lo ha hecho antes y lo hará de nuevo. Nosotros siempre somos los llamados para hacer sacrificios o hacer el trabajo duro cuando los políticos nos meten en problemas. Hay mucho potencial porque hay muchos campos que no están trabajándose. Usted puede verlo. Muchos dueños dejan el pueblo por las ciudades y dejan sus campos abandonados. Ellos no plantan porque no hay dinero en ello y no los rentan porque pocas personas pueden permitirse el lujo de pagar el arriendo. Cuando los campesinos van a la ciudad usted sabe que ellos no están logrando sacar ningún producto de sus campos. En los últimos meses el jitomate ha sido realmente escaso y las personas están deseosas pagar casi lo que sea por él porque lo necesitan. Se vendía a 120 pesos por el kilo. Todos vamos a plantar jitomates este año. De hecho, algunos ya tienen plantas pequeñas en sus casas pero no puede sacarlas a los campos porque no ha llovido. Si el jitomate es caro la tierra también lo será. El costo de tierra sigue el precio de jitomate. Un año plantan ellos maíz, al siguiente jitomate.

Hoy en día la cosecha más grande es la soya. Hay algunos que la van a plantar esta temporada. Da un rendimiento alto para la inversión hecha. Una semilla de frijol puede producir un kilo entero de frijoles. Como experimento, algunas personas cultivan plantas en sus patios; una planta de soya sigue floreciendo y produciendo frijoles año tras año como planta de casa. No hay suficiente producto en una planta, sin embargo, para hacer que valga la pena como cosecha de dinero en efectivo; es solo para la experiencia de llegar a conocer la planta. Ya después el granjero la llevará al campo una vez que él entienda como cosecharla. En el pasado usted oyó hablar mucho del granjero pero raramente algo sobre la esposa del granjero. Cuando había trabajo a ser hecho en el campo, sin embargo, las mujeres estaban allí dando siempre el apoyo a sus maridos que ellos necesitaban para llevarlo a cabo. Ahora las agencias gubernamentales están dirigiendo programas realmente hacia la mujer de campo. Ellos quieren que nosotras aprendamos algunas nuevas técnicas diseñadas para mejorar la calidad y nutrición de la comida que comemos. Los dos proyectos de brotes de soya y semen mejorados han sido diseñados como trabajo para las mujeres.

Ambos sexos siempre han trabajado en el campo y no es justo pasar por alto a las mujeres. Los hombres no trabajan más duro que las mujeres; es simplemente diferente el tipo de trabajo. El hombre sale al campo y trabaja bajo el sol caliente. Él maneja los bueyes y el arado, y él trabaja la tierra. Todos reconocemos que su trabajo es muy duro. Pero en la casa el trabajo es también duro porque nosotras nos levantamos ante que los hombres para hacerles sus desayunos. Nosotras preparamos sus comidas para el campo y trabajamos todo el día en la casa, barriendo y limpiando, lavando, y moliendo maíz sobre todo. Siempre hay alguna molienda por hacerse. Y entonces aproximadamente a las 12:30 nosotras tenemos que salir para el campo con la comida para los hombres si están lo suficientemente cerca para llegar caminando. Cuando nosotras volvemos hay más quehaceres: tener lista la cena, tener un cambio de ropa lista para él, y muchas otras cosas. Todo es trabajo, tanto en el campo como en la casa. Hay aún más trabajo en la casa que en el campo. Por lo menos uno puede descansar allí afuera pero aquí si usted descansa no tendría sus quehaceres hechos cuando los hombres vengan a casa. Usted no quiere estar en medio del lavado o algo así cuando ellos llegan del campo. El trabajo en el campo es como el de los bueyes; sólo es por periodos breves de tiempo y después los hombres pueden regresar a descansar. Cuando ellos trabajan es intenso, desde que amanece hasta que anochece. Por ejemplo, la tierra tiene que ser arada mientras todavía está húmeda, y eso puede durar sólo unas semanas. Eso significa que la tierra se ara durante el tiempo final y las cosechas se plantan todas durante un mes. Durante la estación de siembra si usted no sale a los campos nunca vería a ningún hombre en el pueblo; ellos salen antes del alba y retornan a casa después del anochecer. El maíz no toma tanto tiempo como el jitomate. Con los jitomates siempre hay algo que tiene que ser hecho con las plantas, como es ligarlas a las varas o darles agua cuando están sedientas. El rendimiento del jitomate es mucho mayor que el del máiz por lo que vale la pena el trabajo extra.

Mientras que el trabajo de un hombre se limita a tres o cuatro periodos al año, el trabajo de la mujer nunca termina. Nosotras sólo conseguimos descansar cuando no hay ninguna comida por ser hecha. ¿Y cuándo es eso? Nosotras no recibimos ningunas vacaciones del trabajo, ningún descanso largo como los hombres, y aún así el gobierno nunca nos menciona cuando habla sobre el campo. Tome a mi madre por ejemplo. Aunque ella ya no hace mucho porque es muy vieja, en su vida ella nunca ha descansado más de unos días cuando fue a visitar a su hijo Víctor en Veracruz o cuando ella dio a luz. Sería difícil encontrar otra persona en todo México que haya trabajado tan duro como mi madre. Su esposo, don Miguel, también es muy buen trabajador. Hay pocos hombres en el pueblo que puedan trabajar tan duro como él. Yo he visto a los dos quedarse dormidos mientras estaban sentados en la mesa a la hora de la cena. Los dos se duermen antes de que el sol se acabe de poner y se levantan antes que el sol. Mamá a menudo se adormila y se cae. Ella se cayó en las escaleras el otro día y se abrió la cabeza. Nosotros quisimos llevarla al doctor pero ella dijo "no."

Mi vida también ha sido difícil pero no como la de mi madre. Yo pensé una vez que dejaría el campo y tomaría un trabajo en una profesión. Tuve oportunidad de asistir a la escuela normal para hacerme maestra; me habían ofrecido una beca porque mis calificaciones estaban entre las más altas en la escuela. Pero por alguna causa mamá no me permitió ir. Las dos compañeras de clase que también habían recibido becas, Celia y Amelia, se fueron a la escuela y son ahora maestras rurales. No las he visto en años; ellos casi no vienen al pueblo. La mayoría de mis amigos y condiscípulos se ha ido a otros lugares. Yo soy una de las pocas en mi clase que finalmente se quedó en el pueblo. Me quedé aquí porque yo no tenía la educación para hacer otra cosa diferente a lo que estoy haciendo. Hay cerca de una docena de amigas de la niñez que todavía viven en el pueblo y yo las veo casi todos los días. Nunca hablamos de cosas pasadas porque nuestras conversaciones normalmente terminan siendo sobre "lo que pudimos llegar a ser, si..."

Yo disfruté inmensamente la escuela. Nosotros estudiamos muchas cosas que nunca me ayudaron en la vida pero fueron buenas experiencias de aprendizaje porque nos hicieron usar nuestra cabeza. Yo no reconozco la mitad de las cosas que los niños traen a casa hoy. Los materiales son completamente diferentes. Nadie enseña lo fundamental; Oscar, por ejemplo, tiene que aprender algo llamado "álgebra" pero no puede hacer una sencilla multiplicación. Yo no entiendo las líneas de álgebra pero sé que ellas requieren un conocimiento básico de matemáticas que a él no le han enseñado en la escuela. Y la escritura que veo a mis muchachos hacer, tanto en letra como en contenido, es absolutamente terrible. Tienen tal prisa que escriben defectuosamente. Usted puede leer mi escritura mejor que la de Oscar. Él no parece tener idea de lo que él escribe y espera que ello tenga significado cuando termina. Eso no tiene sentido. Si no hay ningún significado al esribirlo pues no lo tendrá al final. No hay tampoco, ninguna puntuación en su escritura. Él no usa ninguna coma o punto, sólo líneas sin cesar. Cuando se acaba el espacio es cuando él deja de escribir. Cuando nosotros íbamos a la escuela nosotros trabajábamos en la casa todo el tiempo. Yo podía hacer tortillas a los 10 años de edad. La mayor parte del tiempo teníamos que moler el maíz en el metate y hacer las tortillas a mano. Ésa era la única manera. Ahora sólo algunos de nosotras podemos hacerlas a mano. Todas usan la tortilladora.

De todos modos, le estaba diciendo que yo era la única mujer en la casa. Mi madre trabajaba; Alvaro y Víctor no hacían trabajo de mujeres, y todas mis hermanas se marcharon. Sólo cuando terminaba con mi trabajo de la casa podía yo empezar mi tarea escolar. Nosotros no teníamos ninguna electricidad en esos días y las velas eran demasiado caras por lo que yo tenía que estudiar cerca del fuego. Había ocasiones en que yo debía arrastrarme tan cerca del fuego para tener luz que mi pelo se me quemaba.

Yo siempre he comprendido el valor de la educación y he intentado darles la mejor a mis cuatro muchachos y a Hilaria. Los padres de hoy no tienen el mismo respeto por el aprendizaje. Yo me enfado con Hector y Otilia porque no ayudan a su hija con su tarea. Yesenia normalmente busca a Hilaria o viene a mí por ayuda. Ellos me dicen que ella nunca les pide ayuda. Claro, por supuesto que no. La mayoría de los niños quiere jugar después de la escuela y no sentarse a una mesa a aprender las tablas de multiplicar. Pero yo digo que ellos tienen que insistir en que ella haga su tarea delante de ellos. Esos padres que no tienen nada que ver con la educación de sus niños no aprenderán nada de sus niños. Yo creo que la educación va en ambas direcciones: de los padres a los niños y de los niños a los padres. Los niños le hacen a uno echar una mirada a su mundo, un mundo que usted dejó atrás hace muchos años. Y ver a un niño descubrir algo nuevo es una experiencia que puede ser gratificante de verdad porque usted mismo lo descubre de nuevo. Recuerdo que aprendí mucho al ayudar a Oscar y Eleazar con su tarea. Yo no siempre supe lo que el material era de antemano pero estudié con ellos y aprendí muchas cosas nuevas. Es una de las maneras en que las generaciones permanecen en contacto. Como hay sólo una mesa en la casa para comer y planchar y para estudiar y todo lo demás, los muchachos trabajaban en un extremo y yo en el otro escuchándoles. Nosotros siempre estábamos muy cercanos. Los padres siempre deben animar a sus niños para hacer la tarea delante de ellos. Los padres no deben hacer la tarea en sí sino que deben ayudar explicando las instrucciones. Recuerdo que yo no siempre entendía la materia pero sí podía entender las instrucciones y podía ayudar a los muchachos de esa manera. Cuando mis niños fueron a la escuela por primera vez todos ellos sabían lo elemental, el alfabeto y los números. Damián, el hermano de Yesenia, no sabrá nada cuando vaya a la primaria. Sus padres no le han enseñado ni siquiera los números. Sólo cómo jugar con la pelota que no es nada. Si los padres no les enseñan estas cosas elementales a sus niños, ¿dónde van ellos a aprenderlas? El maestro tiene otras cosas qué enseñar. Saber contar y el alfabeto son los requisitos mínimos absolutos para ir a la escuela y es la responsabilidad de los padres el enseñarles. Nadie me enseñó cuando yo era pequeña y era muy difícil aprender por mí misma. Pero porque yo quise ir a la escuela es la razón por la que aprendí. Mi madre y padrastro nunca aprendieron a leer o escribir así que Víctor, mi hermano mayor, me ayudaba con las letras y los números cuando yo se lo pedía.

Yo hago a Oscar hacer la tarea todas las noches aunque diga que no tiene ninguna. Él tiene que estar bien en la escuela porque él es demasiado perezoso para el campo. Héctor no ha salido bien en la escuela y ha comprendido que que le va a ser difícil conseguir las cosas que él quiere de la vida. La educación es uno de los mejores caminos para el éxito.

¿Va usted quedarse y escuchar al gobernador hoy? Él está viniendo a hablar con el pueblo sobre los nuevos programas para mejorar la calidad de vida, como ellos lo llaman. Yo tengo algunos problemas con las ideas del gobernador porque me parece que la carga de los programas cae exclusivamente en los hombros de las mujeres, como el proyecto de la soya. Y los lechones se le están dando a las mujeres para criarlos. Eso significa más cargas en nuestra ya sobrecargada vida. Es la mujer del pueblo la que tendrá que cuidar de las charolas de brotes de frijol y alimentar los lechones y levantar sus desperdicios. Cada casa recibirá una marrana fertilizada con semen especial y garantizado para producir crías de alta calidad. Pero las marranas comen sólo comida empaquetada que contiene ingredientes especiales y es muy cara. Nuestros cerdos comunes comen de todo. Estos nuevos son una casta especial que se supone que es resistente a las infecciones y pesan más en el momento de la matanza.

Es lo mismo con la soya. Se supone que las mujeres y los niños cuidarán las charolas de brote de frijol; a los hombres no se les ha dado ninguna parte del trabajo. Oh, debo decirle que el otro día por primera vez segué algunos bonitos brotes de los frijoles con largas raíces blancas. Nosotras hicimos tortillas de huevos con ellos y estaban muy deliciosos. Los consultores y ingenieros dicen que debemos comer cuanta soya germinada podamos porque es muy nutritiva. Pero usted necesita algo más para acompañarla, como huevos o carne. Usted no puede comer simplemente simples brotes del frijol. Ellos lo saben bien pero usted se cansa de una dieta contínua de ellos.

Todas estas cosas que ellos están intentando hacer se diseñan para mejorar la calidad de vida en el pueblo. Pero el gobierno nunca nos ha preguntado lo que nosotros pensamos que mejoraría la calidad de la vida. Si hubiera sólo una cosa que yo podría pedir sería un precio justo para nuestro producto, sobre todo el maíz. La inflación provoca que el precio de todo lo demás suba pero no el producto del campo. Por tanto, nosotros tenemos que vender cada vez más y más tan sólo para mantenernos al nivel de antes. Incluso con el nuevo camino y la electricidad que tenemos ahora, la vida no ha mejorado tanto. La vida todavía es una lucha y es más compleja que antes. De hecho, hay un refrán que dice, "la vida no mejora, se pone más compleja." El cambio no necesariamente significa mejora.

Y hay un ejército entero de fuereños que vienen aquí con títulos detrás de sus nombres. Algunos son economistas, otros son asistentes sociales y nutricionistas. Todo lo que hacen es hablar, hablar y hablar y hacernos creer que ellos son necesarios para que el sistema en que vivimos funcione. Por supuesto ellos son necesarios para que expliquen el sistema. Ellos son los responsable de todos los cambios. ¿Puede imaginar usted cuántos veces he oído la palabra "modernizar" en el último año? El sistema que ellos están intentando imponer en nosotros es extranjero y naturalmente se necesita que ellos lo expliquen. Ellos sienten desprecio por nosotros, sin embargo, y nos llaman ignorantes cuando no entendemos algo en seguida. Pero nosotros vemos que ellos son ignorantes de muchas cosas de la Naturaleza. En el campo, la Naturaleza es el único economista que cuenta.

Si una persona trabaja, comerá. En algún momento si usted estuvo deseoso de hacer sacrificios e ir a la escuela y consguirse una educación usted pudo ser alguien en la vida. Hace años era más fácil conseguir una educación que ahora. Hoy la educación es tan cara. Todos éramos pobres pero había oportunidades. Hoy todo es dinero, dinero, y más dinero. Y una vez que usted ha terminado la escuela, cuesta dinero conseguir un trabajo, ¿puede imaginar usted eso? ¿Tiene usted que comprar su primer trabajo? ¡Sí! Cuando usted entra en una nueva profesión usted tiene que pagar una cantidad que es igual a por lo menos la paga de un mes a las autoridades del sindicato o la fábrica. Alguien siempre está cobrándole por esto o lo otro. Si no es su primer empleo el que usted compra, es su ascenso. Antes, ir a la escuela era suficiente para avanzar en la vida. Ahora no es suficiente; los costos aún continúan después de que usted deja la escuela. Y los funcionarios gubernamentales no tan sólo toleran este tipo de corrupción, ellos la perpetúan. De hecho, su participación en el sistema de la corrupción hace que parezca legal porque es mucho el dinero que cambia manos en las oficinas de los empleados gubernamentales.

¿Y quién tiene que pagar por toda esta corrupción? Nosotros, porque no tenemos ninguna manera de protegernos de aquéllos que nos explotan. Nuestro propio gobierno y nuestra propia gente nos explotan. Hay una gran confederación de campesinos que se supone que interviene en política y en el gobierno en nombre de los campesinos. Pero esa organización no me representa a mí o mi familia. Usted ve en los periódicos funcionarios sindicales vestidos en trajes almorzando con funcionarios gubernamentales. O usted oye hablar de un funcionario de una unión hurtando los fondos oficiales de la tesorería y abandonando el país. El dinero corrompe. El estribillo va, "Él que más tiene, más quiere." Yo no me esfuerzo por tener más simplemente. Yo solo quiero lo suficiente para ser feliz y poder vivir cómodamente y si Dios quiere que yo tenga más él me lo dará.

Alacranes y la Hora de las Estrellas

Esta mañana maté un alacrán hembra con sus bebés. Siempre que mato uno tengo que revisar la casa para buscar a su compañero. Si no lo encuentro en seguida me quedo preocupada durante días. Los alacranes viven en pares y cuando uno falta, su pareja va y lo busca.Así que, es mejor buscar al compañero en seguida y matarlo. El que maté esta mañana era güero y cubierto con crías. Yo imagino que era la hembra pero quizá el varón se los suba también para pasearlos. Los alacranes son tan feos que sólo otros alacranes pueden encontrarlos atractivos. Deben ser buenos padres sin embargo, cuando los ve uno viajando con sus bebés aferrándose a su cuerpo. Si usted se fija, podrá ver a varias crías en fila, cada una agarrada de la que va adelante de la otra, todas ellas arrastrándose a lo largo como una cadena. Cuando los bebés son demasiado grandes para ser llevados siguen a la madre igualito como los polluelos u otros animales siguen a sus madres. Yo nunca he podido deducir qué propósito sirven los alacranes en el plan de Dios. Ellos no tienen enemigos naturales que yo sepa y nadie puede comerlos, ni siquiera los pollos. La cola puede picar dentro de la boca o estómago y es peor que ser aguijoneado afuera del cuerpo. Ni usted les ve atacar nunca a otros insectos. Yo no sé siquiera qué es lo que ellos comen pero siempre los puede usted encontrar debajo de las piedras u objetos planos. No hay una persona que yo conozca que no haya sido picada por un alacrán. Sólo unas pocas personas alguna vez mueren, sólo las que son alérgicos al veneno. Usted sabe que algunas personas no reaccionan a una picadura de abeja pero otras sí. La mayoría de las personas solo se pone muy mal la primera vez y después de eso cada nueva picadura no es más seria que una picadura de abeja. Pero hay un tipo de alacrán que es más venenoso que el resto y ése es el tipo yo maté esta mañana...el güero. El peligro más grande con alacranes es que pueden entrar en la cuna de un bebé o en la cama de un chamaco joven y los pica mientras ellos están durmiendo. Los niños pequeños no pueden resistir tanto como un adulto y algunos se han muerto en San Antonio. Rara vez, sin embargo, oye usted hablar alguna vez de un adolescente en edad escolar o un adulto que mueran de una picadura de alacrán. Cada vez más familias tienen ahora medicinas e inyecciones anti-alacrán en sus casas. Sobre todo si uno tiene niños pequeños, compra este equipo y lo tiene a mano por si se ofrece.

La primera vez que me picaron yo creí que iba a morirme. Yo estaba chille y chille, "me estoy muriendo, me estoy muriendo," pero nadie parecía preocuparse demasiado. Sucedió un día cuando yo le llevaba comida a los hombres en el campo. Jalamos varias piedras grandes para sentarnos en ellas y un alacrán rojo me saltó al dedo del pie y me picó antes de que yo tuviera oportunidad de sacudírmelo. Recuerdo vívidamente que el dolor era semejante a ser quemado por algo al rojo vivo pero en este caso yo no podía apartarme de ello.Yo podía sentir el dolor subiendo por mi pierna hasta mi rodilla; y todo lo que yo podía hacer era gritar y llorar y pensar que me estaba muriendo. De todo el dolor físico que había conocido la primera picadura de alacrán fue la peor. No te paraliza como todos dicen. Lo que pasa es que descubre uno que con tantito que se mueva --así sea lo menos-- el dolor comienza de nuevo.Así que lo que uno trata es de no moverse en absoluto. Uno permanece tan tranquilo como le sea posible. Recuerdo que casi me desmayé del dolor y que me mareé por respirar tan rápidamente. También me dieron naúseas y vomité y tenía escalosfríos y temblores e histeria, todo dentro de los primeros pocos minutos después de ser picada. Mi padrastro supo qué hacer exactamente. Con su cuchillo me hizo un corte pequeño encima de la marca de la picadura y chupó mi dedo del pie. Luego hizo que uno de los trabajadores agarrara un montón de estiércol fresco de buey. Entonces comprimió el estiércol alrededor de mi pulgar y del pie. Muchas veces había yo pisado estiércol accidentalmente y no podía esperar a lavarlo de mis pies. Ahora yo tenía que estarme sentada allí con mi pie en un montón de estiércol de buey hasta que secara. Con sólo once años de edad, yo no entendía todo lo que estaba pasando. Ahora que soy más vieja y más sabia sé que el estiércol fue usado para sacar el veneno de la herida.

Puedo recordar que antes de dejar el campo también experimenté una sensación extraña en mi garganta y boca.Mi lengua se sentía como si se hubiera hinchado al punto de llenar mi boca entera, y mi garganta simplemente dejó de trabajar; no podía sentir cuando tragaba. Y entonces empecé a tener el gusto de algo que yo nunca había saboreado antes o desde entonces. Es difícil de describir el sabor porque era diferente a cualquier sabor de comida que yo hubiese experimentado jamás. La única cosa parecida sería, quizás, el jugo de ajo amargo. Pero eso no es exactamente lo mismo; es parecido pero no idéntico. Algunas personas a quienes he contado esta historia piensan que de hecho estaba saboreando el veneno del alacrán. ¿Podría ser eso verdad?

Después de unas horas pude caminar de regreso al pueblo con la ayuda de don Miguel. Cada vez que mi pierna empezaba a molestarme, mi padrastro o sus peones me llevaban en andas.Esa misma tarde fui a ver al curandero de nuestro pueblo para mi primer tratamiento y limpieza. El tratamiento consistió principalmente en beber tés especiales y la limpia incluyó un baño de sudor en un temascal. El suelo del cuarto fue cubierto con hojas de eucalipto y otras hierbas muy olorosas. El propósito del baño de vapor era hacerme sudar el veneno fuera de mi cuerpo. Me dieron una taza y una cubeta pequeña de agua para usarla para refrescar mi cabeza y hombros. Como el calor era insoportable cerca del techo del cuarto y a lo largo de las paredes, yo no podía ponerme de pie o acercarme a la pared. Si quería moverme alrededor de mí tenía que arrastrarme en mis manos y rodillas. La única luz que entraba en el cuarto era a través de una rendija en el borde de la puerta de madera. Aparte de eso estaba completamente oscuro, totalmente silencioso, y muy caliente dentro del baño de vapor.

Después de una hora o algo así me sacaron del temascal y me envolvieron en una manta de lana hasta que mi temperatura regresó a lo normal. Aunque era verano el aire se sentía frío en mi cara y en mis pulmones. El aire afuera del temascal era tan liviano que al principio yo no pensé que estuviera entrando suficiente aire en mis pulmones y me empecé a asustar. También me puse de nuevo histérica y me tuvieron que tranquilizar.Cuando recuerdo ahora ese episodio puedo entender lo que estaba sucediendo pero en el momento yo era solo una asustada muchachita de once años que estaba intentando aliviarse de una picadura de alacrán.

Hay algunas personas que creen que usted tiene que romper el aguijón y comerse el alacrán inmediatamente después de que lo pica. Dicen que el veneno entra en su estómago y se convierte en una remedio anti-alacrán por virtud de su propio cuerpo y usted no necesita ni siquiera la inyección.Pero ¿quién se quiere comer un alacrán? Aun cuando alguien me dijera, "¡Toma, cómelo; te salvará la vida!" no sé si yo podría hacerme a la idea de ir masticando a un alacrán con su cabeza fea y todas esas patas colgando fuera de su cuerpo. También dicen que si usted es mordido por una serpiente se supone que usted debe comer los cascabeles. Me han dicho que es más seguro que la serpiente se muera de los venenos en la boca de un humano que una persona muera de una mordedura de serpiente.

Maté el alacrán en la casa esta mañana antes de la primera luz. Ahora que Eleazar está trabajando, me levanto a las 5:00 de la mañana o algo así. Pero eso no es temprano. Cuando Héctor estaba trabajando e iba a la escuela me levantaba a las cuatro para moler el maíz para sus tortillas. Hay muchas estrellas que anuncian el tiempo. Todo lo que tengo que hacer son buscar estrellas especiales o patrones de estrellas y puedo decir qué hora es. Las estrellas individuales y los patrones cambian constantemente durante el año, así que usted tiene que saber qué es lo que está buscando.No hay una sola estrella que anuncie el tiempo todo el año. Durante esta estación del año hay un racimo de tres estrellas que vienen encima de la cumbre una detrás de la otra. Si yo no veo ninguna estrella o solo una, yo sé que todavía es temprano y tengo unos minutos más para dormir; si veo todas las tres, es tarde. Otras veces durante el año yo busco otras estrellas que anuncian el tiempo.

Un racimo especial de estrellas --qué todos en el pueblo conocemos-- es muy útil para los campesinos; se llama El Arado y se mueve por el cielo durante la estación lluviosa. Al lado de él está una estrella de cinco puntas que predice el tiempo. Si hay un anillo de neblina alrededor del racimo de estrellas habrá lluvia al día siguiente y si está claro, ninguna lluvia. Normalmente es muy fidedigno. Yo no sé lo que pasa a esas estrellas después del tiempo de la cosecha porque nadie les presta ninguna atención después de recoger las siegas. Nosotros llegamos a conocer unas estrellas mejor que otras porque hay sólo una cierta temporada durante el año cuando hay trabajo desde temprano en los campos. Pero yo tengo mis favoritas. Desde mi cama puedo ver varias estrellas luminosas que centellean la noche entera y cambian de colores de rojo a amarillo y de ahí a blanco. Siempre que estoy mirando las estrellas me pregunto cuántas otras personas en el mundo estarán mirando lo mismo. Me he acostumbrado tanto a ver esas estrellas especiales que cuando me acuesto tengo que verlas antes para poder dormirme. Y si me despierto por la noche, no puedo volver a dormirme hasta que yo las vea. Yo pienso en ellas como mis guardianas. Yo he pedido muchas cosas a esas estrellas y ellas han sido buenas conmigo.

A decir verdad, las estrellas no me dicen qué hora es, ellas lo confirman meramente. Cuando sé que mis muchachos tienen que levantarse la mañana siguiente para ir a trabajar, pongo mi propio reloj interior. Tenemos ahora en la casa un despertador de radio eléctrico con alarma pero tener uno su propio reloj interior es más confiable, pues hay apagones en la electricidad que afectan los números del reloj. Aun cuando la electricidad se vaya por sólo unos segundos, el tiempo anterior se borra y un nuevo juego de números aparece, un "12:00" pestañeando. He puesto y he vuelto a poner tantas veces el reloj que finalmente me dije, "Para qué. No tenemos citas en San Antonio."La única cosa para la que el reloj sirve es para, de hecho, avisarnos que la electricidad se ha ido en algún momento durante la noche o el día.Es triste pensar que algunas personas nunca aprenden a saber la hora por su propio reloj interior o mirando las estrellas. Esas personas están a merced de los despertadores y relojes de pulsera. Usted no puede poner su reloj guiándose por eventos que tienen lugar en el pueblo, como en las ciudades grandes; ni hace falta a nadie saber la hora exacta y minutos en San Antonio. Las personas dicen tales cosas como "tarde por la mañana," o "temprano en la tarde," o "esta noche," en lugar de "9:30" u "11:15" o "7:00."

¿Supo usted que trajo la lluvia en marzo consigo? Hoy es el tres de Enero, ¿correcto? Bien, si llueve el 3 de Enero es que lloverá en Marzo. Los primeros doce días del año nuevo corresponden a los doce meses del año. Nosotros vemos el clima muy estrechamente durante este tiempo para predecir lo que las condiciones del clima van a ser durante el resto del año para que nosotros sepamos cuándo plantar. Normalmente podemos confiar en esto.

Mis Muchachos y Tres Marías

Hay sólo quedamos tres de nosotros que dormimos en esta casa; antes éramos más. Héctor, su esposa Otilia y sus dos niños y Margarito vivían aquí. Héctor y Otilia tienen su propia casa y Margarito, por supuesto, ahora está en Chiapas enseñando en la escuela. Oscar, el más joven, Eleazar y yo somos los únicos que quedamos. El resto de la familia vive en las siguientes dos casas. Nosotros generalmente comemos juntos por lo menos una vez al día pero dormimos bajo techos diferentes. Hilaria está con su abuela porque le necesitan allá. Mi madre es demasiado vieja para hacer la mayoría del quehacer de la casa ahora y necesita ayuda.

Puesto que somos sólo tres intentamos llevarnos lo mejor que podemos, cada persona sabe lo que tiene que hacerse, y todos contribuimos lo que podemos. Oscar todavía está en escuela por lo que no esperamos demasiado ahora mismo de él pero durante los meses de verano él va a trabajar en el campo que he alquilado. Eleazar dejó la escuela un año antes de terminar y está trabajando como un jardinero en Ocotepec. No es un trabajo bueno pero lo mantiene ocupado hasta que pueda encontrar uno mejor. Él es ahora el que más dinero gana. Sin embargo, si yo quisiera ir al mercado a vender producto, yo podría ganar en tres días lo que él gana en una semana. Pero estoy cansándome de trabajar; es tiempo de que los muchachos hagan algo. Además, fue suya la idea de dejar la escuela. Él sabía que tendría que ponerse a trabajar en seguida. Eleazar nunca fué bien en la escuela y piensa que él podrá ganarse la vida trabajando como jornalero. ¿Sabe usted qué tipo de futuro hay para los obreros en México? Por lo menos los campesinos tienen su dignidad; los obreros son explotados y no tienen nadie para protegerlos excepto sus sindicatos. Pero antes de que pueda pertenecer a un sindicato usted tiene antes que tener un trabajo decente en una fábrica o tener el permiso para ser obrero para construcción. Toma años entrar en una fábrica o conseguir su permiso y cuesta mucho dinero pertenecer a un sindicato y además tiene usted que conocer a alguien.

Eleazar da muchos órdenes ahora que él es el hombre más grande en la casa. Normalmente es el padre quien da los órdenes; pero, si no hay padre en la casa, la madre toma el papel como la cabeza de la casa. En el caso de Eleazar, yo le permití dar algunas de las órdenes porque él tiene que aprender. Es buena práctica y con tal de que él no emplee mal su autoridad yo continuaré permitiéndole ejercer ese derecho. Nosotros normalmente hablamos sobre lo que tiene que ser hecho de antemano y nos ponemos de acuerdo cuando es tiempo para actuar. Puesto que él todavía es legalmente menor de edad, sin embargo, yo soy la única en la familia cercana que puede firmar papeles para los préstamos de la cosecha y arriendos, etc. Realmente no tendría caso para mí no permitirle tomar algunas de las decisiones dado que él me da casi su sueldo entero de la semana. Eleazar habla a menudo sobre el futuro y sobre nuestra seguridad, él contribuye al gasto de la comida para todos nosotros tres, y quiere construir un cuarto extra dentro de la casa. Ésta también es su casa y él sabe que él puede vivir aquí aun después de que él se case. Él también sabe que si él me ayuda con mi casa yo lo ayudaré con la suya cuando él se cambie a su propia casa en el futuro. Puesto que él tiene sólo diecisiete años tiene mucho tiempo para pensar acerca de las cosas. Eleazar es una persona muy responsable para su edad pero yo no quiero apresurarlo. Cuando yo tenía diecisiete años yo ya había perdido a un marido y un bebé. Hay mucho por vivir y espero que su vida sea más feliz que la mía. Él espera conseguir trabajo en la fábrica y trabajar para ascender en la compañía. Donde Héctor, su medio hermano, salió mal librado es que se involucró en la política y fue despedido. Hay sólo cierta agitación que la gerencia tolerará antes de que ellos te despidan. Héctor no supo cuándo detenerse. Él era un buen obrero y tenía buenos antecedentes pero era él quien hablaba por los demás. Al final fue él quién se metió en problemas y fue despedido. Él nunca podrá volver a la misma fábrica porque él está en la lista negra. De hecho, puede ser difícil conseguir otro trabajo en Cuernavaca dado que él se involucró en la política. Los dueños de la fábrica son todos amigos y tienen sus propias asociaciones y son muy unidos. A pesar de la existencia de los sindicatos, los obreros tienen pocas garantías en sus trabajos--solo aquellas que sus jefes les dan. ¿Dónde estaba el sindicato cuándo Héctor lo necesitó? Eleazar quiere trabajar en una fábrica como Héctor pero tiene que completar su servicio militar todavía. Todos los hombres jóvenes deben servir un año antes de que ellos puedan solicitar un permiso de trabajo.

Cuando él se case yo no recibiré dinero alguno de él a menos que él me deba alguno o que ellos dos vivan conmigo. Hay esposas que quieren vivir con sus suegras. Otras prefieren vivir con sus maridos en sus propias casas si ellos pueden permitirse ese lujo y aun hay otras que continúan viviendo con sus propias madres y traen a sus maridos a sus casas. Cuando Héctor y Otilia vivieron aquí yo cuidé de ellos durante un año mientras él iba a la escuela. Pagué sus gastos escolares y también los alimenté aun después de que ellos tuvieron su primer bebé. Yo tenía que proporcionar todo desde ropa hasta comida puesto que Héctor no ganaba dinero mientras asistía a la escuela. Después él empezó a ganar un sueldo y me daba algo a mí y el resto a su esposa. Eleazar, por otro lado, me da 2000 pesos a la semana; él gana 2400. Parece mucho pero no es nada con los precios de hoy; puedo gastar 5000 pesos fácilmente en una tarde en el mercado y todavía tengo que llevar a casa todas las compras yo misma.

El sueldo de Eleazar no cubre nuestros gastos totales por lo que yo todavía continúo vendiendo en el mercado algunos días a la semana. Es un buen negocio; me va bastante bien. Mis mejores ventas son de manojos; a veces vendo todos de repente y otras veces separo el bulto grande en líos más pequeños y los vendo individualmente. De San Antonio tomo el autobús local a Buenavista; de Buenavista tomo el autobús grande a Tres Marías. Me gusta seguir el autobús que toma la carretera federal porque me deja más cerca del mercado. De ese modo no tengo que pagar a alguien para que lleve mi carga al puesto. Me cuesta un total de 100 pesos por mi pasaje y el costo de mi carga. Al regresar sólo tengo que pagar el pasaje ya que yo no compro nada en Tres Marías; es un centro turístico para las personas que están de camino hacia o fuera de la Ciudad de México. Yo apenas gasto allí cualquier dinero y no como en el mercado si puedo evitarlo. Me gusta saber lo qué es lo que estoy comiendo. Como usted, yo prefiero comer en el pueblo porque la comida es mucho más limpia y más fresca aquí que en el mercado. Un día compré unos tacos de pollo que ni siquiera sabían a pollo. No pude comerlos y no quise averiguar de qué estaban hechos por miedo a enfermarme. Ni siquiera pude tragarlos. Y las personas compran de los vendedores callejeros todo el tiempo. Muchas personas podrán no cuidar qué tipo de comida va a su estómago. Pero yo sí lo hago. Mi estómago sabe cuando hay comida que no reconoce. Se rebela. No sólo es malo el sabor de esa comida sino que también es muy cara. Yo puedo comprar un kilo entero de pollo para lo que ellos cobran por un taco de pollo. Cuando como en Tres Marías voy a casa de una amiga mía que me da un poco de café y prepara varios tacos; es todo lo que necesito.

Las personas como yo van a Tres Marías para vender productos del campo. No es como el mercado municipal en Cuernavaca o en Tepoztlán donde las personas compran comida de granjeros para llevar a sus casas. Más bien, el producto se usa así mismo en Tres Marías en la preparación de comidas a ser vendidas a turistas que atraviesan. A veces voy a vender mis productos y un o dos recipientes de comida preparada para vender a los viajeros. Nadie regresa a casa con comida de sobra. Sábados, domingos, y lunes son los mejores días en el mercado pero usted tiene que pagar por un espacio. Ahora que ya conozco el medio y tengo mis clientes regulares que compran toda mi carga de una vez, yo generalmente no tengo que pagar alquiler por el mercado, a menos que me sorprendan. Yo voy directamente a mis clientes esperando evitar a los cobradores de la renta. Yo no pienso que haya razón para pagar renta si yo no uso un espacio. Las autoridades, por otro lado, exigen que para el privilegio de usar el mercado yo tenga que pagar renta aun cuando yo no ocupe un espacio físicamente. Yo puedo entender la cuota de la renta si me sentara en un pedazo a lo largo de todo el día, pero no lo hago. La mayoría de las veces yo estoy en el mercado menos de una hora.

Volviendo a lo que estábamos hablando, nosotros no tenemos muchos gastos en esta casa pero los que tenemos consumen todos nuestros ingresos. La comida es nuestro gasto más grande, cuesta más que cualquier otro artículo, y usted nunca deja de comprar comida. Ni puede usted posponer comprar comida por mucho tiempo. Salvo unas deudas mensuales, nuestro siguiente artículo más costoso de compra es ropa. Nosotros no tenemos mucha ropa, principalmente la ropa de trabajo y por lo menos un vestido bueno o traje para las bodas y entierros y ocasiones especiales. De los artículos de ropa los zapatos son los que nos cuestan más; tenemos que comprar dos pares de zapatos al año. Ahora que voy regularmente a Tres Marías, tengo que tener ropa más abrigada. El mercado se localiza en un frío paso montañoso en el punto más alto de la carretera que lleva en la Ciudad de México, y cuando el viento sopla se pone muy frío. Granizo y hielo caen del cielo. La primera vez que experimenté la nieve que aterrizaba en mis brazos sentí como si quemara. Nadie podía creer que no pudiera yo tener una chaqueta. Pero dos horas más temprano cuando dejé a San Antonio y subí a la colina a la parada de autobuses yo estaba sudando por la carga que llevaba y por el calor del sol de la mañana. Y cuando regresé al pueblo más tarde todavía estaba muy caluroso. Nadie podía creer la historia que les conté sobre la nieve en mis brazos. Nosotros hemos tenido granizo aquí varias veces según puedo recordar pero nunca hemos tenido nieve.

¿Puede usted creerlo? Uno de mis amigos en Tres Marías vende trajes de baño, calzones, pelotas de playa y otras cosas para la playa. Como dije antes, es un lugar turístico y muchas personas pasan hacia Acapulco u otros puntos al sur.

Yo gano mucho más dinero en un viaje a Tres Marías que en dos a Tepoztlán o a Cuernavaca. Los precios son mucho más altos y los turistas tienen mucho dinero para gastar. Las personas a quienes yo vendo me dan un buen precio por mi producto porque ellos pueden cobrar a sus clientes casi lo que quieran y se salen con la suya. Generalmente yo no vendo directamente al turista a menos que yo tengo alguna comida preparada. En Tepoztlán o Cuernavaca, por otro lado, le vendo a gente como yo semana tras semana. Muchas de las personas las conozco por su nombre. Ellas no son turistas y no vienen al mercado con el bolsillo repleto de dinero sino que son amas de casa o sirvientas que hacen compras semanales para la familia. Ellas buscan hasta encontrar los mejores precios o los tratos más buenos. Aunque me paso el día entero vendiendo, no hago tanto como en una sola hora en Tres Marías. En el mercado municipal me siento muchísimo en casa y puedo ganar dinero suficiente para subsistir. En Tres Marías me siento siempre como fuereña aunque tengo algunos amigos allí. Pero yo gano bastante dinero como para permitirme hacer compras especiales sin sentirme culpable. Mis muchachos no lo saben pero estoy ahorrando dinero para una televisión. Yo sé que debería gastarlo en mis dientes. Mire, estaré pronto como una bebé y tendré sólo encías.

¿Lo veré manana?

Notes:

1. Tepoztlán fue hecha famosa en el mundo académico de antropología por Robert Redfield y Oscar Lewis. [Back to text]

2. Mejicano is what the villagers call their language; but it is the ancient Indian language of Nahuatl that is still spoken throughout the state of Morelos.

3. Biografía como Historia: Los hombres y movimientos en Europa desde 1500, Macmillan Company, una publicación del Centro de Servicio de la Asociación Histórica Americana para Maestros de Historia, 1963, pp. 1-5.

4. L.L. Langness. The Life History in Anthropological Science. New York: Holt, Rinehart and Winston, 1965, pp 28-30.

5. Ibid., pág. 31.

6. Judith Friedlander, Being Indian in Hueyapán: A Study of Forced Identity in Contemporary Mexico, New York: St.Martin's press, 1975, xvii.

7. De los muchos estudios de mujeres mexicanas que confirmarían la exactitud de mi declaración de que Celsa es más típica que excepcional en su clase, vea Nine Mayan Women: A Village Faces Change de Mary Lindsay Elmendorf: y The Isthmus Zapotecs: Women's Roles in Cultural Context de Beverly L. Chiñas.

8. See Brad R. Huber's "The Recruitment of Naua Curers: Role Conflict and Gender," Ethnology, vol. 29, no. 2, April 1990; "Category Prototypes and the Reinterpretation of Houshold Fiestas in a Nahuatl-speaking Community of Mexico," Ph.D. diss., the University of Pittsburgh, 1985: "Reinterpretation and Elaboration of Fiestas in the Sierra Norte de Puebla, Mexico," Ethnology, 1987; and "Curers, Illness, and Healing in San Andres Hueyapán, a Nahuatl-speaking Community of the Sierra Norte de Puebla, Mexico," to be published.

9. Vea In the Shadow of Tlaloc: Life in a Mexican Village de Gregory G. Peck, New York: Penguin, 1978.

10. See Ricardo Pozas' Juan the Chamula. Berkely: University of CaliforniaPress, 1962. Translated by Lysander Kemp from the original, Juan Pérez Jolote: Biografía de un Tzotzil. Mexico City: Fondo de Cultura Económica.

11. The institution of compadrazgo (co-parenthood) is a strong, fictive kinship relationship throughout both rural and urban Mexico and is responsible for important and lasting interclass and intercultural relationships.

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